lunes, 20 de mayo de 2019

Orizaba



Lo primero que ve uno llegando a Orizaba, Veracruz, es un letrero que dice "Sonríe, estás en Orizaba", con una carita feliz. Este letrero se repite una y otra vez en muchas calles.

Y la verdad es que sí, me tocó ver mucha gente contenta.

Nos invitaron a la Feria Iberoamericana del Libro en Orizaba para presentar el libro Soy Retro Porque. Una feria pequeña, pero muy animosa. Después de dejar las maletas en la habitación, salimos a recorrer un poco las calles. Hay una plaza principal, un teleférico, varios lugares que hacen referencia a la independencia, un Palacio de Hierro (que es el edificio que se ve en la foto de arriba y que, según un lugareño, es réplica de uno que está en Alemania). Y mucha mucha cerveza.

Esto es porque la fábrica de la Cuauhtémoc Moctezuma está en la ciudad, así que la cerveza es muy barata. Pero ya les contaré eso.


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Junto a la plaza está este dentista que en un principio pensamos que se llamaba "Hoy será mío". Luego ya nos dimos cuenta que no, que ahí está el negocio del dentista y justo arriba hay una tienda de vestidos de noche que se llama así. De todos modos una tienda de ropa que se llame "Hoy será mío" está muy raro, digo yo.


La comida es muy sabrosa. Pedí unas "Gorditas Orizabeñas", dos por 40 pesos. Yo pensé que iban a ser muy pequeñas, pero son tan grandes que pueden alimentar a una familia. Son rellenas de frijoles y tienen mucha salsa y queso.

Pero definitivamente lo que se lleva las palmas de Orizaba son las tortas. Ya nos habían dicho de las tradicionales tortas "Los Pavitos" y luego vi que tortas venden en todos lados: en el mercado, en los negocios de papas, en las loncherías, en las cocinas económicas. Tortas de jamón, de lomo, de pierna, de pechuga de pollo y de milanesa. ¿El precio? Cinco pesos.


- ¿Cinco pesos? Está muy barato, debe de haber truco -le dije a Sopelana
- Dice cinco. ¿Estarán buenas?
- Pues en todos lados venden ¿Estarán buenas?
- ¿Estarán buenas?
- No sé, hay que probarlas ¿estarán buenas?

Pues sí, están muy buenas. Hay que decir que hay cierto truco en el letrero: las tortas de jamón son las que cuestan cinco, las de milanesa cuestan 10. De todos modos diez pesos es muy barato. Hay unas que tienen papas fritas adentro, y que cuestan 13. Y hay unas tortas de lujo que cuestan 20, pero esas ya son las finas.

De todos modos, 20 es baratísimooo.

Y con chile y cebollita

Oiga usted, qué manjar

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La otra cosa que es notable en Orizaba, como les decía, es la cerveza. Para refrescarnos el gaznate entramos a una cantina fea que se llama "La Cucaracha". De esas cantinas de mala muerte, que son mis favoritas. Y ahí, oh señor, la cerveza estaba baratísima:


16 pesos, casi a precio de Oxxo. La caguama a 40. Pedimos algunas para quitarnos el calor y de repente se acercó un señor borrachín que nos contó la historia de su hijo que es Policía Federal, que mide 1.93, que tiene un cuellote y que él le dice "el enano".

- Nació el diez de mayo -nos dijo entre sollozos
- Ya ya, no se ponga mal
- Hace seis años que no lo veo
- Ya ya, señor
- Es grandote, es policía de caminos, tiene un cuellote, bla bla bla

Y así nos repitió la historia como treinta veces. No les miento, como treinta veces.

Los dueños de la cantina nos agarraron cariño. Estábamos platicando con el borrachín cuando de pronto se quedó como santo Cristo, con los brazos extendidos.

- Es que en la cárcel me pegaron y me quedé así
- Órale
- Me madreaban, con unas toallas, pum pum pum y me quedaba así - como santo Cristo
- Órale
- Y luego me violaron, pero no chillé nunca, se los juro, no chillé - y se ponía a llorar
- ¡¡¡ÓRALE!!!

Le invitamos una cerveza, que tomaba despacito y seguía llorando. Nunca supimos porqué lo metieron a la cárcel.

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Presentamos el libro con poca gente, pero muy animosa. Uno de los asistentes, que se llama Héctor, es fan de Charros vs Gángsters:

- Te hubieras traído a Miyagi
- Ja ja ja ja
- Me gusta el viernes de música horrible, es mi día favorito de la semana

Luego de la feria nos regresamos a "La Cucaracha" a tomar una cerveza en lo que salía el camión. Estaba el mismo borrachín del día anterior, pero estaba viendo la tele así que ya no nos peló. Pero en una mesa estaban dos parejas y, en la barra, un señor barrigón muy amable.

- ¡Orizaba es un paraíso de dios!
- Sí que lo es, está muy bonito
- ¡Ustedes son chilangos, voy a poner cumbias! ¿Bailan de a brinquito?

Acabamos abrazándonos con todos, nos invitaron una caguama, nos invitaron a regresar y luego nos subimos al camión. Qué gente tan agradable.

jueves, 16 de mayo de 2019

Chernobyl



En HBO están pasando una miniserie de Chernobyl. En mis tiempos lo pronunciábamos "Chernobíl", aunque ahora sé que el acento es en la "o". Está bien bueno y ahora que todos tienen HBO por Game of Thrones, deberían de verlo.

En fin. El punto es que me estaba acordando de cuando pasó este accidente (desastre) en una planta nuclear de Ucrania en 1986. Yo tenía 11 años, estaba en la secundaria (sí, fui niño adelantado) y lo recuerdo así:

Un día estábamos mi mamá y yo viendo la tele cuando anunciaron que hubo una explosión en una planta nuclear. En ese momento "nuclear" significaba una bomba atómica que había estallado. De hecho, las maestras de química un día nos dijo:

-Ya inventaron una bomba atómica que mata a la gente pero que no destruye edificios
- Ohhhhhh
- Es de Nitrógeno
- ¡OOOOOOOHHHHHHHH!

Hay que recordar que en esos años para nosotros (es decir, occidente) era lo mismo decir "URSS", "Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas" y "Rusia". Todo era una cosa rara que pasaba al lado de Europa. Y es que el gobierno de la URSS, antes de la Perestroika, era muy cerrado en su información.

Cuando dijeron que la planta nuclear había estallado, no sabíamos muy bien donde era. Hoy sé que fue en Ucrania.  En un momento del primer capítulo de la miniserie, uno de los personajes dice:

- Cerremos la información, nadie tiene porqué saber esto

Y era verdad. En México nos enteramos del accidente cuando ya era una cosa terrible. En los noticieros nombraban a "la nube radioactiva" y pasaban un mapa de Europa con una nube verde encima, recorriendo los países. De hecho hoy pienso en Chernobyl y en mi mente la radioactividad es verde.

Mi mamá me veía preocupada:

- ¿Nos llegará la nube radioactiva?
- No sé
- ¡Ya llegó a Grecia!

Hace poco me contaron que una familia que vivía a un lado del Mar Negro tenía como canasta básica cápsulas de yodo, para contrarrestar los efectos radioactivos. Sepa. Lo cierto es que después de este accidente hubo muchas protestas en la central de Laguna Verde, en Veracruz, a las que Carlos Salinas de Gortari no hizo mucho caso.

Si pueden, vean la serie de HBO. Y les dejo un documental de gente que se metió a esta zona años después del incidente. Es espeluznante.


miércoles, 8 de mayo de 2019

Alerta Amber: recuperado

Voy a contar lo siguiente, apelando a su humanidad. Acaba bien, no se preocupen:

Mi hermana Coral iba caminando hace rato con su amiga Gaby cuando vio, cerca de la casa, a un niño de secundaria llorando desconsoladamente en una jardinera:

- ¿Estás bien? -dijo Coral
- Sí
- ¿Seguro?
- Sí
- ¿Vives por aquí?
- Sí

Coral no se quedó muy convencida. Eran las 9:30 de la noche. Me mandó mensaje, yo regresaba del radio:

- Oye, acompáñame porque vi un niño llorando en el Multifamiliar
- Órale

Pasamos y el niño seguía ahí. Le dije:

- Qué onda, qué te pasa
- Nada
- ¿Estás perdido?
- *Asintió con la cabeza*
- ¿Te asaltaron?
- *Asintió*
- Jmmmm. Pues vente para la casa, vivimos cerca

Le sacamos algo de plática. Le llamaré Mario. Nos dimos cuenta que un tipo lo asaltó, lo manoseó, él corrió, se subió al metro –desde el centro de la ciudad hasta donde vivo, al sur–, vagó durante horas y fue a parar cerca de la casa. Estuvo fuera todo el día, solo había comido su torta y una manzana. También nos dimos que tenía problemas de lenguaje y alguna cosa de espectro autista, aunque tal vez era Asperger. Tenía una pulserita de reconocimiento de metal, con sus datos.

Ya llegamos a la casa y le dimos sándwiches de cenar. Llamé a su casa, me contestó su tío:

- Señor, mire, me llamo Guillermo, tenemos a un niño que está perdido
- ¿ESTÁ BIEN?
- Sí señor, está bien. Lo tenemos seguro, no se apure. Se llama Mario, me dio este número

Le di la dirección de la casa y mientras llegaba platicamos con el chavito. Hoy es su cumpleaños 15. Maldita sea, pinche coraje.

Al poco rato llegó su tío, una prima y dos familiares más. Subieron al depa y se abrazaron fuerte. Les di un cuarto para que platicaran a gusto.

Su prima nos contó que llevaban todo el día buscándolo. Como Mario tiene ciertos problemas, ellos pensaban que estaba vagando en las estaciones del metro. En la mañana su papá lo dejó a una calle de la escuela secundaria y en esa callecita fue cuando lo atacó el tipo. A una calle de su escuela. Desgraciado. Ya habían lanzado la Alerta Amber, estaban en el Ministerio, organizaron brigadas para buscarlo por todas las estaciones del metro, preguntaron a todos sus compañeros de la escuela, etc.

Estábamos platicando cuando llegó su mamá, papá, tía, primos y no sé quién más. A solas les recomendé que lo trataran bien con mucho amor, que estaba asustado y que seguramente requeriría algo de terapia. Coral se ofreció a dársela. Esto ya era una reunión familiar. Le cantamos las mañanitas a Mario y ellos ofrecieron invitarnos a comer a Coral y a mí. Acabó feliz.

Al poco rato se despidieron y nos abrazamos todos. Mario nos dio besos.

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Luego Coral y yo platicamos lo inimaginable que es no encontrar a tu hijo. Yo que doy Alertas Amber todo el tiempo en el radio, sé que hay niños que se pierden todo el tiempo... o los desaparecen. La mayoría de esas historias no acaban bien.

También platicamos que seguramente Mario llevaba horas llorando en la jardinera donde lo encontramos. Seguramente mucha gente lo vio llorar, pero por pena o algo no se acercaron a él. Así que pongo este post –primero– para reconocer la humanidad y empatía de Coral, y –segundo– pedirles que si ven algo raro en la calle, un niño llorando, un viejito vagando, una chica desorientada o algo así, se acerquen. Creo que más vale pecar de impertinente.

Y ahora a dormir porque esta noche estuvo larga. Abrazos.

lunes, 22 de abril de 2019

Buena letra


Estos días he tenido que firmar algunos libros. Hacerles "la dedicatoria" para esa gente amable que compra lo que escribiste.

Qué terror.

La verdad es que tengo letra fea. No letra de doctor, ni letra que no se entiende: es genuinamente una letra muy fea. La letra "a" me sale panzona, la letra "o" nunca es redonda y conforme voy escribiendo, se va enchuecando más y más. Como de un niño de primaria, pero más fea. Fea, fea.

Esto tiene grandes desventajas: uno ve la caligrafía de los abuelos y te imaginas que eran unas personas muy elegantes, aunque vestían pantalón de casimir con babuchas. Las niñas de mi salón, en cambio, tenían una letra muy bonita: espigadita, parejita y algunas (algunas) hasta se atrevían a ponerle un corazoncito encima de la letra i. Te las imaginabas bellas, con gracia, con una risita tímida.

En cambio uno, con su letra fea, lo primero que imaginabas era a un niño panzón con lentes de fondo de botella. Bah.

Al programa van muchos escritores. Conozco a muchísimos y a veces dejan libros firmados. Veo sus dedicatorias con letra que envidio: trazos decididos, pero ligeros. Usan plumas fuente que dejan unas frases hermosas. Rematan con su firma, que es como uno pensaría que son las firmas de los escritores: alargadas, con garigoles, con iniciales bonitas y que uno dice "ah caray, ese sí es un escritor".

Veo la dedicatoria que acabo de escribir: "GrAcIAS RiCaRDo, EsPErO QUE tE GuSte El LIbrO". Con buena otrografía, pero todo disparejo. Me dan ganas de ponerle un sello.

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Mi mamá tiene una manera muy extraña de escribir: si escribe en manuscrita (es decir, pegando todas las letras) su caligrafía es bonita. Si trata de hacer letra de molde, es espantosa (perdóname mamacita) combinando diferentes letras ¿Será que heredé su manera de escribir? ¿Vendrá en los genes?

Para mí, la computadora fue una bendición. No la máquina de escribir, sino la computadora. La máquina de escribir tenía algo que me rechazaba por completo. Ver esa tira de tela llena de tinta y las teclas en las que se me quedaban los dedos atorados, no era lo mío. En cambio la computadora es como tener un lápiz y un borrador en la mano: escribo, deshago, escribo de nuevo, me regreso al principio, borro, regreso. Le doy forma a mis párrafos una y otra vez. Cuento los renglones, si me queda corto, alargo la frase. O le corto donde quiera.

Escribo esto porque tengo mucha pena de las dedicatorias que he hecho. No lo que dicen, sino de mi letra. La gente debe imaginar que soy un tipo que apenas si lee. Porque ese es el mito de la letra bonita: se supone que entre más escribas, mejor letra debes de tener. Y un escritor debe escribir mucho, a mano –cuenta la leyenda– para escribir bien.

Y ni modo, así es mi letra. ¿Ustedes tienen letra bonita?

domingo, 21 de abril de 2019

Lagunilla, mi barrio


Cuando yo era pequeño, ir a la Lagunilla era una cosa de alto riesgo. Tal vez porque telenovelas, películas y programas lo mostraban como un lugar para gente fea y chacalosa. "Lagunilla, Mi Barrio", película de 1981 con Manolo Fábregas y Lucha Villa, mostraba a gente que se la pasaba en la cantina, echando canciones y peleándose.

Brrr.... Si la quieren ver (no se las recomiendo mucho) la pueden ver en el siguiente link.

Poco a poco la Lagunilla cambió. A lo largo de los años he visto cómo pasó de ser un mercado de chácharas viejas a un tianguis donde puedes pasarte todo el día.

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Sale uno del metro "Garibaldi-Lagunilla" y te topas con el mercado tradicional donde venden vestidos de XV años y disfraces. Pero si en fin de semana caminas a la calle Comonfort, lo primero que ves es un puesto que vende carnes argentinas ¿? Luego, los puestos de ropa vintage (que no es lo mismo que ropa usada), quesos provolone, tapas españolas, gorditas de Michoacán con su fanpage de Facebook y pequeños bares donde te venden micheladas para el calor.

Los policías hacen su rondín y no te molestan. Decenas de visitantes extranjeros van a comprar ropa, chácharas o se sientan a comer, ¿por qué cambió así?.

Pienso yo que la Lagunilla tuvo su pequeño resurgimiento cuando los dueños de bares y lugares de la Condesa iban ahí a buscar muebles viejos de diseño mexicano para sus locales. Al llenarse de gente de colonias "fresitas", alguien vio la oportunidad de negocio de venderles comida barata, pero de buena calidad, más allá de los típicos tacos de barbacoa o de bistec.

A lo mejor fue porque los hijos de aquellos comerciantes de los ochenta decidieron que ya no iban a vender cueritos y chicharrones, y ahora te ofrecen hamburguesas y huesos de tuétano en 180 pesos. A lo mejor es porque todos se organizaron mejor. Siempre ha sido un tianguis concurrido, pero en los últimos años algo se siente diferente.

Me encanta.

Si yo le dijera a mi mamá "el domingo fui a comprar cosas a la Lagunilla", seguramente me diría "cuida tu cartera, no compres basura, allá hay puro borrachito". Pero la realidad es que es más sencillo que en tome una cerveza en la calle junto a un gringo que junto a un Manolo Fábregas buscando pleito. Lo recomiendo ampliamente y si alguien todavía no se anima a ir, que me eche un grito y lo acompaño ;) (pero me compran cerveza :P).

Miau




Alexis Moyano estrenó ayer "Miau" sus cortos de gatos para Cartoon Network. Son una delicia ;D

Les dejo el "Guau" por si no lo habían visto :)


viernes, 12 de abril de 2019