viernes, 23 de junio de 2017

El misterio de Trials Evolution



Este post es una traducción y resumen de varios posts de Kotaku. Es una historia interesantísima, lo prometo, aún para los que no son gamers. Les va a volar la cabeza.

Trials Evolution es un juego de motocross casi perfecto. Tiene una calificación de 91.58 en GameRankings y fue lanzado en 2012. Aquí hay que decir algo: la primera versión de este juego, el Trials original, tenía en sí mismo un acertijo que tardó mucho tiempo en contestarse. Pistas sin sentido por todo el juego, señales raras, etc. El resumen de aquel primer rompecabezas puede verse en un video (piquen aquí si quieren verlo) y tiene que ver con la curiosidad y la capacidad para descubrir cosas.

A lo largo de Trials Evolution tienes que pasar muchos obstáculos y avanzar niveles. Como en la primera versión, se dejaron algunas frases por ahí al azar que, cuando las juntaron, dieron este texto:


En diferentes foros interneteros se comenzaron a organizar. No le encontraban la lógica. No fue sino hasta un año después, en 2013, que un jugador de nombre MordocLoch, pudo descifrar este código sin sentido. Su razonamiento fue muy complejo y lo pueden encontrar siguiendo este link. Encontró que la imagen de arriba significa:
"IN-GAME MUSIC TO 0 FROM THE GAME OPTIONS NATURE CALLS WITH SCORPION. START AND PASS THE FIRST CHECKPOINT. LEAP FROM THE ROCK AND STOP ON THE NEXT ROCK. PUSH THE RIGHT STICK- UP, DOWN, UP, DOWN, UP, DOWN, LEFT, RIGHT"

O sea, unas instrucciones para hacer cierta acción que pueden ver en el video de acá abajo. Con este código desbloquearon una canción oculta:



Eso apenas fue el comienzo de la historia...

lunes, 19 de junio de 2017

La Merced


Llega un momento de la madurez de todos los hombres, en la plenitud de la independencia, cuando te haces una pregunta que va a definir el resto de tu vida. Esa pregunta es:

- ¿No me estarán dando muy caros los aguacates en el tianguis?

La respuesta a esa pregunta es crucial. Si a uno le da igual, seguirás comprando aguacates a 100 pesos el kilo, dilapidando tu quincena. La otra opción es comprarlos en el supermercado, donde siempre están verdes. La tercera opción, y la peor, es que dejes de comer aguacate.

Pero la mejor opción es siempre cuestionar científicamente el precio de los aguacates y los jitomates. Y entonces alzarás los hombros y dirás "bueno, a ver qué tan baratos están en La Merced".

***

En la Ciudad de México hay dos equipos: los que compran en la Central de Abastos y los que compran en La Merced. De hecho, antes de que existiera la Central, todos los camiones que venían del campo llegaban directamente a la Meche. Ahora no, ahora se reparten. Yo siempre fui del Team Central de Abasto, porque según yo es más rápido entrar y salir de ahí.

Sin embargo La Merced tiene algo que no tiene la Central: los marchantes. En la Central todo es muy frío, no puedes ni platicar, ahí tienes a toda la gente empujándote. La Merced, por ser un barrio tradicional, tiene esa calidez de mercado mexicano:

- Póngame medio de papa
- Uhhhh ¿no quiere el kilo? Está a quince
- No, medio nomás
- Mire, llévese el kilo y le doy una receta –dice la marchanta– agarra unas cebollas con jugo de limón, les pone ajo y bla bla bla

Y te convence de llevarte un kilo.

Uno va por La Merced, comiendo todo lo que se te atraviese. Que un vasito de sandía de a 12 pesos, pos me lo echo. Que una semita con aguacate de a 11 pesos, pos nos la echamos. Que un tepache de a 10 varitos, pos venga. Empanadas a 5 pesos, caguamas a 25. Y luego, mientras estás comiendo, te das cuenta que junto a ti venden una playera 100% algodón a 20 pesos. Ni modo de no aprovechar. También esa cinta canela que te hacía falta, el comal, nopales, pimientos, hoja santa, hongos para hacerte un taco en la semana y harina.

Y tú, que nada más ibas por aguacates, sales del mercado cargando tremendo bolsón y te regresas en el metro empujando cristianos. Veo mi reflejo en un aparador y veo con horror que me volví ese señor con sombrero de paja y que lleva su mandado en el lomo. ¿Cuándo pasó esto? XD

Y ahora ¡fotos!

viernes, 16 de junio de 2017

Crónicas desde Ensenada: Vivir junto al mar


La última noche que pasé en Ensenada, Ave estaba muy cansada como para salir, así que tomé mi cartera y fui a buscar una cerveza. La cantina más famosa en Ensenada es la Hussong's, pero por ser lunes se encontraba cerrada, así que busqué alguna cervecería local que fuera más tranquila.

Decidí meterme a "El Pirata". Ni siquiera sale en los mapas.

El Pirata es una pequeña cantina decorada con motivos de beisbol. Su dueño, don Carlos, es un hombre mayor que toma cerveza Tecate roja mientras sirve a sus clientes, la mayoría de ellos locales. Me preguntó que qué hacía allí, que esa no era una cantina de turistas. Le dije que yo no soy turista. "Cómo no, si tienes los ojos de chino". Nos reímos.

Don Carlos llegó a Ensenada hace más de 40 años, de trabajo. Su primera impresión fue que allí la gente vivía muy lento:

- Fíjate -me contaba- los primeros días iba yo en el camión y escuché que decían 'Bajaaaan'. El camión se paró. Yo, que venía del DF, esperaba que alguien se bajara en seguida. Y no: se seguían despidiendo 'que te vaya bien', 'nos vemos luego'. Y el chofer se esperaba a que se despidieran ¿no es de locos?

Cuando regresó al DF, ya no se halló. No soportó el bullicio y la prisa de la capital, así que se regresó a Ensenada a vivir. Vivir junto al mar, me decía, tiene sus ventajas.

- Acá el aire siempre está limpio, hay mucho pescado ¿fuiste al Mercado Negro?
- Sí, pasé por ahí
- El Mercado Negro es nuestro mercado de pescado. Todos vamos a comprar ahí y antes te regalaban el pescado que sobraba. Yo le regalaba a mis clientes un buen pedazo de atún, que no me costaba nada.
- ¿Le gusta vivir aquí? ¿Le gusta quién gobierna la ciudad?
- Me gusta. Quien gobierne es lo de menos. La gente es buena aunque ahora hay mucho malandrín. Hay trabajo y todos nos ayudamos.



Tomé varias cervezas con Don Carlos. La gente ya se había ido y solo quedábamos él y yo, de madrugada, en esa cantina vieja. Comimos cacahuates. Él era jugador de beisbol semiprofesional, en su juventud y fue por todo el noroeste del país, pichando. También me contó que antes había mucha tortuga caguama que era muy buena para hacer caldo, pero que ya se acabó. "Se la acabó usted", le dije. "Pensamos que nunca se iba a acabar", contestó.

- Oye, ¿y ya fuiste a la Bufadora? -me preguntó
- No, mañana voy
- Está bien cerca. Es nuestro orgullo. Solo hay dos en el mundo y una la tenemos aquí, a tiro de piedra

Con la promesa de seguir su consejo, dejé esa pequeñísima cantina, de la que no tengo ninguna foto. Mejor así.

***
La Carretera Transpeninsular sale de Ensenada y va hacia la Bufadora. En el camino hay muchos puestos de tamales de maíz y de mariscos. Ensenada no es como me lo imaginaba: tiene una zona turística muy bonita –que es donde está la Marina, los barcos y la zona comercial– y más allá es una ciudad parecida a las pequeñas ciudades del Bajío, con casas de pocos pisos y mucha industria de la construcción.

La Bufadora es un géiser marino. Las olas chocan una y otra vez contra el acantilado rocoso, que se escapa por varias grietas, provocando que "bufe". Es muy sencillo llegar ahí, aunque el último kilómetro hay que sortear decenas de puestos de artesanías y comida que cuestan un ojo de la cara (por lo que es mejor llegar con provisiones).

Hay una barda para que los turistas se asomen y puedan ver cuando las olas revienten.



Algo pasa con el mar. Esa cosa que los que no vivimos en la costa no comprendemos. Ese ir y venir del agua, incesante, que hace que nos quedemos pasmados viendo cómo las olas pegan una y otra vez con la orilla. Es un fenómeno muy visible en la Bufadora: el agua se repliega, regresa con poca fuerza y no pasa nada. Después se juntan varios factores: el viento pega más fuerte, la ola regresa en armonía con la ola que ya viene. Muy pronto aprendes a distinguir cuándo va a bufar con más intensidad.



Estuvimos un largo rato viendo y escuchando la respiración del mar. Luego, desandamos nuestros pasos para regresar a casa.

martes, 13 de junio de 2017

El Incidente Nortec



El Incidente Nortec fue así:

Estábamos todos mojados porque acababa de caer un torrencial aguacero, escuchando a un dueto de DJ's alemanes que nunca supieron prender a los miles de asistentes al Monumento a la Revolución. La banda se comenzaba a desesperar. Eran 9:20 de la noche y la gente comenzaba a empujarse para tener mejor lugar cuando empezaran los de Tijuana. Había mucha mota en el aire. Muchos morros metiéndose a fuerza entre los que ya teníamos buen lugar.

De pronto, del lado derecho, una chica comenzó a treparse a un pequeño techito del edificio de junto. Calculo que debió estar a tres metros de altura porque a la chica le costaba trabajo subir. Desde abajo sus amigos la iban empujando y lo primero que vi de aquella maniobra fueron las pompotas de la chica que, enfundada en unos jeans y con la mochila al hombro, trataba de subirse con penurias...

lunes, 12 de junio de 2017

Celso Piña y Nortec en el Zócalo


CDMX.- A las 6 de la tarde del viernes pasado dio inicio un concierto en el lado oriente del Monumento a la Revolución, para dar por concluido el Año Dual México-Alemania. El primero que salió al escenario fue Celso Piña y su Ronda Bogotá que, con su acordeón y haciendo gala de una tremenda barbota, hizo bailar a todos los asistentes al interpretar sus grandes éxitos "Cumbia sobre el río", "Cumbia de la paz" y "Macondo". A pesar de las medidas de seguridad, el lugar estaba lleno de jóvenes que le atizaban bien duro a la mota y al grito de "saca el churro" bailaron cumbia con el norteño.

Aproximadamente a las 7:20 comenzó a llover y su servidor se dio una empapada que Dios guarde. Cuando bajó Celso Piña fue el turno del dueto de DJ's Schachthofbronx, que a pesar de su ritmo ritmo tropicalemán (nombrado Munich Bass, por ellos mismos) no logró conectar con la banda, que comenzaba a desesperarse y a empujarse mientras llegaba más y más gente a la plaza. Cuando los alemanes terminaron su set, larguísimo y desangelado, sucedió "el incidente".