domingo, 7 de enero de 2018

¡Un libro!



Estoy convencido de que la carrera, profesión u oficio de las personas se define por la manera en la que pueden manejar el tiempo. Lo voy a explicar *se echa un cafecito y ve a la ventana*

Definitivamente yo no podría ser un escritor de novelas, de esos que se sientan tres años a escribir un libro. Ni loco que estuviera. ¿Sentarse a escribir lo mismo y darle vuelta una y otra vez? No, gracias. En cambio mi trabajo en Milenio me permite cambiar el chip una y otra vez: cada día hago una cosa nueva.

Tampoco podría ser de esos mecánicos que se ponen a arreglar un motor durante una semana: que ahora arreglan el alambrito, que ahora arreglan el resortito. Hay gente que puede tener en la cabeza un proyecto que va a durar cuatro meses, hay otros que nomás van haciendo lo que les caiga en el momento. Tengo una amiga que es Project Manager, cuyo trabajo es traer calendarios en la cabeza y organizar el trabajo.

Es por eso que yo he fallado miserablemente cuando me han encomendado trabajos que hay que preparar durante meses. No soy de esas personas. ¿Les ha pasado que comienzan un proyecto bien entusiastas y a los dos meses ya ni se acuerdan? Pues creo que es eso, la manera en la que pueden manejar el largo plazo.

En fin *ejem, ejem*

Hace unos meses comencé a platicar con un editor sobre algunos temas. Una plática de borrachos, de cuando estás en la mesa echando desmadre. Y en uno de esos momentos mágicos, me dijo:

- ¿Y por qué no haces un libro de eso?

No le di importancia, pero cuando menos lo pensé, ya estaba dándole vueltas al asunto. No es una novela, ni mucho menos, pero creo que puedo hacer libros muy entretenidos y –sobre todo– divertidos. Hace dos semanas me dijo "Ya lo platiqué en la editorial ¿Qué te parece si comenzamos con uno, para ver cómo trabajas?".

:0

Pues sí. Ahora estoy en la planeación de calendarios para ver si puedo terminarlo antes de abril. Tal vez sí, tal vez no, pero estoy bien emocionado. Ya les contaré, cuando vaya adelantado ;)

lunes, 1 de enero de 2018

YouTube Rewind 2017



El año pasado no dejé por aquí el YouTube Rewind de 2017. Destaca el spinner, el meme de Shootings Stars, muchos youtubers, la canción de Despacito, el efecto ese muy de moda que consiste en hacer la cámara a un lado, el eclipse, más youtubers que no conozco, un homenaje al "Fuerza México", drones, las slime wars, el suelo es lava y ¡por fin! un reconocido homenaje a todas las animaciones que vemos y vemos en todos lados :D


Fuerza, becarios o becarios a la fuerza


En mis tiempos, yo que soy un abuelito venerable, los becarios estaban encargados de hacer tareas sencillitas: sacar fotocopias, acomodar documentos, transcribir notas. Pura cosa que requería mucho tiempo, pero que en realidad no representaba mayor peligro para la empresa. Si una empresa que hacía lápices necesitaba alguien que hiciera un inventario, pedías un becario que te ayudara. Aunque ese becario hiciera mal su trabajo, no había peligro de que una producción de lápices se echara a perder.

Los becarios eran muy apreciados según sus habilidades aprendidas en la carrera: si eras diseñador gráfico, te ponían a hacer volantes. Si eras ingeniero, te ibas a la obra. Si eras filósofo, no hacías nada porque a los filósofos nadie los quiere ¡ja ja ja! (no'cierto, amigos filósofos).

Pero llegó un momento, por ahí del año 2010, en el que muchas empresas vieron que era necesario tener presencia en redes sociales. Tal vez algunas se hayan dado cuenta después de eso, pero muy pocas antes de ese año.

(Estoy seguro de este dato, porque ese año yo estaba en Milenio e hice un texto sobre eso).

En fin: ¿Quién sabía de redes sociales? Los jóvenes ¿Quiénes eran los jóvenes? Los becarios. No importa que fueran biólogos, químicos, comunicólogos, trabajadores sociales, etc. Si eras joven, entonces te sentaban enfrente de una computadora, te hacían abrir el "feis" de la empresa y su Twitter. Y es así cómo el becario pasó de estar en el almacén, en lo más recóndito de la empresa, a ser su cara pública.

¡Qué cosas!

Digo esto porque últimamente he visto muchas publicaciones en el Twitter de algunas empresas, con errores garrafales. Sé cómo trabajan los becarios en redes sociales: les hacen cubrir una cuota de publicaciones que tienen que conseguir como sea. Tienen que inventarse la forma de hacer gifs, animaciones y videos cuadraditos. Tal vez muchas empresas puedan costearse una agencia de publicidad, pero las más pequeñas usan, invariablemente, becarios.

Ahora bien: uno va agarrando experiencia con los años. Cuando uno es joven, es medio menso (es la verdad). Tal vez haya jóvenes muy hábiles, pero la experiencia para resolver problemas solo te la dan los años.

**

Toda esta diatriba es solo para contar que el otro día vi cómo regañaron a una becaria que se equivocó con un dato sobre Tenochtitlan, y alguien se quejó en redes sociales. Su supervisor (un chico de 30 años, muy prepotente) la estaba regañando muy feo y ella estaba al borde del llanto. Le dije al tipo:

- Déjala, ella no tenía por qué saber ese dato
- Ella tiene que confirmarlo
- Si crees que se puede confirmar algo de Tenochtitlan, estás bien pendejo. Eso es no entender nada de nada -le dije

Me molesta la sobreexplotación de becarios. También me molesta que en pleno 2018 sean vistos como "mano de obra barata o gratis". Pero me molesta más la gente que los humilla, nomás por ser jóvenes : /





domingo, 31 de diciembre de 2017

¡Feliz 2018 para todos!


31 de diciembre de 2017
20:00

Si todo sale bien, en unas horas estaré recibiendo el año nuevo en la calle: el plan es ir a Paseo de la Reforma, bailar un rato con Los Ángeles Azules, echar un trago a escondidas y regresar a casa porque mañana tengo que trabajar. Sí: trabajar en año nuevo, con la promesa que después de eso voy a descansar una semana.

Ya no quiero ver pa' atrás porque el año pasado fue muy pesado, aunque personalmente estoy muy tranquilo. Espero que el siguiente año ustedes tengan la fuerza para enfrentar los problemas que vengan: es ridículo desear que no haya problemas (porque chicos o grandes, siempre los hay), pero espero que encuentren la manera de solucionarlos. Eso espero :)

2018 pinta bien para mí. Es año electoral, lo que significa que tendré mucho trabajo en el periódico y en el radio. Los primeros días del año tengo que ir a varias juntas de trabajo en donde veremos cómo cubrir las elecciones. Estará interesante.

La otra noticia es que hace un mes fui a la FIL Guadalajara: me la pasé re mal, envidiando a los autores, deambulando de acá para allá. Me dije: "Memo, tú no volverás a la FIL hasta que no tengas un libro, chinguesumadre".

Apenas regresé a la CdMx y el destino me dio una cachetada (como las que suele darme) y lo más seguro es que el siguiente año sí regresaré a la FIL :P ¡Ya les contaré!

Un abrazo a todos.

M.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Mujeres tomando en público



Un día que estaba buscando información sobre unas recetas de cocina, me encontré un texto muy curioso en un libro llamado "El Cocinero Mexicano". Este libro se editó en 1830 y dice:

"Era un escándalo para nuestros mayores que se bebiesen licores espirituosos en las casas, y las [mujeres] que una que otra ocasión apetecían echar un vaso de vino, aguardiente u otro licor, tenían que ocurrir a las pastelerías, tan pobres entonces, que era necesario que un mozo fuese a comprar el medio o la cuartilla de plata a la más inmediata vinatería, adonde por ningún pretexto ocurrían las mujeres de la clase de recamareras para arriba".

Es decir, que las mujeres tenían prohibídisimo tomar alcohol en sus casas, ya no digamos en público. Se refugiaban en las pastelerías para hacerlo. ¡! Fue entonces que me pregunté, ¿de dónde viene esa regla de que las mujeres no deben tomar en público? (que afortunadamente ya no existe).

***

Bueno, eso tiene que ver con las cantinas. Antes había pulquerías y cantinas. Las pulquerías eran tradicionales de la Ciudad de México y las cantinas llegaron de Estados Unidos, copia de los Saloons que vemos en las películas de vaqueros. La primera vez que se dio un permiso de cantina, fue a "El Nivel" en 1857, lugar que ya no existe y que estaba en la calle de Seminario, junto a Palacio Nacional.

No es que no hubiera otros lugares para consumir alcohol pero "las mujeres decentes", como las llamó el botánico estadunidense Poinsett, no podían entrar. Solo podían entrar las mujeres que se expusieran a los deseos masculinos y con la advertencia que iban a ser ofendidas. <--- Espérense, esto es peor de lo que creen.

En las cantinas estaba este horrible letrero:



Lo odio.

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Durante todo el siglo XX se abrieron varios lugares autorizados por la bendita Vela Perpetua para que las mujeres se divirtieran, tomándose un coctelito de vez en cuando. Clubes sociales y deportivos, como los que aparecen en las películas de Pedro Infante. Y en las cantinas ya entraban las mujeres, pero a atender a los hombres ¡PFTTT!



Llegó la liberación femenina en Estados Unidos y se comenzaban a hacer algunos congresos en México. En 1982 hubo un congreso feminista latinoamericano muy importante en la Ciudad de México y, para quedar bien, el presidente José López Portillo le pidió a Carlos Hank González que emitiera un decreto con el que las cantinas estaban obligadas a abrir sus puertas a todos.

¡Yeiiii! ¿Yeiiii?

No, pues el grito en el cielo. Los hombres protestaron en seguida: que les estaban quitando su lugar sagrado, que dónde iban a platicar ahora, que las mujeres a la cocina y los hombres a la cantina. Alberto Ángel "El Cuervo" (ese cantante bigotón) escribió algo francamente ridículo en su texto "La cantina ha muerto... la mujer la mató":

"Pero pues van a tener que remodelar todo. Para empezar pues… Cómo le van a hacer si nada más hay baños para hombres… ¿aprender a utilizar mingitorios? O también van a aprender a dibujar el “gallito inglés” en las paredes… Van a aprender a alburear… Con qué objeto si el albur es solamente para los hombres"

Y sigue:

"La cantina en México es ese sitio mágico en donde se pasa de pronto de la plática más soez acerca de las mujeres a la elevación de una oración que surge entre llantos para hablar de la única figura femenina considerada inmaculada y justa: La madre".

¡JA JA JA JA JA!

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Lo que es cierto es que las cantinas tuvieron que modificar su baño, que ahora estaría separado. Es por eso que en algunas cantinas clásicas de la ciudad los baños son pequeñitos, porque dividieron el espacio. Y uno pensaría que de ahí todo ha sido alegría y felicidad pero...

¿QUÉ TAL SI LES DIGO QUE TODAVÍA HAY CANTINAS DONDE NO DEJAN ENTRAR A LAS MUJERES?

Y no me refiero a las cantinas de pueblo, que son como regresar a la prehistoria. No: en Monterrey una de las cantinas tradicionales (el Indio Azteca) le impide la entrada a las chicas, porque el dueño dice que no las puede defender si los hombres las ofenden ¿WAT? Sí, es anticonstitucional y es discriminatorio. Pero no solo allá: en la CdMx es uso y costumbre que en la cantina de El Mirador (en la colonia Tabacalera) las mujeres estén separadas de los hombres. Según los meseros, los clientes regulares les gritan y les chiflan a las mujeres para sacarlas.

RI-DÍ-CU-LO

En fin: me alegra saber que esto ya va de salida y, aunque todavía hay muchos prejuicios, espero que este post quede como una reliquia ridícula del pasado. ¡Salud a todos!

domingo, 24 de diciembre de 2017

¡Qué año tan difícil!


Yo pensé que 2016 había sido un año complicado, pero llegó 2017 y me dio una cachetada en la cara, como Eduardo Yáñez pegándole al reportero:

- Oye, tranquilo 2017
- Tranquilo mis narices, toma por metiche

¡PUM!

Desde que mi papá entró al hospital en febrero, hubo meses en los que parece que no paraban las malas noticias. Que si mi papá tenía cáncer, que si tenía diabetes, que si ya se iba a morir. Hoy hasta lo recuerdo y me río. Mi papá ya está yendo a terapia porque al final perdió un pie, pero está muy contento y animoso.

Pero luego llegó el terremoto y más cambios. Es posible que en 2018 tengamos que vender la casa donde viven mis papás porque tuvo algunos daños. Eso me pone un poco triste. La otra cosa que estamos definiendo estos días es que abrimos el proyecto de Cazacocteles (mi otro sitio) con todas las ganas y esperanzas, pero resulta que es dificilísimo tener publicidad. Uno piensa que no, pero Google tiene unas políticas muy estrictas que hay que seguir al pie de la letra. Y estamos pensando qué hacer. 

¡DAMN! 


**
Aunque 2017 también fue un año muy bueno. Como que todo lo malo que sucedió hizo que nuestro círculo de amigos se afianzara más. Tengo amigos que quiero mucho y literalmente nos abrazamos bien fuerte en lo que todo pasaba. Conocí muchísima gente, traté de ser buen anfitrión de muchos otros que vinieron a la ciudad, hice algunas relaciones de trabajo que me dejaron cosas buenas.

Descuidé un poco este blog, lo sé. Pero hoy que estoy viendo para atrás, me doy cuenta que pasaron muchisisisisisísimas cosas en 2017. ¿Cómo sobrevivimos? ¡Ay dios!

Mando muchos abrazos y amor a los que estén leyendo esto. ¡Feliz Navidad o lo que sea que crean! Para mí va a ser una noche en la que estaré cenando con mis papás, así que no podré tener mejor día :)

M.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Chris Hemsworth


Hace como 15 días conocí a Chris Hemsworth, mejor conocido como Thor, mejor conocido por las mujeres como "ay papacito". Fue así.

Tere, mi productora de Charros vs Gángsters me pidió que la acompañara a un evento que iba a hacer la marca Buchanan's y que incluía una conferencia de prensa y una fiesta con el dios asgardiano. Al final ella no pudo ir y yo fui a la conferencia al hotel St. Regis.

Chris es una persona muy amable y carismática. Lo que nos pidió la marca fue que no le preguntáramos nada de su rol como actor en Marvel (obvio, no iba por eso), ni cosas de su vida privada. Así que más bien le pregunté su opinión sobre el trabajo en equipo ya que –y eso lo creo sinceramente– los mexicanos somos muy malos para hacerlo. Pero sucede que cuando ocurren cosas como lo del sismo, trabajamos muy bien.

Platicamos muy a gusto. Me dijo que donó un millón de pesos para ayudar a la reconstrucción. Sí es un tipazo.

***
Quienes ya me conocen, sabrán que eso de la selfie no es lo mío :P Pero llegaron muchas chicas de medios, que iban arregladas como si fueran a recibir a la reina de Inglaterra. Aunque la invitación era personal, las chicas reporteras llevaron a su camarógrafa, a su iluminadora, a su microfonista ¡! Y se metieron a fuerza. Pues sí, lo vale. Es muy alto (más que yo, por mucho) y reventaba el traje de tanto músculo.

No, no fui a la fiesta. La verdad ese día estaba muy cansado. ¡Ahora que se oiga ese abucheooooo! Les dejo fotos :D




Epílogo: después de ver a Chris, al otro día me lancé a ver Thor Ragnarok. Fue muy raro verlo en pantalla después de verlo en vivo, ya no se la creí ¡ja ja ja!