domingo, 13 de enero de 2019

Tlayacapan



Si uno sale de Xochimilco por los embarcaderos y se sigue por la carretera que va a Oaxtepec, de repente la carretera se convierte en un camino hermoso lleno de árboles y crepúsculos arrebolados. Una hora después está Tlayacapan, un pueblo mágico que tiene dos peculiaridades:

- Casi todos en Tlayacapan se apellidan Santamaría, lo cual es muy raro
- Casi todo el pueblo es de músicos

Eso se nota porque afuera de las casas ponen "Familia Santamaría" y eso se repite en cada calle que vayas. Además las bandas de viento de Tlayacapan se van a Europa porque son muy buenas. Es la cuna de los famosos chinelos, personajes que bailan en las calles con una máscara de barbita y vestido de espejos.

Tlayacapan es muy pequeño y está muy bien cuidado. Sus habitantes se dieron cuenta que tienen un gran potencial como pueblo turístico, así que ahí han filmado muchas películas (cuando Hollywood quiere hacer una película sobre, digamos, El Salvador, mejor se van a Tlayacapan a grabar).


Sus calles son bonitas y bien cuidadas. Tienen un mercado en el que puedes encontrar pescados fritos de 11 pesos, verdura baratísima, cecina de Yecapixtla y muchas artesanías entre las que destacan los Chinelos de barro, las macetas de Baby Groot, Piolines y el Depredador. La cerveza es barata, buen mezcal y tienen Sotol de víbora que pega como patada de mula. Además hay muchas pulquerías.

Por alguna extraña razón a las pulquerías las anuncian con lonas que tienen memes del tipo:

- ¿No que los curados no empedaban?
- ¿Acaso yo te dije que te tomaras 5 litros?

Bien pintoresco.

***

Tlayacapan tiene muchas capillas pequeñas, con fachadas enormes. Dan la impresión de ser grandes iglesias pero ya adentro solo caben tres personas arrodilladas y el padrecito:


Pero lo mejor de este pueblo es su gente. Van por la vida como si conocieran a todos. Yo iba buscando un lugar para sentarme cuando un taxi se me emparejó y me dijo:

- ¡Está cerrada esta calleeee!
- Sip
- ¿Cómo salgo a la principal?
- Pues dé vuelta a la derecha

No soy adivino: simplemente era la calle que estaba abierta y no había otra manera de salir.

Luego me compré una bolsa de piña y me la fui a comer al atrio de la iglesia. Otra familia me dijo:

- ¿No se puede entrar a la iglesia?
- No
- ¿Se dañó con el sismo?
- Sí
- ¿La están arreglando?
- Sí, quedó muy dañada

Tampoco adiviné: si esa familia hubiera volteado, habría visto la lona que decía "Iglesia en reparación por el sismo". Gente curiosa.

***

Pasé por afuera de una cantina que se llama "El Mil Amores" que tiene un letrero que dice "Usted tiene cara de borracho, no la desaproveche". Lo tomé como una señal del cielo y pasé a refrescarme.

La comida de Tlayacapan es deliciosa: tacos acorazados de chile relleno, crema que parece nata, enchiladas, chilaquiles con yerbas que no conocen en otro lado. También venden flor de "Chompantle" que yo conocía como colorín:



Estas flores se dan en los árboles de la capital, pero nunca se me hubiera ocurrido que se comen. La señora del puesto me dijo que son muy buenas en mole o en tortitas. "Pero las de la ciudad saben amargas, las de aquí saben dulcecitas". Luego busqué en Wikipedia y leí que si no se saben comer, causan espasmos musculares. Ya me dio miedo.

Deberían de darse una vuelta aquí. Está bien rico el clima. Y no dejen de visitar la panadería "La Jaiba", junto a la iglesia, y a la que se entra por un pasillo largo que huele a mantequilla y amor.

Los panaderos hacen su trabajo en el mismo cuarto donde acomodan el pan que acaba de salir en un horno, así que pueden ver cómo se hacen las conchas, bisquets, corbatines, trenzas, bolillos, teleras, piedras, hojaldras y demás delicias. Todo calientito y a 4 pesos la pieza.

Oiga usted, qué manjar.

Jereloose

Uno de esos mashups que me encantan por raros JAJAJAJAJA


Echar la mano



Hace como tres semanas mi hermana Coral me dijo que si no la ayudaba a juntar ropa para llevar a los niños de la calle. Le dije que sí. Mi hermana y su amiga Adriana son muy dadas a hacer ese tipo de cosas y le avisé a algunos conocidas y conocidos que me mandaron bolsas de cosas que les sobraban en el clóset. Quiero agradecer a todos ellos.

Yo de esas cosas no sé nada, pero puedo cargar y ayudar, así que mi hermana me dijo que tenía que tomar un curso online para poder ser voluntario.

- ¿Curso? Sáaaaquese qué
- Está interesante
- ¿Es de mucho tiempo?
- No, está cortito

Fue una de las mejores decisiones que he hecho en los últimos meses.

***
El curso lo dio un tipo de nombre Leopoldo, que lleva 20 años trabajando con niños en situación de calle, en penales, coladeras, etc. Nos explicaba las diferentes situaciones que nos podíamos encontrar:

- Niños o personas muy pobres, que viven en la calle o donde se pueda
- Personas pobres y con vicios, que viven generalmente abajo de los puentes
- Personas que viven en albergues o refugios, pero que salen a ganar algo de dinero a la calle.

Cada uno de ellos tiene necesidades diferentes y hay que acercarse de distinta manera con ellos. Unos son más violentos que otros, unos son más manejables. El curso también incluía algunas señales para ponernos de acuerdo si se presentaba una situación de peligro (dice Polo que a veces te asaltan ellos mismos, así que hay una palabra clave para replegarse y caminar juntos a un sitio seguro).

En fin: puras cosas útiles.

***



Total que el sábado pasado ya habíamos juntado mucha ropa, cobijas, latas de comida, juguetes, pañales, zapatos viejos, tenis, y mil cosas. Una amiga de mi hermana hizo el contacto con una chica, de nombre Mary, que ya salió de la calle y que ahora vende mandarinas arriba de un puente. Mary conoce a todos los chicos que viven en la calle alrededor del metro Taxqueña. Digamos que ella avisó que nosotros íbamos a llegar a regalar cosas para que se pusieran listos y no nos hicieran nada.

Porque, todos te ven con suspicacia. No nos pasó nada malo, pero ahora entiendo que tiene que haber una persona que sea "la conexión".

Yo, como he dicho siempre, sirvo para dos cosas: para cargar y para platicar. Así que pusimos nuestro puesto de cosas abajo de un arbolito y llegaron los chicos, para que buscaran lo que necesitaban.

La mayoría de ellos van "bien puestos" con activo, así que apenas se les entiende lo que dicen. Son amables y penosos. Dicen cosas como:

- ¿Me puedo llevar este pantalón?
- ¿No tiene una chamarrita?
- ¿Tiene un pants? ¿Me puedo llevar este juguete?

Algunos preguntan que de qué iglesia íbamos (ja ja ja ya les iba a decir ¡YO CONFÍO EN LA CIENCIA, INSENSATO!) y otros preguntaban que porqué los ayudábamos, que porque nadie les echa la mano. Hay cosas feas: hay niños que llegan queriendo un abracito, hay otros que van drogados (los drogan para que no tengan hambre) y tipos que solo quieren platicar.

Hubo uno que me contaba que el día del sismo estaba abajo de unos cables de luz y que quedó todo quemado, hasta perdió dos dedos del pie, yo lo ví. Llevaba a su chica (a la que cariñosamente decía "mi amor") pero que estaba pasadísima de thinner. Se llevaron comida y su niña se llevó un perrito de peluche al que le puso "Peluchín".



Ahora bien. Yo tengo sentimientos encontrados con esto. Sé que es mejor ayudar a no hacer nada, pero también tengo mis propias ideas con los programas asistencialistas. Es decir: ¿De veras ayuda en algo? ¿No estamos fomentando a que se queden en la calle? ¿Está chido alivianarlos solo de vez en cuando?

Ahí fue cuando Leopoldo (el cuate que hizo el curso) me explicó que SÍ ayuda. Lo dijo en términos antropológicos del tejido social, de cómo se hace una red para que no bajen en su nivel y cómo es que ellos pueden mejorar a su manera (ya no viviendo en la calle, generando dinero vendiendo chácharas, etc). Okey, Polo, me convenciste.

Así que si ustedes tienen alguna de estas cosas, guárdenmelas:

- Tenis de hombre y mujer
- Pants
- Sudaderas (no chamarras de cuero, ni muy vistosas, algo neutral)
- Playeras
- Pañales
- Ropita y zapatos de bebés

Trataré de ir juntando lo que pueda para llevarlos de manera regular. Creo que entre todos, podemos echar la mano :)



lunes, 17 de diciembre de 2018

Porque #Menso


Hace como 9 o 10 años escribí una guía de Twitter en donde hablaba de los hashtags. Lo recuerdo como si fuera ayer...

*Suena música de arpas*

Estos días he pensado si los hashtags van a hacer un cambio en el idioma –no solo español– sino mundial. No me refiero a que la gente hable como robot, pero pondré un ejemplo que todos van a reconocer.

La semana pasada una amiga me dijo que se iba a poner a dieta:

- ¿Por qué? -pregunté
- Porque gorda
- No estás tan gorda
- No, pero navidad.

Si hace veinte años alguien hubiera dicho "Porque gorda", no hubiera tenido sentido. Pero el uso de hashtags vino a revolucionar eso. Lo que quiso decir mi amiga es "Porque #gorda", es decir, "Porque estoy gorda y necesito hacer dieta".

El uso del "Porque... algo" se hizo común y no es necesario explicar más. Si les digo que me voy a poner suéter en la mañana "porque viejito", muchos van a entender que lo que quise decir es que como ya me pegan los años, siento más frío cuando me levanto.

Supongo que es economía del lenguaje. Y supongo que los cambios en el idioma vienen cuando puedes decir algo con menos esfuerzo, lo cual es una cosa que hacen los hashtags porque engloban varios conceptos en una sola palabra y no es necesario explicarlo ya que es una convención entre todos.

Y no es necesario saber de dónde vino la raíz. Mi mamá jamás en la vida ha usado Twitter o Facebook y el otro día me dijo:

- No sé qué voy a hacer de comer en navidad porque pobre.
- ¿QUÉEEEE?
- Pues sí, yo creo que solo unos romeritos

Supongo que como escucha que todos hablamos así, lo toma como una moda en el lenguaje. De la misma manera en la que hace muchos años incorporó a su manera de hablar palabras como "está bien padre", "qué buena onda" o "qué moderrrrrno".

Espero continuar con este blog en 10 años y ver si el idioma cambió :D

domingo, 16 de diciembre de 2018

De perdidos y señales

Foto que no tiene nada que ver con el tema ¡ja ja ja!

El otro día fui con mi hermana a un lugar que no conocía yo, pero que queda adelante de Tepoztlán. Coral, que iba manejando, me dijo:

- Aquí no sé dónde hay que dar vuelta, si a la derecha o a la izquierda
- A la izquierda
- ¿Cómo sabeees?
- Porque si nos diéramos vuelta a la derecha, regresaríamos a la carretera
- ¿Cómo sabeeeees?
- Porque el sol me daba en el cachete derecho. Si diéramos vuelta para allá, me daría en el izquierdo e iríamos de regreso.

Eso nos dio para una plática que duró días.

***

La conclusión a la que llegamos fue que, aunque todos pensamos que nos ubicamos de la misma manera en el espacio, no es verdad. Yo me considero una persona bien ubicada: si me dicen que vaya del Zócalo a la Merced, puedo irme dando vueltas por las calles y no me pierdo jamás, porque como es una zona que conozco bien, en mi cerebro se forma un mapa como si lo viera desde arriba. Como un Google Maps abstracto en el que no estoy muy seguro qué hay en cada calle, pero sé para dónde dirigirme.

Es decir, que en mi cerebro veo la ciudad desde arriba.

En cambio, mi hermana es incapaz de hacer eso. La manera en la que ella se guía es a nivel de piso: se acuerda que en la panadería hay que dar vuelta a la derecha o tiene que pararse y ver a todos lados, para decidir dónde está la iglesia en la que está tal calle y de ahí, caminar. Si de repente da una vuelta equivocada, se pierde porque ya no encuentra el camino. Su manera de guiarse es "en la Comex hay que dar vuelta a la derecha y de ahí a la izquierda".

Es decir, que en su cerebro ve rutas determinadas.

En cambio mi mamá es un desastre. Si le dicen "Ve a tal estación del metro y transborda", no lo logra jamás, tiene que ir viendo los letreros y pidiendo indicaciones. Un desastre, les digo.

***

Es común que a mi hermana le digan "Es que a ti no te dejaron gatear de chiquita, por eso te pierdes", lo cual puede ser verdad, pero creo que es un problema más de abstracción. Hay gente que puede y gente que no puede. En el ejemplo con el que empecé este post, a mí se me facilita mucho seguir una dirección con la posición del sol. Si, por ejemplo, fuera en la tarde de Iztapalapa a Santa Fé, sé que el sol me tiene que dar de frente.

¿Ustedes cómo se ubican en el espacio?

lunes, 3 de diciembre de 2018

Recuerdos de la FIL



Preludio
Como tengo un trabajo en el que no puedo faltar ni un día, mi editor me dijo que me iban a mandar a Guadalajara un sábado a las 6 de la mañana y me iban a regresar el domingo a las 4 de la tarde.

- No hay problema -dije- sí me levanto

El sábado ya estaba con el ojo pelón a las 3 y media de la madrugada, acomodé mis últimas cosas, me fui al aeropuerto y a las 6 de la mañana ya estaba abordando el avión. Apenas me abroché el cinturón de seguridad cuando el piloto dijo:

- Hay mucha niebla en el aeropuerto de nuestro destino, así que no podemos despegar, esperen más instrucciones.

Dormité un poco y cuando me desperté, seguíamos en la Ciudad de México. Eran las siete de la mañana cuando dijo el piloto que el retraso iba a ser de hora y media a dos horas. Luego, quince minutos más.

Salimos a las 10:20. Cuatro horas de estar en el avión con las piernas engarrotadas. Mejor me hubiera ido en camión -_-

Llegada
Una bella damita me esperaba en el aeropuerto de Guadalajara para llevarme a la FIL. Eso nunca me había pasado en mi vida, siempre he tenido que agarrar el camión. De hecho todo lo que ha pasado con el libro ha sido irreal: cada vez que alguien me dice que lo compró, me dan ganas de agarrarlo de la mano y decirle "muchas gracias, muchas gracias, no lo merezco". Estos meses he estado en entrevistas con Mariana H, Fernanda Tapia o Yuriria Sierra y a todos les regalo cosas, con cara de "gracias gracias, patroncita".

Pero ahí iba yo, bien cómodo rumbo a la Fil, con la panza vacía (porque en el avión no nos dieron ni cacahuates). Después de un almuerzo opíparo, me fui al stand donde me iban a hacer entrevistas.

Los periodistas que me entrevistaron iban desde un señor que hacía todas sus preguntas con jiribilla política diciendo cosas como "¿Y qué es peor, la diarrea en el baño o la diarrea del cerebro de nuestros diputados?", hasta un chavo bloguero que me dijo "¿Y cuales fueron tus influencias para escribir este libro?". Me daban ganas de decirle que Saramago, pero nadie me iba a creer.

También un chico hizo que grabara un videoblog, mandé un mensaje para que los niños lean ¿¿¿???, platiqué de cómo es el color de la caca y me tomaron como mil fotos. En mi cerebro solo decía "quiero una cerveza, quiero una cerveza". Las chicas de la editorial, al ver mi boca seca y rostro desencajado, me preguntaron:

- ¿Necesitas algo?
- Ahorita voy por una cheve
- No, no, no, no, ahorita te la traemos, tú sigue dando entrevistas.

No paré de platicar con las personas, ni comí. Acabé con los pies como tamal de Veracruz.

Un señor se llevó 12 ejemplares del libro y me hizo firmarlos para sus nietos: "A este ponle Fernandito, a este ponle Rosa Isela, a este ponle Juanito". A mí me daban ganas de abrazar a ese señor tan amable.

Interludio
En la noche, en vez de irme a descansar al hotel, me fui a cenar a un botanero que está en Avenida Chapultepec. Cuando vi la carta no lo podía creer:

- ¿MEZCALES A 28 PESOS? ¿CERVEZAS A 18? ¿TAQUITOS A 15?
- Sí
- ¡DEME MIL!

Entre tanta cerveza y mezcal se me calentaron los pies y acabé bailando en la Mutualista a las 2 de la mañana, jajajajaja.



Presentación
Hace meses, cuando me preguntaron quién iba a presentar mi libro, les dije que Laura García, que todos conocen por la Dichosa Palabra y por su libro Funderelele, que es gran amiga mía y a la que quiero mucho.

- ¿LAURA GARCÍA?
- Chí
- ¿LAURA GARCÍA VA A PRESENTAR TU LIBRO?
- Chí
- ¿Y VA A HABLAR DE CACA?
- Pues... chí

Laura llegó puntualísima e hizo una gran presentación. Mi gag es así: yo finjo ser un astronauta ruso que va bajando de la Estación Internacional y les explico a todos cómo se hace caca en el espacio y de ahí me dejo ir como gorda en tobogán. Estábamos platique y platique, cuando me avisaron que ya tenía que desocupar el salón.

Vi a muchos amigos muy queridos: a Daniel, a sus hijas, a Luz y su hijo Rodrigo, a muchos moneros. A todos ellos les agradezco mucho. A Sakura Bennet, que es una chica que me lee desde 15 a 20, aiñ. Y en especial a mi querida Viviana, que me acompañó durante horas y no dejó que me diera un ataque de ansiedad.

PORQUE ME DA LA ANSIEDAD. Soy muy menso para estas cosas: me dedico a entrevistar personas, no a ser entrevistado. Ay, ya me dio el sentimiento :'(

Bueno, pues así estuvo. Lo bueno es que ya me invitaron a Mérida y a Tijuana, pero el próximo año, así que me dará más tiempo de hacer mensadas ¡ja ja ja ja!