lunes, 22 de abril de 2019

Buena letra


Estos días he tenido que firmar algunos libros. Hacerles "la dedicatoria" para esa gente amable que compra lo que escribiste.

Qué terror.

La verdad es que tengo letra fea. No letra de doctor, ni letra que no se entiende: es genuinamente una letra muy fea. La letra "a" me sale panzona, la letra "o" nunca es redonda y conforme voy escribiendo, se va enchuecando más y más. Como de un niño de primaria, pero más fea. Fea, fea.

Esto tiene grandes desventajas: uno ve la caligrafía de los abuelos y te imaginas que eran unas personas muy elegantes, aunque vestían pantalón de casimir con babuchas. Las niñas de mi salón, en cambio, tenían una letra muy bonita: espigadita, parejita y algunas (algunas) hasta se atrevían a ponerle un corazoncito encima de la letra i. Te las imaginabas bellas, con gracia, con una risita tímida.

En cambio uno, con su letra fea, lo primero que imaginabas era a un niño panzón con lentes de fondo de botella. Bah.

Al programa van muchos escritores. Conozco a muchísimos y a veces dejan libros firmados. Veo sus dedicatorias con letra que envidio: trazos decididos, pero ligeros. Usan plumas fuente que dejan unas frases hermosas. Rematan con su firma, que es como uno pensaría que son las firmas de los escritores: alargadas, con garigoles, con iniciales bonitas y que uno dice "ah caray, ese sí es un escritor".

Veo la dedicatoria que acabo de escribir: "GrAcIAS RiCaRDo, EsPErO QUE tE GuSte El LIbrO". Con buena otrografía, pero todo disparejo. Me dan ganas de ponerle un sello.

***

Mi mamá tiene una manera muy extraña de escribir: si escribe en manuscrita (es decir, pegando todas las letras) su caligrafía es bonita. Si trata de hacer letra de molde, es espantosa (perdóname mamacita) combinando diferentes letras ¿Será que heredé su manera de escribir? ¿Vendrá en los genes?

Para mí, la computadora fue una bendición. No la máquina de escribir, sino la computadora. La máquina de escribir tenía algo que me rechazaba por completo. Ver esa tira de tela llena de tinta y las teclas en las que se me quedaban los dedos atorados, no era lo mío. En cambio la computadora es como tener un lápiz y un borrador en la mano: escribo, deshago, escribo de nuevo, me regreso al principio, borro, regreso. Le doy forma a mis párrafos una y otra vez. Cuento los renglones, si me queda corto, alargo la frase. O le corto donde quiera.

Escribo esto porque tengo mucha pena de las dedicatorias que he hecho. No lo que dicen, sino de mi letra. La gente debe imaginar que soy un tipo que apenas si lee. Porque ese es el mito de la letra bonita: se supone que entre más escribas, mejor letra debes de tener. Y un escritor debe escribir mucho, a mano –cuenta la leyenda– para escribir bien.

Y ni modo, así es mi letra. ¿Ustedes tienen letra bonita?

domingo, 21 de abril de 2019

Lagunilla, mi barrio


Cuando yo era pequeño, ir a la Lagunilla era una cosa de alto riesgo. Tal vez porque telenovelas, películas y programas lo mostraban como un lugar para gente fea y chacalosa. "Lagunilla, Mi Barrio", película de 1981 con Manolo Fábregas y Lucha Villa, mostraba a gente que se la pasaba en la cantina, echando canciones y peleándose.

Brrr.... Si la quieren ver (no se las recomiendo mucho) la pueden ver en el siguiente link.

Poco a poco la Lagunilla cambió. A lo largo de los años he visto cómo pasó de ser un mercado de chácharas viejas a un tianguis donde puedes pasarte todo el día.

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Sale uno del metro "Garibaldi-Lagunilla" y te topas con el mercado tradicional donde venden vestidos de XV años y disfraces. Pero si en fin de semana caminas a la calle Comonfort, lo primero que ves es un puesto que vende carnes argentinas ¿? Luego, los puestos de ropa vintage (que no es lo mismo que ropa usada), quesos provolone, tapas españolas, gorditas de Michoacán con su fanpage de Facebook y pequeños bares donde te venden micheladas para el calor.

Los policías hacen su rondín y no te molestan. Decenas de visitantes extranjeros van a comprar ropa, chácharas o se sientan a comer, ¿por qué cambió así?.

Pienso yo que la Lagunilla tuvo su pequeño resurgimiento cuando los dueños de bares y lugares de la Condesa iban ahí a buscar muebles viejos de diseño mexicano para sus locales. Al llenarse de gente de colonias "fresitas", alguien vio la oportunidad de negocio de venderles comida barata, pero de buena calidad, más allá de los típicos tacos de barbacoa o de bistec.

A lo mejor fue porque los hijos de aquellos comerciantes de los ochenta decidieron que ya no iban a vender cueritos y chicharrones, y ahora te ofrecen hamburguesas y huesos de tuétano en 180 pesos. A lo mejor es porque todos se organizaron mejor. Siempre ha sido un tianguis concurrido, pero en los últimos años algo se siente diferente.

Me encanta.

Si yo le dijera a mi mamá "el domingo fui a comprar cosas a la Lagunilla", seguramente me diría "cuida tu cartera, no compres basura, allá hay puro borrachito". Pero la realidad es que es más sencillo que en tome una cerveza en la calle junto a un gringo que junto a un Manolo Fábregas buscando pleito. Lo recomiendo ampliamente y si alguien todavía no se anima a ir, que me eche un grito y lo acompaño ;) (pero me compran cerveza :P).

Miau




Alexis Moyano estrenó ayer "Miau" sus cortos de gatos para Cartoon Network. Son una delicia ;D

Les dejo el "Guau" por si no lo habían visto :)


viernes, 12 de abril de 2019

lunes, 8 de abril de 2019

Diseño Gráfico "old school"


El otro día que iba por la Algarín, contaba la historia de cual fue mi primer trabajo a los 13 años. Corría el año 1988 y yo era un chamaco imberbe, cuya familia era pobre, muy pobre... *suenan arpas*

***

En ese año, la devaluación estaba muy ruda. Todo subía de precio de un día para otro y mi mamá no tuvo otro remedio que decirme "pues vete a trabajar con tu papá". Cruzaba media ciudad para ir con mi papacito, que trabajaba en un negocio que se llamaba "Fotolito Román". Ahí, el aparato principal era una cámara fotográfica como la que se ve en la foto de arriba.

Sí señores: esas cámaras se usaban hasta los ochenta. Era Diseño Gráfico a la antigüita.

1
Supongamos que llegaba un cliente que quería una tarjeta de presentación. Digamos esta:


Uno sacaba una hojita donde apuntabas todos los datos a mano:

- ¿Qué nombre va a querer?
- Jean Van Heijenoort
- ¿En qué tipografía? -ahí sacábamos un catálogo de diferentes tipografías
- Esta... o esta mejor
- ¿Centrado o a la izquierda?
- Centrado
- Listo, regrese dentro de 4 días

Juntábamos cuatro o cinco clientes y escribíamos en una hojita todos los datos a renglón seguido:

Jean Van Heijenoort (Helvética 11 puntos) Secretario de Leon Trotsky  (Helvética 10 puntos) Avenida Londres 127 Coyoacán, D.F. 9-52-21 P-18-76 (Helvética 9 puntos)

Cuando ya teníamos varios pedidos me decían:

- Órale Memo, vete a la "tipográfica"

Yo salía en friega con la hojita de papel a un negocio que quedaba a tres cuadras del fotolito. En la "tipográfica" había muchas chicas que recibían todas las órdenes. Lo que sucedía ahí es todavía un misterio para mí, pero a las 5 horas te entregaban una hoja con todas las palabras que habías pedido, a renglón seguido, en una hoja gruesa que se sentía húmeda. Debió tener una emulsión.

Cuando regresaba al fotolito le pasaban esa hojita al "paste up" y empezaba la friega.

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2
El "paste up" era una persona que cortaba minuciosamente cada renglón y los pegaba en un cartoncito con cemento escolar. Era la persona más importante porque, si no quedaban bien derechitos, el cliente iba a reclamar. Con el tiempo me hice "paste up" (muy hábil, debo decir).

Cuando todo quedaba bien pegado me decían:

- Órale Memo, sácate el negativo

Yo maniobraba la camarota fotográfica que está en la foto de arriba para poner el cartoncito de un lado y en seguida me metía a otro cuarto con luz roja para poner la película. Tenía que quedar bien enfocada y con unas reglas transparentes me cercioraba que el tamaño era correcto. Ponía la película, le daba tiempo de exposición con cronómetro y la revelaba en tinajas con químicos.

Revelar los negativos era mi actividad favorita: echaba todos los pedazos de película de diferentes tamaños hasta que quedaran nítidos. Pasé horas ahí, platicando con los otros trabajadores. Ya que quedaba el negativo me decían:

- Órale Memo, a retocar

Retocar era secar el negativo con una pistola de aire y después pintarle todas las basuritas que quedaron impresas con un líquido color tierra que se llamaba "opaco". El olor del opaco está grabado en mi memoria. Podía retocar hasta 20 o 30 negativos en una tarde con un pincel (para afilar el pincel te lo metías a la boca, así que sé muy bien a qué sabe el "opaco").

Si la tarjeta se iba a hacer en serigrafía, repetía el proceso para sacar el positivo. Si se iba a imprenta, dejaba el negativo. Cientos de tarjetas pasaron por mis manos, ¿dónde habrá quedado esa camarota?

Luego, el cliente regresaba a los 4 días y le entregábamos sus 100 tarjetas. Hoy resulta tan fácil como mandar un archivo a la impresora.

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Puede parecer una cosa súper difícil, pero yo hacía decenas de negativos a la semana. Decenas. Cuando tenía tiempos muertos tomaba pedazos de película y hacía experimentos con pantallas de puntos solo "para ver cómo quedaban". También metía revistas viejas y usaba película especial a color que se agarraba en oscuridad total y que reconocías porque tenía muescas en la orilla.

Como éramos muy pobres, mi mamá me quitaba todo el sueldo ¡jajajaja! Mi papá, para compensarlo me llevaba al puesto de revistas y me decía:

- Agarra el cómic que quieras, para que te vayas leyendo de regreso a la casa

Siempre agarraba "El Pantera" o "Clásicos ilustrados". Y ahí me hice aficionado al cómic y a la literatura, pero esa es otra historia :'P

sábado, 6 de abril de 2019

Hombres G


Antier que estaba escribiendo de Mick Rock, me acordé de cuando tuve a Hombres G en cabina. Si me lo permiten, lo contaré:

La chica que es RP de Hombres G es amiga mía desde hace mucho. Así que cuando supe que iban a venir a México le dije:

- Por fa por fa por fa mándamelos a Charros
- A ver si se puede
- Por fa por fa por fa por faaaaaaa

Se lo comenté a mi mamá por teléfono.

- ¡Quiero ir!
- Sí mamá, está bien, pero solo es una posilbilidad

***

Mi mamá AMA a Hombres G. Desde sus discos de los ochenta, son su banda favorita. Creo que la canción "Dejad que las niñas se acerquen a mí" la ha escuchado 2 millones de veces en su vida, desde que tenía cassetes y ahora en YouTube. Así que cuando me los confirmaron, fue la más feliz.

- Van el lunes, mamá
- Voy
- ¡PERO TE COMPORTAS!
- Aish, déjame

Como paréntesis cultural, una vez mandé a mi mamá fue a La Academia cuando estaba Carlos Rivera. Desde las gradas le gritaba "Te amooooo, te amooooo, te quiero de yernooooo". Esa es mi mamá.

Bueno, pues el lunes llegó muy puntualita a mi casa, para irnos de aquí a la estación. Mi mamá nunca había ido al radio. Llegamos como dos horas antes, la dejé en la salita de espera y me fui a preparar el programa (que, debo decirlo, me causó mucho estrés por toda la logística).

Antes de que se sentara me dijo:

- Oye, oye, hijo, esas chavas que están ahí salen en Azteca
- No sé mamá, no las conozco
- ¡Y ese es el hijo de José José!
- Sí, mamá. Bueno, aquí te quedas, al rato regreso ¡PERO TE COMPORTAS!
- Tú déjameeee, yo me arreglo

Se quedó dormida un rato.

***
Diez minutos antes de la hora, me avisaron que ya venían los Hombres G en la camioneta. Tenía la salita de espera llena de fans de la estación. Le dije a mi mamá:

- Bueno, ahora sí. Mira mamá, no sé si los puedas saludar luego luego, eso depende de su manager. Yo te voy avisando. Pero hazme caso cuando te diga que te quedes acá o allá, no puedo arrancar el programa y vigilar todo.
- Tú déjame
- Pero hazme caso, mamá
- ¡Tú déjame!

Llegó el grupo y después mi mamá me dijo que le temblaron las patitas. Yo corría de un lado a otro poniendo micrófonos extras y coordinando la música con el operador. Florecita, la RP me preguntó:

- ¿Y esa señora quién es?
- Es mi mamá
- Sí se parecen, ji ji ji

***

Lo que pasó después fue mas o menos así:

Los Hombres G se sentaron en la salita y mi mamá fue a saludarlos. Les dijo que les había comprado regalitos ¿? Que eran unas pulseras. Yo estaba corriendo y cuando voltée, mi mamá ya le estaba poniendo su pulserita a Rafa. ¿¿¿??? Luego seguí corriendo y cuando volví a voltear mi mamá estaba muy sentadita junto a David Summers ¿¿¿¿???? diciéndole "Ay, mándenle un saludo a mi hija".

Yo pensé "¡AY MI MAMÁAAA!". El manager la veía con ojos de plato.

Comenzaba a llegar más gente y la RP me decía "¡ya pásalooos!". Medio minuto después, los pasé a la cabina. Luego me enteré que mi mamá salió en todas las fotos :'P



Metí a mi mamá a la consola y le dije "te quedas de este lado". La entrevista transcurrió bien, los Hombres G son muy muy muy amables. Y al comenzar el tercer bloque, puse la canción favorita de mi mamá para que sonara al aire:

*No soporto a las niñas que todas las canciones les recuerdan algooo* - sonó en las bocinas

Daniel Mezquita dijo: "¡Tenía años que no escuchaba esa canción!".

Voltée y mi mamá se movía al ritmo de la música. Su canción favorita y su grupo favorito. Se cerró el ciclo :)

jueves, 4 de abril de 2019

Mick Rock


Resumir la vida de Mick Rock en un post es bastante ridículo. Pero solo daré una breve introducción:

Un día, hace mucho tiempo, Mick Rock era un muchacho casi inexperto que le tomaba fotos a las bandas inglesas para ganar algo de dinero. Conoció a Syd Barret y luego a un cantante desconocido hasta ese momento: David Bowie. Se hicieron amigos y él le tomó la clásica foto de Ziggy Stardust. De ahí, Mick se convirtió en el fotógrafo de toda una generación de músicos: Queen, Ramones, Roxy Music, Motley Crue, Blondie, Lou Reed y quien se les ocurra. ¿La clásica foto de Queen? Bueno, Mick Rock la hizo. Personajazo.




***

Esta pequeña presentación solo es para contar lo que sigue:

Mick Rock ya había estado en Charros vs Gángsters, así que tenerlo de vuelta no fue muy complicado. Me dijeron que llegaba a las 8 en punto. A esa hora llegaron dos chicos, que lo acompañaban:

- ¿Aquí se va a presentar Mick Rock?
- Sí, aquí es
- Es que tenemos un problema: Mick no puede subir escaleras porque lo acaban de operar.
- Pues lo subimos por el elevador
- Es que ya subió un piso, pero se quedó ahí

O_o

Encargué la producción, bajé las escaleras corriendo y lo encontré sofocado en una salita de espera.

- Ya no pude subir -me dijo apenado
- Ahorita lo arreglo

El primer piso de la estación no tiene elevador, así que corrí a vigilancia:

- Oigan ayúdenme a subir a Mick Rock, está en el primer piso
- Es que allí no hay elevador
- Ya séeee. ¿Cómo lo subimos? ¿O cómo lo bajamos?
- Pues le ayudamos a bajar a la planta baja y que se suba al elevador de ahí

Con ayuda de los de vigilancia lo bajamos y luego lo subimos al elevador, que es pequeño, así que no cupe y tuve que subir las escaleras corriendo para recibirlo arriba.

- De aquí lo subimos en el montacargas -dije
- Es que quiero un café -me dijo él
- Ahorita te lo consigo
- Mitad normal, mitad descafeinado, con dos de azúcar 

O_o

Ni modo de negarle algo a la persona que retrató a Freddie Mercury. Le pedí a Dafne, nuestra querida telefonista, que fuera por café de maquinita (que es muy bueno, debo decir) y también le pedí a una amiga que se llama Mariana que bajara por una taza. Le dimos su cafecito:

- Es que es negro, no tiene leche, yo lo tomo con leche –me dijo con su acento británico

O_o

Mick entró a la entrevista mientras yo corría por todo el edificio tratando de encontrar cómo llevarle un café mitad y mitad, pero con leche. Por fin lo conseguí y se lo di. La chica de relaciones públicas me dijo:

- Te pido por favor que lo saques a los quince minutos, porque tenemos que ir a otro lado

Él estaba en la chorcha, hable y hable, mientras yo le hacía señas a Jairo, Miyagi y Tamara de que ya lo cortaran porque se tenía que ir. Pero Mick hablaba y hablaba. Yo me colgaba de las pestañas porque ya se había pasado 10 minutos. Por fin acabó y vino el corte comercial.

Pero en vez de salirse, Mick no se paró de su silla y seguía firmando autógrafos. La chica que lo acompañaba me decía "¡Ya nos tenemos que iiiir!". Y yo "¡PUES NO SE QUIERE IIIIR, ESTÁ MUY CÓMODOOOO!". Decidimos pasar por él y tratar de sacarlo.

Llegaron los siguientes invitados y Mick seguía muy sentadito. Dos segundos antes de entrar al aire dije:

- ¡YA! ¡VÁMONOS!

**Todos en silencio**

Miyagi solo atinó a decir "bueno, así es como se llevan a un rockstar". Y yo jalándolos para sacarlos de cabina. Repetimos el numerito del montacargas y el elevador a la inversa para despedirlo.

La última imagen que tuve de él fue cuando se cerraron las puertas del elevador y con dos dedos hizo la seña de un beso al aire. Me gritó "it was a great time, thank you!".

No fue un mal día :)