sábado, 14 de septiembre de 2019

Oda a la mudanza: no hay lugar perfecto


Viví en el poniente de la ciudad cuando era niño. Las calles eran empinadas y la zona estaba llena de negocios que hoy serían impensables: locales llenos de maquinitas en cada esquina, expendios de lotería y una iglesia con dispensario médico donde mi mamá nos llevaba cuando no había dinero, que era casi siempre. Luego me cambié a Iztapalapa en donde las calles eran planas. Mi mamá todavía vive ahí.

En mi juventud me cambiaba de vez en cuando con mi amigo Mbaye, que vivía detrás de la embajada de Estados Unidos cuando todavía no se gentrificaba, y conseguías departamentos a precio de risa. Luego me casé y mi exesposa Paty, acostumbrada al poniente, vio un lindo departamento por la Plaza de Toros. De ese departamento nos cambiamos a dos calles, donde tenía a unos vecinos uruguayos muy amables.

Pero me divorcié.

Salté a un cuarto de azotea en donde solo había un baño y un pequeño recibidor. El calor era insoportable en verano. Duré apenas seis meses cuando conseguí un departamento en donde pasé casi cuatro años, con dos cuartos y un baño cuya puerta nunca cerraba con seguro. Ahí mis amigos hacían fiestas que duraban del viernes al domingo, entre cervezas y música. Un día uno de ellos sacó una raya de cocaína y dije "aquí se acabó la fiesta, se cierra para siempre". Creo que no volví a organizar algo, solo reuniones ocasionales.

En una de esas reuniones un amigo tomó mucho tequila y vomitó en la puerta.

Convencido de que tenía que estabilizarme me mudé, con la hoy difunta, a un departamento en la colonia Juárez. La colonia Juárez tenía departamentos de 3500 pesos antes de que la atacaran los hipsters y AirBnB. En ese tiempo me iba muy bien de dinero y renté dos departamentos en el mismo edificio, qué loco. Pero como andaba en depresión, aventé todo y le pedí a mi amigo Tacho que me adoptara un rato en su casa. Agarré mis cosas, las eché a casa de mi mamá y me fui a la Nápoles con una cama, mi computadora y poca ropa.

La Nápoles es una colonia de clase media alta, llena de restaurantes y un pequeño parque. Tacho, que acababa de divorciarse, fue mi mejor roomie: él iba por cervezas, yo hacía arroz. Él lavaba los lunes, yo los viernes. Pasábamos la noche platicando y desentrañando los misterios de la vida. Hubo muchas fiestas y corrió mucho mezcal.

Pero luego me arreglé con la hoy difunta, y decidimos regresar a un departamento en la calle de Revillagigedo, en pleno centro de la Ciudad. Cuando vi el departamento, me pareció perfecto: amplio, espacioso, con arcos antiguos. Lo vimos dos o tres veces y dijimos "sí, aquí está bien para pasar un tiempo".

Error: nunca vi el departamento en la noche. El sonido de los autos que pasaban en la avenida no dejaba dormir y un vecino ponía reggaetón a todo volumen, tanto que hasta vibraban las paredes. Las inmobiliarias deberían dejarte pasar un día en el departamento para ver si te acomoda.

El Centro tiene sus ventajas: puedes ir al Zócalo a pasear y luego regresar a cenar. Encuentras todo a la vuelta de la esquina. Lo malo es que también hay rateros, así que cuando me aventaron una pistola en los pies porque unos cacos estaban siendo perseguidos por la policía, decidí moverme de nuevo.

Un amigo querido tenía un departamento vacío en la Colonia del Valle. Estaba caro, pero pensé que sí podía con él. Departamento enorme de cuatro habitaciones y dos baños. Cocina que hasta podías patinar, de tan grande. Un poco chaparrito, pero a gusto. Como en ese entonces teníamos muchísimas cosas, se necesitaron dos camiones de mudanza para llevar todo.

Viví dos meses en ese depa cuando ocurrió el evento: la difunta se fue con otro wey. Me moví unos días a casa de mi hermana, que vivía en la salida a Cuernavaca, en una unidad que estaba tranquila y donde había ardillas y gatos. Ahí le di forma al libro Retro.

Cuando regresé al departamento de la Del Valle y vi que la difunta lo había dejado como zona de guerra, decidí que ya era demasiado y que tenía que darme un tiempo de tranquilidad. Error otra vez: a los 15 días hubo recorte en Milenio y me sacaron con una liquidación ínfima. Decidí quedarme un rato más ahí, aunque el dinero apenas me alcanzaba para comer huevos con jamón.

Mi hermana me dijo que podía moverse conmigo para repartir gastos. Le dije que sí en seguida. Así pasé el último año, trabajando como productor en MVS y regresando a la Del Valle, que es un lugar muy bonito para vivir porque casi no hay gente, pues todos son oficinistas que se van a las 7 de la noche. Pero muy caro, eso sí.

Hace como dos meses, mi hermana y yo pensamos que ese departamento nos quedaba demasiado grande. Un día ella iba caminando por la calle y me dijo "vi un depa de dos recámaras". Decidimos verlo, nos pareció bien y nos mudamos. Es donde estoy ahorita.

Antes de movernos, vimos que la zona es tranquila, que hay señores en la noche paseando a sus perritos, que hay un parque a media calle donde enseñan tango los sábados y danzón los domingos. Un mercado a dos calles, panaderías, puestos de quesadillas y tacos. Y toda la gente te saluda en la calle.

- Qué raro -pensé- esta zona es perfecta. ¿Por qué no están tan caros los departamentos?

La razón la descubrí el día que nos mudamos. Estábamos acomodando cosas cuando escuché un avión encima de mí. Luego otro y otro más. Esta colonia está en la ruta de los aviones al aeropuerto y se oyen como si estuvieran aterrizando en tu azotea. Si me preguntan porqué no los noté antes, es porque, al contrario de lo que creía, los aviones pasan por tandas, no todo el tiempo. Vimos el depa en uno de esos espacios en los que casi no pasan.

Por otro lado he pensado que toda la gente que vive en esta zona y colonias aledañas, se acostumbró ya a ellos, así que yo también podré. Y es que después de tantas mudanzas, ya decidí que no hay lugar perfecto. A ver cuánto tiempo me quedo aquí. ¡Ja!

viernes, 30 de agosto de 2019

Zona Arqueológica de Mixcoac



Quiero imaginar que a principios del siglo XX, algún chamaco latoso estaba jugando luchitas con su hermano, cuando uno de ellos se aventó de cabeza y se pegó con una piedra. Seguramente ese niño regresó a su casa con la choya ensangrentada:

- Es que me pegué, mamáaa
- ¿Dónde?
- En la piedraaaaa
- ¿Cuál piedra?
- Allá en la lomaaaaaa

Porque para los pobladores del viejo Mixcoac, solo había una loma cerca de Tacubaya, que era esta:



Luego, supongo, que al excavar se dieron cuenta que no era una loma natural sino los restos de una pirámide. En 1917 comenzaron a hacer estudios y algún arqueólogo dijo:

- No señores, no se pueden subir ahí, hey, niño bájate, hey, no tiren basura, hey, señores, estamos trabajando, hey, no se lleven esa figurita, hey, a ver, bájate ¡A VER, ME CIERRAN TODO Y NO PASAN HASTA QUE ACABE!

Pasaron 100 años desde que se cerró y apenas la abrieron el domingo pasado. La Zona Arqueológica de Mixcoac ya está abierta al público.

***

Dice un letrero que hay cinco zonas arqueológicas a cielo abierto en la CdMx: Templo Mayor, Cuicuilco, Cerro de la Estrella, Tlatelolco y ahora esta, la de Mixcoac. Para los que vivimos (o vivíamos) en el poniente de la ciudad, este lugar era un misterio porque nunca te dejaban pasar. A un lado está un centro cultural donde dan clases de chachachá y defensa personal.

En realidad, esta zona no está en lo que hoy conocemos como Mixcoac (sino en San Pedro de los Pinos), pero antes sí. Dice el viejo libro que tengo en mis manos "Imagen de la Gran Capital" que "A principios del siglo XVI, antes de la llegada de los españoles, los habitantes de Mixcoac, sujetos al señorío de Coyoacán, cultivaban maíz para su consumo y frutales para pagar sus tributos".

También dice que "en 1895 los vecinos de Mixcoac ayudaron a las fuerzas de Santos Degollado a tomar la plaza de Tacubaya" y que en venganza mandaron fusilar a varios. Chale, qué manchados. Por esos años Mixcoac tenía 1500 habitantes.


Entre 1950 y 1960, sigue el libro, se acortaron los espacios que separaban Mixcoac de la Ciudad de México quedando como la conocemos hoy: con su mercado en donde venden unos pescados fritos muy sabrosos y una base de microbuses que suben al Olivar del Conde, la colonia Piloto, Presidentes y más allá. Por cierto, el Olivar le daba agua fresca a toda la región.

***

La Zona Arqueológica quedó muy bonita. Tiene un pequeño museo de sitio donde explican qué se encontró ahí y la importancia del lugar. A la entrada hay un policía que te recibe muy amable:

- Ya abrimos, señor
- A eso vengo -le dije
- Ahorita no hay figuritas, porque se las llevaron a Antropología, pero ya mero las regresan
- Está bien, vine a conocer
- Apúntese en el librito y pase

Me fijé que ese día apenas habían ido unas 10 personas. Supongo que luego vendrán más. El lugar está abierto de lunes a domingo de 9 a 5 de la tarde.

Una cosa que yo no sabía es que Mixcoatl fue un chichimeca que luego fue elevado a deidad. Dice una cédula que encabezó un grupo de recolectores y cazadores, y que llegó a la cuenca en el año 900. Luego de su paso por estas tierras, se convirtió en el protector de los cazadores, portador de arcos y flechas.


En 1921, fue el arqueólogo Eduardo Noriega el que se dio cuenta que esto era una pirámide con un poco de estuco y varios cuartos alrededor donde seguramente salían los aztecas a celebrar el ritual de cacería en el mes de Quecholli: preparaban las flechas y las lanzas, y luego se iban a cazar venados. Bueno, eso está mejor explicado en el lugar, pero no les arruinaré la visita.

Por otro lado es increíble que este lugar sea un remanso de paz para los remensos que vamos a visitarla. A un lado pasa el Periférico y a pocas calles está el metro San Antonio y un Soriana. Vayan: ahorita está nuevecitita, los letreros y las cédulas están super bien explicadas y no hay mucha gente. La dirección es Calle Pirámide 7, pero si no ubican, acá les dejo un mapita:




¡Yeeei!

miércoles, 21 de agosto de 2019

Dos recuerdos para Celso


En 2001 estaba comiendo en un tianguis cercano al metro Universidad. Como tenía algo de tiempo, pasé a ver los puestos que había por ahí. Uno de ellos tenía varios ejemplares de Barrio Bravo, el cd de Celso Piña que lo lanzó a la fama internacional.

- ¿Quién es ese? -dije yo
- Es Celso Piña, es un éxito -me dijo el del puesto
- ¿Es cumbia? Se oye bueno
- Es con el Control Machete
- A ver, dame uno

En ese tiempo pasaba los días con un amigo que trabajaba en Mantenimiento del Museo Universum. Teníamos una covachita en la que oíamos discos.

- Quita eso -dijo Alfredo
- Está chingón
- Pinche macuarro -y ponía discos de heavy metal

Pero era diferente. Hip hop, mezclado con ritmos vallenatos. No todas las canciones de ese disco me gustaban, pero Cumbia Poder, con El Gran Silencio, me voló la cabeza. En esos años también entraba a muchos foros de internet y cambiaba constantemente mi nickname, precisamente, a Cumbia Poder. Muchos de mis amigos en esos años me conocían por mi gusto cumbianchero.

Luego Celso sacó su disco Mundo Colombia, que compré en seguida. Ahí su sonido había cambiado, un poco más melancólico. Su acordeón rememoraba los ríos, las selvas y las piraguas. Las notas se arrastraban cadenciosamente, pero sin el golpeteo de Barrio Bravo.

Pasaron los años y un día que estaba en Milenio me tocó preparar una portada sobre Celso. Ahí mismo lo conocí, tocó algunas canciones y bailé gustoso a su lado.

Luego lo vi ocasionalmente en otras entrevistas. Siempre de buen humor y platicando con todos. Daba la impresión que nunca salió de su natal Monterrey y que era un turista de su propia vida.

***

Hace un rato estaba aquí en mi casa cuando me enteré de su muerte. Celso nunca salió del soundtrack de mi vida: con la llegada de Spotify, pude escuchar completos todos sus discos y recopilaciones. También me di cuenta que si bien su técnica no es la más refinada (hay otros virtuosos del acordeón) su gran mérito en los últimos 18 años fue de nutrirse de los ritmos y cantantes actuales que le pedían colaboraciones. Seguía vigente porque supo reinventarse, sin tenerle miedo a la fusión de estilos.

Una vez, Jaime Almeida me platicó que la llegada del acordeón a Monterrey fue un accidente del destino: un tren con un cargamento de acordeones se dirigía de Alemania a Nueva Orleans y quedó varado. Para no perder dinero, prefirieron cruzar la frontera y vender los instrumentos que pudieran en México. Enamoramiento instantáneo: por eso el acordeón es tan popular en el norte.

Celso contó que el Barrio Bravo surgió por casualidad. Una vez en el Barrio Antiguo de Monterrey (a finales de los noventa) se le acercó un integrante de El Gran Silencio para ver si armaban algo. Él estaba dudoso, pero aceptó. Muchos le dijeron que eso no iba con él, pero su frase que quedó inmortalizada en Cumbia sobre el río, resume todo: música es música.

La última ocasión que lo vi fue en la Ciudad de México. Se veía cansado y dejaba que el verdadero show se lo llevaran los miembros más jóvenes de la Ronda Bogotá. Pero ahí estaba Celso. Un accidente afortunado de la vida.

El rebelde del acordeón. Que descanse en paz.



Reina de cumbias

TikTok: todos quieren ser el centro de atención




Una chica hace un video haciendo playback de una canción que se tocaba en los ochenta. Otra más, cuenta chistes usando como audio un video de Franco Escamilla. Otro baila una canción de reggeatón y por allá una chica hizo un video de su gatito que lleva más de seis millones de descargas.

Es TikTok, la plataforma de videos cortos que viene de China y que está conquistando el mundo. Más de 500 millones de usuarios, según algunos, aunque el blog de Android dice que lleva 130 millones de descargas en julio de 2019. Los países que más usan esta app son China, India, Estados Unidos, Rusia, Turquía... y México. Nuestro país es experto en tonterías.

Porque, después de tener instalada esta app en mi cel durante un tiempo, debo decir que está llena de tonterías: tonterías divertidísimas, entretenidas y que te pueden tener horas pegado en la pantalla.

Me encanta. Platicaré porqué.

***

Puro barrio

Me atrevo a decir (porque estuve ahí) que esta app tiene su base en el fenómeno de reality que comenzó en Big Brother y que se afianzó cuando MTV lanzó su Jersey Shore en 2009. Jersey Shore, para quien no lo recuerda, entró a los medios porque eran personas que no tenían ningún talento posible más que ser ellos mismos, bastante inútiles, pero que mostraban a los italoamericanos en todo su esplendor. Hasta ese momento nadie se había puesto a pensar que las pequeñas subculturas podían ofrecer entretenimiento a las grandes masas. Después de eso, la explosión. Todos quisieron buscar pequeños grupos: gitanos, latinos, hillbillies. Asomarte a la vida de otros, desde su lugar de origen y no en un estudio de televisión.

De hecho creo que escribí en este blog sobre Jersey Shore, pero fue hace mucho tiempo.

Ver lo que hacen los demás siempre resulta interesante. Eso es porque le das cara a ese concepto de "aldea global" que tanto usan los tecnólogos. ¿Y qué mejor que ellos mismos te lo muestren?

Después de ver cientos de videos de México en TikTok me he encontrado cómo son las calles de Gómez Palacio, de pequeñas ciudades de Guanajuato o de Colima. Plazas comerciales en Veracruz (recuerdo un video donde hay dos chicas bailando mientras los demás comen hamburguesas), chicos que hacen tonterías en Coahuila. Hay cierta identificación en ello y me resultan tan interesantes como ver videos en Buenos Aires o Nueva Delhi. Es el barrio. TikTok es puro barrio.

***

Puro meme

En 2003 Michael Lissack escribió un texto donde redefine al meme. No me voy a poner académico: el proceso es llamar la atención, evocar un significado y replicarlo. Para explicarlo mejor, aquí les va otro TikTok:



Es un video que repite la escena del Rey León. Está bien gracioso, hasta le meten un punchline con baile de Fortnite. Pero bueno, el video evoca tu recuerdo y lo repite, pero redefiniéndolo. Si nunca has visto la película del Rey León, dudo que le entiendas o lo encuentres interesantes. Pero como fue un producto masivo, casi todos lo entendemos.

¿Les da pena hacer tanta payasada? Al parecer no. ¿Tienen la mejor luz? No, ni siquiera tienen buenos encuadres. Pero quien hizo ese video tiene bastante idea de lo que es la edición. Y es que entre más edición vemos, más aprendemos. Recuerdo las crónicas de cuando se proyectaron las primeras películas de los Lumiere, hace más de cien años, la gente pensaba que cuando había un corte de escena ya era una película diferente.

Pero nosotros ya no lo vemos así. Entendemos la narrativa. Es nuestro cerebro funcionando a base de repeticiones.

Y redefinir lo que sabemos y replicarlo es puro meme. Puros memes, señores. En su más puro origen.

***

Puro like

¿Quién no quiere que se le reconozca su trabajo? Las empresas lo saben y te ponen el conteo de likes a la vista. 50 mil, 200 mil likes. El cerebro lo toma como un premio, pero eso ya lo sabemos. Lo importante aquí es que gente común y corriente se vuelve generadora de contenido y se ve recompensada por eso con el aplauso de los likes. Está bien interesante.

Uno de los grandes aciertos de TikTok fue el de incorporar una base musical y de sonidos GIGANTESCA a su plataforma. Así, si quieres usar una canción de una película de Disney, acá lo puedes hacer. Además, el reconocimiento facial y la inteligencia artificial detrás se va mejorando día con día. Cada día es más sencillo hacerlo. Adiós a los programas complicados. Es sencillísimo.

Tal vez la moda de los TikTokers desaparezca en unos años. No lo sé. Lo que entiendo es que en este momento hay miles de adolescentes, mamás y papás que están cambiando la manera de usar los videos y que tienen a la industria con los pelos de punta. Hace unos días dije que hace ver a Twitter y a Facebook como de la prehistoria. Y no lo digo al aire:

Mientras en Twitter pones un pensamiento y le das "publicar" al instante, los TikTokers pasan un buen tiempo planeando lo que van a subir para que tenga resultados. Varias tomas, el audio adecuado, su mejor ropa. Porque todos los van a ver y ellos lo saben. Me imagino que algunos se ponen de acuerdo entre amigos, platicando su idea, tal vez haciendo burdos storyboards y grabándose. Otros más eligen el audio con el que harán playback y lo ensayan mil veces.

Es una plataforma diferente. Sugiero que la vean y la vean con ojo crítico antes de decir "ay, eso es para chavos". Pues sí, el grueso de los que usan la app son los adolescentes y están encontrando un nuevo medio para expresarse. Aunque sea para tonterías.


martes, 20 de agosto de 2019

Deep Fake



Dos fenómenos de video me han impresionado los últimos meses: el deep fake y TikTok.

Estoy preparando un texto sobre TikTok, pero mientras dejo aquí este video de Bill Hader: la inteligencia artificial le cambia el rostro de una manera casi imperceptible por el de Tom Hanks. Y como Hader es un maravilloso imitador, da un poco de miedo. Que lo disfruten.

martes, 13 de agosto de 2019

Centro Urbano Presidente Alemán



Doña Estela es la señora que me vende pan. En realidad no sé cómo se llama, pero yo le veo cara de Estela ¡ja ja ja!. Ella tiene su panadería en la planta baja del Multifamiliar Miguel Alemán, en un pasillo donde hay una pollería, una tortillería que vende guisados, dos cocinitas económicas y una tienda que tiene un perro bóxer que es muy simpático. También hay una lechería Liconsa.

A esta parte de los Multifamiliares se le conoce como "el mercadito". Es curioso que la mayoría de los vendedores, la gente que se ve en los pasillos o los que están sentados en las banquitas, son personas de la tercera edad. Es como una ciudad de viejitos. Para explicarlo, haré un poco de contexto:

****



Este lugar es importante, debo decir. Está a punto de cumplir 70 años y con estos edificios se inauguró el México Moderno, aquel sueño de llevar a la Ciudad de México al nivel de las grandes capitales del mundo. Bueno, eso dicen las crónicas. En 1947 se había terminado la segunda guerra mundial y nosotros estábamos en el llamado "Milagro Mexicano": la economía estaba bien, crecíamos aceleradamente. Se tomó la decisión de modernizar y en esa época se construyeron mercados, grandes avenidas y centros recreativos.

Pero la ciudad era relativamente pequeña. Así que se le encargó al arquitecto Mario Pani hacer un conjunto habitacional para los trabajadores del gobierno, en los terrenos de la vieja Colonia del Valle, pero con todos los servicios para que no tuvieran que ir y venir todos los días del centro de la Ciudad. Una especie de pequeño satélite.

En vez de hacer muchas casitas pegadas, Pani siguió la teoría del arquitecto franco suizo Le Corbusier. Se alejó del barroquismo, dando preferencia a la funcionalidad. Seguramente pensó:

- Si vamos a meter a un montón de trabajadores aquí, por lo menos que estén cómodos
- ¿Cuántas familias piensa meter en esos edificios, don Pani? -le dijo su achichintle
- ¡CIENTOS, CIENTOS DE FAMILIAS! ¡JA JA JA JA! ¡CIENTOOOOS!

Esta historia no es real, pero es bonita. Al final hizo más de mil departamentos que se inauguraron el 2 de septiembre de 1949.

***

Invitado especial: Teo, el perro pipiador

Los Multis, como les decimos de cariño, tienen varias características notables:

- El 75 por ciento del terreno son áreas verdes y canchas deportivas ¿Cuándo han visto que una unidad habitacional moderna tenga tanto lugar para pasear perritos?
- Tiene una alberca semiolímpica ¡Oh la lá!
- Tiene escuela, guardería, biblioteca, lavanderías y salones de belleza
- Los viernes tiene un tianguis que vende chicharrón. Esto no es raro, pero está sabroso.
- Encuentras todos los servicios antiguos: un señor que repara refrigeradores, uno que hace plomería, un cerrajero, dos sastres y uno que vende caldos de pollo.

Pero tal vez lo más raro de todo es que el edificio principal está construidos en zig zag. Eso quiere decir que entras por un extremo y puedes recorrer todos los pasillos para llegar al final. Además tiene unos edificios en las esquinas que no están conectados, pero que tienen el mismo estilo (y unos chaparritos del lado de Parroquia).

Teo demostrando que es imposible perderte aquí.

Más raro que eso, es que los departamentos son de ¡DOS PISOS!. Son como bloques de Lego: entras por la cocina, subes las escaleras y llegas a las recámaras. Además, todos los edificios tienen ductos de ventilación para que no se encierre el mal olor cuando cocinas. Los pasillos son anchos, con jardineras, con escaleras en cada ángulo y con elevadores, que son manejados por unas dulces viejecillas que se la pasan de arriba a abajo y que te preguntan "¿a qué piso va?". Encantadoras.

Como Pani era un hombre culto y pensó en todo, también tiene un mural de Siqueiros, un edificio de administración, un pequeño parque con volantines, pasamanos y juegos de trepar.

***

¡La albercaaaaaaa!

He platicado con algunos de los vecinos que sacan a pasear a sus perros. Los más viejos aman ese lugar y han vivido siempre aquí: son herederos de cuando Miguel Alemán repartió los departamentos. Dicen que últimamente se ha vuelto un poco peligroso por la falta de iluminación "y los jóvenes que toman cerveza". Aún así, les gusta: saben que la vecina del "edificio D" cocina quesadillas para vender o que pueden confiar en que otro vecino les puede ayudar a reparar cosas. También mencionan que algunos departamentos los ponen para renta, sobre todo a los doctores del hospital que está enfrente y que las familias originales se están muriendo poco a poco.

Pero muchos de ellos se conocen: llevan toda una vida saludándose cada mañana. Y a mí me da gusto que me permitan ir a pasear con Teo: ya los siento como de la familia.