domingo, 21 de julio de 2019

Casa Tostado



Hace mucho tiempo, en Casa Tostado se diseñaron los trajes que se utilizaban en producciones teatrales o en la televisión. Supongo que alguien vio la oportunidad de ser el proveedor de vestuario de Televisa o de los estudios cinematográficos y trabajaron cientos de trajes: de cadetes, revolucionarios, de vikingos, trajes folcróricos, del Chavo del Ocho, de Santa Claus.

Por alguna razón que desconozco, pero que pretendo averiguar, este negocio fue en declive.

Hoy este lugar (que se encuentra en la Colonia Álamos, Isabel la Católica casi esquina con Coruña) alberga cientos y cientos de traje esperando ser rentados. No hay glamour en él: tocas el timbre y un señor te pregunta qué quieres. El miércoles le dije:

- Vento a rentar un traje de astronauta
- Pásale, creo que sí hay

Atraviesas un patio en el que se encuentra un cascarón de automóvil antiguo. Luego te pasan a una pequeña recepción.

***

Dos señores atienden el negocio. La primera vez que fui pensé que eran malencarados, pero en realidad son muy amables. Tal vez un poco recelosos. Les explicas qué tipo de vestuario estás buscando y te llevan a una gran bodega donde tienen cientos y cientos de trajes.

La ropa se nota descuidada y polvosa. Supongo que mucha de ella se utilizó en alguna producción y luego quedó guardada. ¿Buscas un traje de charro? Hay de todas las medidas. ¿Un traje de pachuco? También, con sombrero y cadena.




Le expliqué al señor que quería un traje de astronauta para una cápsula de televisión y me dijo que sí tenían. Yo que esperaba un traje tipo Neil Armstrong, regresó con un casco y una especie de mameluco que parecía salido de una película de Resortes.

- Tiene foquitos que se prenden, mire
- ¿Es el único que tiene?
- Hay otro, pero está manchado. Me parece que hay otro más, pero no tiene foquitos. También trae guantes y botas.

La renta de traje cuesta 800 pesos, y necesitas dejar la misma cantidad como depósito, que después te devuelven. A pesar del aspecto de la ropa, tiene su encanto: parece que saliste de una película antigua. Si le caes bien al empleado, te da más opciones:

- Mira, te voy a poner estos tanques que van en la espalda y así parece más del espacio
- Okeeeey
- ¿No te llevas un cinturón?

Por si se preguntan cómo era el disfraz, es este:


***

- Un día nos hicieron un reportaje en el Universal, fíjese -me dijo el encargado
- ¿Ah sí?
- Sí, pero ya tiene tiempo. Fue en 2010. Aquí tengo el recorte

Me enseñó un viejo periódico. Quien sacó las fotos ese día hizo un gran trabajo porque parece un almacén de Hollywood. La verdad es que es mucho más viejito que eso.

- ¿Me deja pasar a ver qué más tienen?
- Sí, claro
- Nomás de curioso
- Pásele pásele, con confianza


Recorro los pasillos y voy sacando los trajes. Algunos personajes los reconozco, otros no sé de qué se trate. Me pregunto cuánto tiempo más durará este gran almacén.

jueves, 18 de julio de 2019

Las Crónicas del Taco


Como les contaba en el post anterior, he estado en casa leyendo libros y viendo series. La última que vi es Crónicas del Taco, de Netflix.

No me gustó. Si no la conocen, pueden ver el trailer acá.

La serie se divide en varios episodios: Taco al Pastor, Carnitas, de Canasta, Barbacoa, Asada y de Guisado. Tacos clásicos de la cultura mexicana. De todos lados. Tiene una manufactura excelente, con drones, animaciones, entrevistas e historia. Pero se siente artificial.

Y me pregunto porqué será.

Tal vez sea porque el taco, taco de verdad, taco, es el que te hacías en casa enrollando una tortillita y echándole huevo en el desayuno con tu familia. Tacos de sal, que esperabas con ansia cuando ibas a la tortillería con tu mamá. Tacos de canasta cuando traes quince pesos en la bolsa y como estudiante tienes un hambre de perros. Cuando pasas por un puesto de tacos de carnitas y dices "bueno, en lo que llego a comer bien a la casa".

Esos son tacos que saben bien. El taco para el mexicano no es glamour.

A veces, te das ciertos lujos:

- Oye, hay unos tacos bien buenos en la Moctezuma
- Vamos el viernes, después de trabajar.

Y el fin de semana vas a echarte unos de pastor. O pruebas unos tacos diferentes del otro lado de la ciudad. Y no hay mexicano que no diga:

- Nahmbreee, yo conozco unos mejores

Y ahí va uno de tragaldabas, probando todos los tacos que puedas.

***

Cuando yo era pequeño, había unos tacos en Plateros, en un negocio que se llamaba "Bigo's". Cuando íbamos, era la alegría familiar. Era el día que mi mamá no cocinaba, íbamos todos, mis hermanas y yo nos trepábamos a los banquitos, veía cómo el taquero aventaba la piña y caía en la tortilla sin ver. La taquería tenían letreros chistosos y hacíamos competencias a ver quién comía más.

También íbamos a unos de carnitas que había en la colonia Molino de Rosas. Mi papá comía de todo y nosotros hacíamos caras feas. "A los niños de maciza", decía mi mamá. "Dales cueros", decía mi papá.

Nos llevaban a aprender a nadar a la Alberca Olímpica y salíamos con hambre de náufragos. Afuera había un taquero de canasta. Devorábamos los tacos y yo siempre digo que esos eran los mejores tacos de canasta de todo el mundo. Tal vez eran iguales a todos los demás, pero a mí me sabían a gloria.

Luego, están los taqueros. Gente con la que haces amistad. Si eres recurrente, te haces cliente y ellos saben lo que te gusta. Conoces las salsas, cuales pican y cuales no. Sabes qué taco va bien con salsita verde y cuales con salsa roja.

Ahhh, los tacos.



***
El taco es sentimiento. No lo digo de manera cursi. Un taco sabe bien depende de la circunstancia. Ya si te pones de exquisito, te pones a reflexionar cuales son los mejores, pero el taco llega primero por la emoción (o por el hambre, ja ja ja). Y creo que eso le falta a la serie de Netflix: corazón.

Lo único que se le aplaude a la serie es que te deja con hambre de tacos. Aunque no sean los que salen en pantalla. ¿Quién quiere tacos? :D

miércoles, 17 de julio de 2019

Me pongo mal, me pongo muy muy mal


Hace como dos meses, después de un viaje que hice a Orizaba, me comencé a sentir mal. Las plantas de los pies me picaban y me dolía el cuerpo. Luego, un día amanecí con las manos hinchadas.

- Qué raro -pensé- ¿Estaré intoxicado?

Fui con el doctor, porque comencé con salpullido. El doc me dijo:

- Traes una intoxicación bárbara. Te voy a mandar una medicina bien fuerte.
- ¿Me voy a morir?
- Naah, pero está cañón

Pero no me curé, sino empeoré. En esos días vi la serie de Chernobyl y ya me veía con la cara derretida, todo radioactivo. Volví al doctor porque ya estaba súper mal:

- Se me hace que lo que tienes es sarna
- ¿SARNA?
- Sí. Tal vez la agarraste en Veracruz. Es un bichito muy común allá. Te me tomas dos pastillas, y lavas muy bien toda tu ropa con cloro. Porque si no la lavas bien, vuelve el bicho.

Ese fin de semana estuve lave y lave todo, mientras parecía atacado por un ejército de mosquitos. Estaba bien deprimido. Vino a verme mi amigo Jorge y le dije:

- Me siento bien mal, mano, no puedo ni caminar
- Sí te ves mal
- ¿Y si no se me quita?

Caminaba como robot, mientras empeoraba. Ya era imposible estar así, hasta que fui con otro doctor, especialista en la piel.

***
El nuevo doctor, en cuanto me vio me dijo:
- Estás muy malito
- Ya sé
- Mira, te voy a explicar qué tienes...

Resulta que hay una enzima en el cuerpo (que todos tenemos) que regenera la piel. Generalmente el ciclo de regeneración es en 30 días, pero el mío estaba vuelto loco. Nunca se me va a quitar, tengo la enzima loca, loca, loca. Voy a tener que aprender a vivir con eso :(

- Pero tengo buenas noticias -me dijo él- hay medicina moderna que te puede ayudar
- ¡EEEEHHHHH!
- Pero es muy cara 
- ¡AHHHHHHH! ¿Qué tan cara?
- Como 50 mil pesos el tratamiento al mes, por tres meses
- WHAAAAAAT
- Este... no los puedes pagar ¿verdad?
- Pues no, soy pobre

:(

Resulta que esa medicina carísima me podía curar rápido. Pero como no los tengo, me dio una alternativa.

- Mira, te voy a dar otra pastilla que es accesible.
- Okeeeeeey
- Pero no vayas a Googlear para qué la usamos, porque te vas a espantar
- Okeeeeeeeey
- Es para el cáncer
- ¿TENGO CÁNCER?
- No, no tienes cáncer, es la misma medicina, nada más

O sea, primero me dice que no googlée y luego me dice que es para el cáncer. Pos me mato.

Por supuesto que lo primero que hice llegando a mi casa fue googlear la dichosa pastilla. Es para enfermos de leucemia y cosas así bien feas : / El doctor me mandó dosis únicamente los sábados. Siete pastillas a lo largo del día (WHAAAT). Me la mandó los sábados, porque tiene efectos secundarios.

***

El primer fin de semana que me la tomé, sentí que se abría un abismo profundo y negro como mi suerte, y me dormí como 14 horas. El segundo fin de semana me dolió mucho la cabeza. El siguiente me dio hambre. El siguiente me dolieron las articulaciones. El siguiente bla bla bla. Tengo todos los síntomas feos.

Pero mejoré. La buena noticia es que ando muy bien. De no ser porque los fines de semana me siento de la patada y hasta casi me desmayo en la calle, entre semana ando como trompo chillador, de acá para allá. A veces siento que se me duerme la pata, a veces siento que traigo algo en el ojo, pero es lo de menos. Mejoré mucho. Dejé el alcohol, porque la pastilla se va directo al hígado y hace como mes y medio que no tomo ni una cervecita.

Así que esta ha sido mi vida durante los últimos dos meses. Tengo que organizarme bien para poder estar tranquilo los fines de semana, estoy en casa, leo mucho, veo series. No soporto mucho el sol, me canso un poco más, pero así es la vida. Lo primero que me dijo el doc es que me tocó la mala suerte en la ruleta genética. Ni modo.

Abrazos a todos.

- M.

Boogaloo



Se me metió la idea de hacer un podcast tropical. Como todos saben, soy bien fan de la cumbia y de otros ritmos tropicalosos.

Pero como para cumbias de Los Ángeles Azules ya está la KeBuena, trataré de meter ritmos menos conocidos, como el boogaloo, el punto cubano, la guajira, la cumbia psicodélica peruana, etc. Bueno, eso solo se los conté para dejarles el video de acá arriba que es bonito.

domingo, 9 de junio de 2019

Estampas de Tijuana: Los museos



Ahí va algo de historia de viejitos...

Los primeros museos del mundo no eran propiamente museos. Eran los llamados "Gabinetes de curiosidades" o "Cuartos de las maravillas" en el que gente rica iba acumulando objetos traídos de todas partes del mundo. No había cédulas museográficas, si acaso alguna explicación pequeña. Estos gabinetes podían ser de pinturas o esculturas, pero los más interesantes eran los de animales traídos desde las lejanas tierras africanas u objetos del oriente.

Estos cuartos maravillosos dieron paso a los museos de historia natural, por ejemplo, y luego a los museos como los conocemos hoy.

En Tijuana me encontré el Museo del Coleccionista y el Museo de la Lucha Libre. Fue como entrar a un cuarto de las maravillas.



Su dueño, a quien me hubiera encantado conocer, fue guardando todos esos objetos que teníamos de pequeños. Imagínense lo que fue para mí entrar a ese espacio: osos de peluche de la Bimbo, Tazos, carritos, camioncitos, cómics, juguetes, consolas electrónicas, tarjetas de teléfono, boletos, fotografías. Y luego seguramente fue coleccionando lo que le iba cayendo: etiquetas de cerveza, corcholatas, llaveros. Todas esas colecciones y series que han salido en nuestro México lindo y acumulador.


Y así, como el burgués del siglo XVI, este museo trae desde tierras lejanas (es decir, del pasado) esas cosas que formaron parte de nosotros.

***

El Museo de la Lucha Libre está en el mismo edificio del Museo del Coleccionista. Son hermanos. Supongo que parte de las colecciones del dueño eran con el tema de la Lucha y decidió darle su espacio. Me encanta: tiene muchísimas máscaras, trajes originales, artesanías, muñecos y hasta mechones de cabello que han perdido los luchadores arriba del ring :0

¿Cómo hizo para juntar tantas cosaaaas?






Ambos museos están en la Séptima, muy cerca de la Avenida Revolución. Si andan por ahí, vayan, está bien bueno.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Estampas de Tijuana 2: Curvas



Platicaba con Ere (tal vez fue la plática más recurrente en este viaje) que una vez vino un profesor de Portugal y, paseando con él en la Ciudad de México, me dijo:

- Ustedes todavía traen la carga española en sus venas
- ¿Por qué lo dices?
- Porque se nota en todos lados. En las ventanas, en las puertas, en sus balcones
- ¿Cómo?
- Todo en esta ciudad es herencia española

Esa vez no lo entendí. Era joven y menso. Para mí una puerta es una puerta en cualquier lugar y solo hay una manera de hacer una ventana: cuadrada. Menso que era, les digo.

***

En Tijuana, hay muchos lugares donde dominan las curvas. Tal vez sea más laborioso hacer una barra de cantina curva, como la que se ve arriba, pero así son. Una barra fluida, con madera recortada:


David Ortiz, otro amigo, dio en el clavo:

- Lugares equidistantes, amigo, para que el cantinero pueda servir a todos con facilidad
- No lo había visto de esa manera
- Además, todos pueden platicar con el de junto, sin que te estorbe la esquina

Eso es muy notorio en la barra del bar Nelson, que es el de la siguiente foto (donde por cierto, dan la caguama a 45 pesos, qué barato):


Además de que se ve que es de los años setenta, tiene un toque gringo muy notorio. No sé explicarlo. Tal vez algún arquitecto que pase por aquí sepa a qué me refiero. Definitivamente no se ve "estilo español" por ningún lado.

También es de notar que muchos de los negocios terminan su fachada con una curvita, muy al estilo de las misiones californianas, donde antes había una campana. Es muy curioso.

Para rematar este post, pongo una foto del interior de la "Marko Disco Club" que se hizo famosa porque Nortec grabó un video ahí:


Vean qué hermosura de espacio. Todo está hecho para que te sientas como adentro de una nave espacial. Me súper encantó. Y aquí les va el video.


martes, 28 de mayo de 2019

Estampas de Tijuana 1



Después de unos años regresé a Tijuana, ciudad bonita, en la que me siento tan a gusto, ¿por qué será? Esta vez como escritor invitado por la Feria del Libro. Y, a diferencia de la vez pasada, mi querida Eréndira V fue la que me llevó por todos esos rinconcitos de Tj. Como son muchos, haré varias estampas tijuanenses para contarlo.

***
1
Cerveza artesanal


En el quinto piso de un edificio que está junto a un estacionamiento caótico, hay un lugarcito muy bonito que se llama Norte Brewery y que vende una cerveza artesanal riquísima. Si bien en la Ciudad de México puedes encontrar cerveza artesanal en casi cualquier Oxxo y en los supermercados, acá te la sirven directa del barril, a buen precio y fría como el corazón de tu ex.

Entré a un Calimax, que es la cadena más grande de supermercados de allá, y tenían como 50 variedades diferentes de cerveza artesanal del norte. Y pensar que acá me emociono cuando encuentro Victorias.

La cerveza artesanal es tan buena, que construyen pequeños parques de Food Trucks alrededor de ellas. Por ejemplo, este que se llama Telefónica:



¿Que no te gusta la cerveza artesanal? Seguramente es porque has probado pura fea. Acá cada lugar tiene como 10 variedades distintas (¡o más!). Mi favorita es de una marca que se llama Juan Cordero. Y no te dan chicharrones de harina: te dan pretzels para acompañarla, uts qué fino.

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2
Lomas Taurinas



Todos sabemos que Lomas Taurinas es el lugar donde mataron a Colosio. Está muy cerca del aeropuerto y es una colonia adentro de una cañada, por lo que para llegar a ella hay que bajar calles muy empinadas. Lo primero que te preguntas es "¿Por qué metieron aquí al candidato?". Nunca lo sabremos. Es una colonia urbanizada, pero de clase social baja, con muchos perritos callejeros por ahí que mueven la cola cuando les hablas.

Justo en el lugar donde le dieron a Luis Donaldo, levantaron una estatua en su honor.


Hay mucha gente que está sentada en la placita, esperando no sabemos qué. Junto a ella había un pequeño tianguis de no más de 20 puestos, una cancha de basquetbol, una escuela y un pequeño centro que se llama Diana Laura. En el momento en el que fui también había otras personas tomándose fotos, subiéndose a la estatua y haciendo la selfie. Si lo piensan, ir a un lugar tan trágico es un poco creepy, pero pues así es México.

Para salir de ahí puedes rodear y te saca a unas calles que no están tan feas.


Digamos que la foto de arriba es la calle principal, por donde se armó todo el mitote en 1994. No se siente que te vayan a asaltar, es una colonia más o menos tranquila (aunque había unos cholos que se veían malencarados ja ja ja).


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3
Mi Pueblito


Como alguna vez lo conté, el centro de la ciudad donde está la mera fiesta, es la avenida Revolución. La Revo, pa los cuates. Ahí puedes encontrar artesanías, bares hipsters, cantinas de antaño, hoteles, soldados, gringos, turistas, norteños y todo el ecosistema tijuanense. Me encanta.

Uno de estos lugares, junto a un bar de cerveza artesanal, se llama "Mi pueblito". No das tres pesos por él. Es una entrada oscura oscura con un letrero en la entrada que dice:

"Prohibido el consumo de drogas y estupefacientes" (ay ajá)

En seguida hay una barra donde dos señoras te venden caguamones por 45 pesos. Una mesa de billar vieja y los baños que están más sucios que los de la central de abastos.

Pero atrás de eso, hay un gran patio que se ve que era, en algún momento, una fábrica o una bodega. Es espantoso como él solo. Las sillas están rotas, las mesas son de madera apolillada, lleno de grafitis, arañas y telarañas. Espantoso, les digo.


Huele a mariguana por todos lados. Como está lleno de rinconcitos, no sé cuánta gente había ahí. A veces la señora de la barra pasa y barre un poco (pfffft), mientras a dos metros un chico saca un sobrecito de polvo, para venderlo. Es de notar que a menos de 50 metros, saliendo, hay patrullas.

¿Por qué mágico hechizo dejan que este lugar esté lleno de pachecotes o cocos? No lo sé. Chicos elegantes, gente bien, otros menos bien, otros más bien feos, otros que espantan entran aquí. Yo, con mi cuaguamón. Nadie me molestó, nadie me miró siquiera. Nadie te dice nada. NADIE. Lo cual es de agradecer. Entró un señor vendiendo chicharrones como Pedro por su casa.

Mi Pueblito se convirtió en uno de los lugares donde tengo que regresar un día. Ojalá nunca cierre.