domingo, 9 de junio de 2019

Estampas de Tijuana: Los museos



Ahí va algo de historia de viejitos...

Los primeros museos del mundo no eran propiamente museos. Eran los llamados "Gabinetes de curiosidades" o "Cuartos de las maravillas" en el que gente rica iba acumulando objetos traídos de todas partes del mundo. No había cédulas museográficas, si acaso alguna explicación pequeña. Estos gabinetes podían ser de pinturas o esculturas, pero los más interesantes eran los de animales traídos desde las lejanas tierras africanas u objetos del oriente.

Estos cuartos maravillosos dieron paso a los museos de historia natural, por ejemplo, y luego a los museos como los conocemos hoy.

En Tijuana me encontré el Museo del Coleccionista y el Museo de la Lucha Libre. Fue como entrar a un cuarto de las maravillas.



Su dueño, a quien me hubiera encantado conocer, fue guardando todos esos objetos que teníamos de pequeños. Imagínense lo que fue para mí entrar a ese espacio: osos de peluche de la Bimbo, Tazos, carritos, camioncitos, cómics, juguetes, consolas electrónicas, tarjetas de teléfono, boletos, fotografías. Y luego seguramente fue coleccionando lo que le iba cayendo: etiquetas de cerveza, corcholatas, llaveros. Todas esas colecciones y series que han salido en nuestro México lindo y acumulador.


Y así, como el burgués del siglo XVI, este museo trae desde tierras lejanas (es decir, del pasado) esas cosas que formaron parte de nosotros.

***

El Museo de la Lucha Libre está en el mismo edificio del Museo del Coleccionista. Son hermanos. Supongo que parte de las colecciones del dueño eran con el tema de la Lucha y decidió darle su espacio. Me encanta: tiene muchísimas máscaras, trajes originales, artesanías, muñecos y hasta mechones de cabello que han perdido los luchadores arriba del ring :0

¿Cómo hizo para juntar tantas cosaaaas?






Ambos museos están en la Séptima, muy cerca de la Avenida Revolución. Si andan por ahí, vayan, está bien bueno.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Estampas de Tijuana 2: Curvas



Platicaba con Ere (tal vez fue la plática más recurrente en este viaje) que una vez vino un profesor de Portugal y, paseando con él en la Ciudad de México, me dijo:

- Ustedes todavía traen la carga española en sus venas
- ¿Por qué lo dices?
- Porque se nota en todos lados. En las ventanas, en las puertas, en sus balcones
- ¿Cómo?
- Todo en esta ciudad es herencia española

Esa vez no lo entendí. Era joven y menso. Para mí una puerta es una puerta en cualquier lugar y solo hay una manera de hacer una ventana: cuadrada. Menso que era, les digo.

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En Tijuana, hay muchos lugares donde dominan las curvas. Tal vez sea más laborioso hacer una barra de cantina curva, como la que se ve arriba, pero así son. Una barra fluida, con madera recortada:


David Ortiz, otro amigo, dio en el clavo:

- Lugares equidistantes, amigo, para que el cantinero pueda servir a todos con facilidad
- No lo había visto de esa manera
- Además, todos pueden platicar con el de junto, sin que te estorbe la esquina

Eso es muy notorio en la barra del bar Nelson, que es el de la siguiente foto (donde por cierto, dan la caguama a 45 pesos, qué barato):


Además de que se ve que es de los años setenta, tiene un toque gringo muy notorio. No sé explicarlo. Tal vez algún arquitecto que pase por aquí sepa a qué me refiero. Definitivamente no se ve "estilo español" por ningún lado.

También es de notar que muchos de los negocios terminan su fachada con una curvita, muy al estilo de las misiones californianas, donde antes había una campana. Es muy curioso.

Para rematar este post, pongo una foto del interior de la "Marko Disco Club" que se hizo famosa porque Nortec grabó un video ahí:


Vean qué hermosura de espacio. Todo está hecho para que te sientas como adentro de una nave espacial. Me súper encantó. Y aquí les va el video.


martes, 28 de mayo de 2019

Estampas de Tijuana 1



Después de unos años regresé a Tijuana, ciudad bonita, en la que me siento tan a gusto, ¿por qué será? Esta vez como escritor invitado por la Feria del Libro. Y, a diferencia de la vez pasada, mi querida Eréndira V fue la que me llevó por todos esos rinconcitos de Tj. Como son muchos, haré varias estampas tijuanenses para contarlo.

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1
Cerveza artesanal


En el quinto piso de un edificio que está junto a un estacionamiento caótico, hay un lugarcito muy bonito que se llama Norte Brewery y que vende una cerveza artesanal riquísima. Si bien en la Ciudad de México puedes encontrar cerveza artesanal en casi cualquier Oxxo y en los supermercados, acá te la sirven directa del barril, a buen precio y fría como el corazón de tu ex.

Entré a un Calimax, que es la cadena más grande de supermercados de allá, y tenían como 50 variedades diferentes de cerveza artesanal del norte. Y pensar que acá me emociono cuando encuentro Victorias.

La cerveza artesanal es tan buena, que construyen pequeños parques de Food Trucks alrededor de ellas. Por ejemplo, este que se llama Telefónica:



¿Que no te gusta la cerveza artesanal? Seguramente es porque has probado pura fea. Acá cada lugar tiene como 10 variedades distintas (¡o más!). Mi favorita es de una marca que se llama Juan Cordero. Y no te dan chicharrones de harina: te dan pretzels para acompañarla, uts qué fino.

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2
Lomas Taurinas



Todos sabemos que Lomas Taurinas es el lugar donde mataron a Colosio. Está muy cerca del aeropuerto y es una colonia adentro de una cañada, por lo que para llegar a ella hay que bajar calles muy empinadas. Lo primero que te preguntas es "¿Por qué metieron aquí al candidato?". Nunca lo sabremos. Es una colonia urbanizada, pero de clase social baja, con muchos perritos callejeros por ahí que mueven la cola cuando les hablas.

Justo en el lugar donde le dieron a Luis Donaldo, levantaron una estatua en su honor.


Hay mucha gente que está sentada en la placita, esperando no sabemos qué. Junto a ella había un pequeño tianguis de no más de 20 puestos, una cancha de basquetbol, una escuela y un pequeño centro que se llama Diana Laura. En el momento en el que fui también había otras personas tomándose fotos, subiéndose a la estatua y haciendo la selfie. Si lo piensan, ir a un lugar tan trágico es un poco creepy, pero pues así es México.

Para salir de ahí puedes rodear y te saca a unas calles que no están tan feas.


Digamos que la foto de arriba es la calle principal, por donde se armó todo el mitote en 1994. No se siente que te vayan a asaltar, es una colonia más o menos tranquila (aunque había unos cholos que se veían malencarados ja ja ja).


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3
Mi Pueblito


Como alguna vez lo conté, el centro de la ciudad donde está la mera fiesta, es la avenida Revolución. La Revo, pa los cuates. Ahí puedes encontrar artesanías, bares hipsters, cantinas de antaño, hoteles, soldados, gringos, turistas, norteños y todo el ecosistema tijuanense. Me encanta.

Uno de estos lugares, junto a un bar de cerveza artesanal, se llama "Mi pueblito". No das tres pesos por él. Es una entrada oscura oscura con un letrero en la entrada que dice:

"Prohibido el consumo de drogas y estupefacientes" (ay ajá)

En seguida hay una barra donde dos señoras te venden caguamones por 45 pesos. Una mesa de billar vieja y los baños que están más sucios que los de la central de abastos.

Pero atrás de eso, hay un gran patio que se ve que era, en algún momento, una fábrica o una bodega. Es espantoso como él solo. Las sillas están rotas, las mesas son de madera apolillada, lleno de grafitis, arañas y telarañas. Espantoso, les digo.


Huele a mariguana por todos lados. Como está lleno de rinconcitos, no sé cuánta gente había ahí. A veces la señora de la barra pasa y barre un poco (pfffft), mientras a dos metros un chico saca un sobrecito de polvo, para venderlo. Es de notar que a menos de 50 metros, saliendo, hay patrullas.

¿Por qué mágico hechizo dejan que este lugar esté lleno de pachecotes o cocos? No lo sé. Chicos elegantes, gente bien, otros menos bien, otros más bien feos, otros que espantan entran aquí. Yo, con mi cuaguamón. Nadie me molestó, nadie me miró siquiera. Nadie te dice nada. NADIE. Lo cual es de agradecer. Entró un señor vendiendo chicharrones como Pedro por su casa.

Mi Pueblito se convirtió en uno de los lugares donde tengo que regresar un día. Ojalá nunca cierre.


lunes, 20 de mayo de 2019

Orizaba



Lo primero que ve uno llegando a Orizaba, Veracruz, es un letrero que dice "Sonríe, estás en Orizaba", con una carita feliz. Este letrero se repite una y otra vez en muchas calles.

Y la verdad es que sí, me tocó ver mucha gente contenta.

Nos invitaron a la Feria Iberoamericana del Libro en Orizaba para presentar el libro Soy Retro Porque. Una feria pequeña, pero muy animosa. Después de dejar las maletas en la habitación, salimos a recorrer un poco las calles. Hay una plaza principal, un teleférico, varios lugares que hacen referencia a la independencia, un Palacio de Hierro (que es el edificio que se ve en la foto de arriba y que, según un lugareño, es réplica de uno que está en Alemania). Y mucha mucha cerveza.

Esto es porque la fábrica de la Cuauhtémoc Moctezuma está en la ciudad, así que la cerveza es muy barata. Pero ya les contaré eso.


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Junto a la plaza está este dentista que en un principio pensamos que se llamaba "Hoy será mío". Luego ya nos dimos cuenta que no, que ahí está el negocio del dentista y justo arriba hay una tienda de vestidos de noche que se llama así. De todos modos una tienda de ropa que se llame "Hoy será mío" está muy raro, digo yo.


La comida es muy sabrosa. Pedí unas "Gorditas Orizabeñas", dos por 40 pesos. Yo pensé que iban a ser muy pequeñas, pero son tan grandes que pueden alimentar a una familia. Son rellenas de frijoles y tienen mucha salsa y queso.

Pero definitivamente lo que se lleva las palmas de Orizaba son las tortas. Ya nos habían dicho de las tradicionales tortas "Los Pavitos" y luego vi que tortas venden en todos lados: en el mercado, en los negocios de papas, en las loncherías, en las cocinas económicas. Tortas de jamón, de lomo, de pierna, de pechuga de pollo y de milanesa. ¿El precio? Cinco pesos.


- ¿Cinco pesos? Está muy barato, debe de haber truco -le dije a Sopelana
- Dice cinco. ¿Estarán buenas?
- Pues en todos lados venden ¿Estarán buenas?
- ¿Estarán buenas?
- No sé, hay que probarlas ¿estarán buenas?

Pues sí, están muy buenas. Hay que decir que hay cierto truco en el letrero: las tortas de jamón son las que cuestan cinco, las de milanesa cuestan 10. De todos modos diez pesos es muy barato. Hay unas que tienen papas fritas adentro, y que cuestan 13. Y hay unas tortas de lujo que cuestan 20, pero esas ya son las finas.

De todos modos, 20 es baratísimooo.

Y con chile y cebollita

Oiga usted, qué manjar

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La otra cosa que es notable en Orizaba, como les decía, es la cerveza. Para refrescarnos el gaznate entramos a una cantina fea que se llama "La Cucaracha". De esas cantinas de mala muerte, que son mis favoritas. Y ahí, oh señor, la cerveza estaba baratísima:


16 pesos, casi a precio de Oxxo. La caguama a 40. Pedimos algunas para quitarnos el calor y de repente se acercó un señor borrachín que nos contó la historia de su hijo que es Policía Federal, que mide 1.93, que tiene un cuellote y que él le dice "el enano".

- Nació el diez de mayo -nos dijo entre sollozos
- Ya ya, no se ponga mal
- Hace seis años que no lo veo
- Ya ya, señor
- Es grandote, es policía de caminos, tiene un cuellote, bla bla bla

Y así nos repitió la historia como treinta veces. No les miento, como treinta veces.

Los dueños de la cantina nos agarraron cariño. Estábamos platicando con el borrachín cuando de pronto se quedó como santo Cristo, con los brazos extendidos.

- Es que en la cárcel me pegaron y me quedé así
- Órale
- Me madreaban, con unas toallas, pum pum pum y me quedaba así - como santo Cristo
- Órale
- Y luego me violaron, pero no chillé nunca, se los juro, no chillé - y se ponía a llorar
- ¡¡¡ÓRALE!!!

Le invitamos una cerveza, que tomaba despacito y seguía llorando. Nunca supimos porqué lo metieron a la cárcel.

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Presentamos el libro con poca gente, pero muy animosa. Uno de los asistentes, que se llama Héctor, es fan de Charros vs Gángsters:

- Te hubieras traído a Miyagi
- Ja ja ja ja
- Me gusta el viernes de música horrible, es mi día favorito de la semana

Luego de la feria nos regresamos a "La Cucaracha" a tomar una cerveza en lo que salía el camión. Estaba el mismo borrachín del día anterior, pero estaba viendo la tele así que ya no nos peló. Pero en una mesa estaban dos parejas y, en la barra, un señor barrigón muy amable.

- ¡Orizaba es un paraíso de dios!
- Sí que lo es, está muy bonito
- ¡Ustedes son chilangos, voy a poner cumbias! ¿Bailan de a brinquito?

Acabamos abrazándonos con todos, nos invitaron una caguama, nos invitaron a regresar y luego nos subimos al camión. Qué gente tan agradable.

jueves, 16 de mayo de 2019

Chernobyl



En HBO están pasando una miniserie de Chernobyl. En mis tiempos lo pronunciábamos "Chernobíl", aunque ahora sé que el acento es en la "o". Está bien bueno y ahora que todos tienen HBO por Game of Thrones, deberían de verlo.

En fin. El punto es que me estaba acordando de cuando pasó este accidente (desastre) en una planta nuclear de Ucrania en 1986. Yo tenía 11 años, estaba en la secundaria (sí, fui niño adelantado) y lo recuerdo así:

Un día estábamos mi mamá y yo viendo la tele cuando anunciaron que hubo una explosión en una planta nuclear. En ese momento "nuclear" significaba una bomba atómica que había estallado. De hecho, las maestras de química un día nos dijo:

-Ya inventaron una bomba atómica que mata a la gente pero que no destruye edificios
- Ohhhhhh
- Es de Nitrógeno
- ¡OOOOOOOHHHHHHHH!

Hay que recordar que en esos años para nosotros (es decir, occidente) era lo mismo decir "URSS", "Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas" y "Rusia". Todo era una cosa rara que pasaba al lado de Europa. Y es que el gobierno de la URSS, antes de la Perestroika, era muy cerrado en su información.

Cuando dijeron que la planta nuclear había estallado, no sabíamos muy bien donde era. Hoy sé que fue en Ucrania.  En un momento del primer capítulo de la miniserie, uno de los personajes dice:

- Cerremos la información, nadie tiene porqué saber esto

Y era verdad. En México nos enteramos del accidente cuando ya era una cosa terrible. En los noticieros nombraban a "la nube radioactiva" y pasaban un mapa de Europa con una nube verde encima, recorriendo los países. De hecho hoy pienso en Chernobyl y en mi mente la radioactividad es verde.

Mi mamá me veía preocupada:

- ¿Nos llegará la nube radioactiva?
- No sé
- ¡Ya llegó a Grecia!

Hace poco me contaron que una familia que vivía a un lado del Mar Negro tenía como canasta básica cápsulas de yodo, para contrarrestar los efectos radioactivos. Sepa. Lo cierto es que después de este accidente hubo muchas protestas en la central de Laguna Verde, en Veracruz, a las que Carlos Salinas de Gortari no hizo mucho caso.

Si pueden, vean la serie de HBO. Y les dejo un documental de gente que se metió a esta zona años después del incidente. Es espeluznante.


miércoles, 8 de mayo de 2019

Alerta Amber: recuperado

Voy a contar lo siguiente, apelando a su humanidad. Acaba bien, no se preocupen:

Mi hermana Coral iba caminando hace rato con su amiga Gaby cuando vio, cerca de la casa, a un niño de secundaria llorando desconsoladamente en una jardinera:

- ¿Estás bien? -dijo Coral
- Sí
- ¿Seguro?
- Sí
- ¿Vives por aquí?
- Sí

Coral no se quedó muy convencida. Eran las 9:30 de la noche. Me mandó mensaje, yo regresaba del radio:

- Oye, acompáñame porque vi un niño llorando en el Multifamiliar
- Órale

Pasamos y el niño seguía ahí. Le dije:

- Qué onda, qué te pasa
- Nada
- ¿Estás perdido?
- *Asintió con la cabeza*
- ¿Te asaltaron?
- *Asintió*
- Jmmmm. Pues vente para la casa, vivimos cerca

Le sacamos algo de plática. Le llamaré Mario. Nos dimos cuenta que un tipo lo asaltó, lo manoseó, él corrió, se subió al metro –desde el centro de la ciudad hasta donde vivo, al sur–, vagó durante horas y fue a parar cerca de la casa. Estuvo fuera todo el día, solo había comido su torta y una manzana. También nos dimos que tenía problemas de lenguaje y alguna cosa de espectro autista, aunque tal vez era Asperger. Tenía una pulserita de reconocimiento de metal, con sus datos.

Ya llegamos a la casa y le dimos sándwiches de cenar. Llamé a su casa, me contestó su tío:

- Señor, mire, me llamo Guillermo, tenemos a un niño que está perdido
- ¿ESTÁ BIEN?
- Sí señor, está bien. Lo tenemos seguro, no se apure. Se llama Mario, me dio este número

Le di la dirección de la casa y mientras llegaba platicamos con el chavito. Hoy es su cumpleaños 15. Maldita sea, pinche coraje.

Al poco rato llegó su tío, una prima y dos familiares más. Subieron al depa y se abrazaron fuerte. Les di un cuarto para que platicaran a gusto.

Su prima nos contó que llevaban todo el día buscándolo. Como Mario tiene ciertos problemas, ellos pensaban que estaba vagando en las estaciones del metro. En la mañana su papá lo dejó a una calle de la escuela secundaria y en esa callecita fue cuando lo atacó el tipo. A una calle de su escuela. Desgraciado. Ya habían lanzado la Alerta Amber, estaban en el Ministerio, organizaron brigadas para buscarlo por todas las estaciones del metro, preguntaron a todos sus compañeros de la escuela, etc.

Estábamos platicando cuando llegó su mamá, papá, tía, primos y no sé quién más. A solas les recomendé que lo trataran bien con mucho amor, que estaba asustado y que seguramente requeriría algo de terapia. Coral se ofreció a dársela. Esto ya era una reunión familiar. Le cantamos las mañanitas a Mario y ellos ofrecieron invitarnos a comer a Coral y a mí. Acabó feliz.

Al poco rato se despidieron y nos abrazamos todos. Mario nos dio besos.

****

Luego Coral y yo platicamos lo inimaginable que es no encontrar a tu hijo. Yo que doy Alertas Amber todo el tiempo en el radio, sé que hay niños que se pierden todo el tiempo... o los desaparecen. La mayoría de esas historias no acaban bien.

También platicamos que seguramente Mario llevaba horas llorando en la jardinera donde lo encontramos. Seguramente mucha gente lo vio llorar, pero por pena o algo no se acercaron a él. Así que pongo este post –primero– para reconocer la humanidad y empatía de Coral, y –segundo– pedirles que si ven algo raro en la calle, un niño llorando, un viejito vagando, una chica desorientada o algo así, se acerquen. Creo que más vale pecar de impertinente.

Y ahora a dormir porque esta noche estuvo larga. Abrazos.

lunes, 22 de abril de 2019

Buena letra


Estos días he tenido que firmar algunos libros. Hacerles "la dedicatoria" para esa gente amable que compra lo que escribiste.

Qué terror.

La verdad es que tengo letra fea. No letra de doctor, ni letra que no se entiende: es genuinamente una letra muy fea. La letra "a" me sale panzona, la letra "o" nunca es redonda y conforme voy escribiendo, se va enchuecando más y más. Como de un niño de primaria, pero más fea. Fea, fea.

Esto tiene grandes desventajas: uno ve la caligrafía de los abuelos y te imaginas que eran unas personas muy elegantes, aunque vestían pantalón de casimir con babuchas. Las niñas de mi salón, en cambio, tenían una letra muy bonita: espigadita, parejita y algunas (algunas) hasta se atrevían a ponerle un corazoncito encima de la letra i. Te las imaginabas bellas, con gracia, con una risita tímida.

En cambio uno, con su letra fea, lo primero que imaginabas era a un niño panzón con lentes de fondo de botella. Bah.

Al programa van muchos escritores. Conozco a muchísimos y a veces dejan libros firmados. Veo sus dedicatorias con letra que envidio: trazos decididos, pero ligeros. Usan plumas fuente que dejan unas frases hermosas. Rematan con su firma, que es como uno pensaría que son las firmas de los escritores: alargadas, con garigoles, con iniciales bonitas y que uno dice "ah caray, ese sí es un escritor".

Veo la dedicatoria que acabo de escribir: "GrAcIAS RiCaRDo, EsPErO QUE tE GuSte El LIbrO". Con buena otrografía, pero todo disparejo. Me dan ganas de ponerle un sello.

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Mi mamá tiene una manera muy extraña de escribir: si escribe en manuscrita (es decir, pegando todas las letras) su caligrafía es bonita. Si trata de hacer letra de molde, es espantosa (perdóname mamacita) combinando diferentes letras ¿Será que heredé su manera de escribir? ¿Vendrá en los genes?

Para mí, la computadora fue una bendición. No la máquina de escribir, sino la computadora. La máquina de escribir tenía algo que me rechazaba por completo. Ver esa tira de tela llena de tinta y las teclas en las que se me quedaban los dedos atorados, no era lo mío. En cambio la computadora es como tener un lápiz y un borrador en la mano: escribo, deshago, escribo de nuevo, me regreso al principio, borro, regreso. Le doy forma a mis párrafos una y otra vez. Cuento los renglones, si me queda corto, alargo la frase. O le corto donde quiera.

Escribo esto porque tengo mucha pena de las dedicatorias que he hecho. No lo que dicen, sino de mi letra. La gente debe imaginar que soy un tipo que apenas si lee. Porque ese es el mito de la letra bonita: se supone que entre más escribas, mejor letra debes de tener. Y un escritor debe escribir mucho, a mano –cuenta la leyenda– para escribir bien.

Y ni modo, así es mi letra. ¿Ustedes tienen letra bonita?