23/7/14

Street Art europeo

Lisboa
Las calles europeas tienen buen street art. Pensaba en mi cuate Yorko que era grafittero y en Fuzoo, que le gustan las loqueras. Cabronsísimo.

22/7/14

Los viajes ilustran



En la mañana caminaba por la Rua Augusta, la calle que desemboca al primer puerto comercial de Lisboa. Llegué al mar, metí mis patas, tomé una cerveza. Unos niños a un lado intentaban pescar sardinas sin mucho éxito y un chico portugués cantaba "the timeees they areee chaaangin'" de Bob Dylan. Buen soundtrack para el momento.

Mi intención antes de salir de viaje era que en algún momento iba a sentarme en el pasto, ver el mar y con un puño en la barbilla pensaría  "ahora sí, Memo, haz un plan de vida para los siguientes años porque ya te estás poniendo viejo". Nunca pasó. En vez de eso los ojos se me llenaron de calles hermosas, de gente amable. Los días se me fueron entre tragos servidos en mesas viejas, de cielos estrellados y de cosas que jamás imaginé ver. De torres, de relojes, de paseos bajo la lluvia. De piernas cansadas que no daban para más, de pinturas, de arte y de mucho cariño.

Pero también viví cosas feas aunque ninguna directamente hacia mí: discriminación, altivez, odio. Racismo. Pobreza y vidas sin mucha esperanza.

Sin embargo, las cosas buenas superaron por mucho a las malas. Los viajes ilustran y creo que ya sé para dónde debo ir, aunque la idea fue madurando con el viaje. No es algo que llegó de golpe.

Prepararé mi regreso en algunas horas. Prometo hacer upgrade a todos los posts anteriores con muchas fotos y aumentar algunas cosas. Muchas gracias a los que pasaron por este blog y me acompañaron estos días.

Viva México, chingá.


21/7/14

Amanecer en el Tejo



La estación de autobuses sur de Madrid es un lugar en el que igual puedes tomar un camión a Portugal, que a Rumania. Es igual de caótica (o más) que una estación mexicana en el que se ven mujeres como matronas discutiendo con el de la taquilla porque solo las dejan llevar 125 kilos de equipaje. True story.

Los autobuses no tienen baño y sus pasajeros son una mezcla de multiculturalidad. Las maletas las tienes que acomodar tú, porque no hay un cargador, como en México. Cada tanto el autobús para en alguna estación para llevar más pasaje, como guajolotero. Después de unas horas el chofer grita:

- ¡A estirar las piernas y cenar, nos vamos en 20 minutos!

Y nos bajamos en una cafetería donde compartí cigarro con un italiano.

El camión rodea pueblos y se para en alguno para cargar gasolina. Luego sigue su camino y por la ventana veo ríos, campos, señales de paso de venados. Trato de dormir.

Despierto justo antes de cruzar el Tejo, el río más largo y ancho de la península. El sol a mi derecha pinta el agua con mil reflejos. Paso un puente largo, hermoso, con una preciosa ciudad blanca del otro lado.

Creo que ya es hora de pensar en regresar a casa.

20/7/14

¡Una caña para este tío!

Esta foto no tiene nada que ver, pero es del museo Sorolla, que es precioso








Caminaba por el Mercado del Rastro, el mercado de pulgas más grande de Europa. Es lo más parecido a un tianguis mexicano, con gente gritando a bocajarro "¡un euro un euro, todo lo de la mesa a un euro!" o "¡levante tío, eche una miradilla!". Es el mercado de las chácharas y la ropa, y en las calles aledañas hay muchas tiendas de antiguedades en donde encuentras una autopista scalextric como las que teníamos en México o un vestido de Sevillana.

También venden muchas playeras de a 10 euros y muchísimas tienen diseños salidos de Breaking Bad, que pegó con tubo de este lado. Pero como el calor pega me metí en una callecita donde encontré una taberna no turística, sino de esas que usan los lugareños. La describiré:

Entra uno por las puertas de madera y lo primero que notas es que es un muladar: el piso lleno de papeles sucios por todos lados. No te dan servilletas sino un papel raro (entre bond y estraza) con el que te limpias la boca y los dedos, y sin más lo avientas al suelo. Así, como pirata.

El señor de la barra era malencarado y cada vez que servía un trago, le pegaba a la mesa con el mismo vaso, desparramando el líquido. Pos así era. Le ayudaba su hija que lo mismo cobraba, que servía comida o aperitivos (que equivale a la botana de la comida mexicana): patatas bravas, unas empanaditas de atún o paella. Yo pedí setas al ajillo que ya había visto en otra taberna. Muy grasosas, pero muy buenas.

Los madrileños llegaban a la barra gritando "¡una caña!", "¡dame agua!" o "¡paella, vale!". Llegó un viejo a comprar cigarros, que en Madrid solo venden en bares y restaurantes, en unas máquinas expendedoras. No puedes encontrarlo en las tiendas ni se venden de mano en mano. Lo de los cigarros fue chistoso:

- ¡Dale, actívame la máquina! - porque las máquinas casi siempre están apagadas y hay que prenderlas de lejitos. El viejecillo apretó el botón de los Marlboro y recibió... unos Marlboro.

- ¡Eeeeh! ¡Que esto no es lo que yo he pedido!
- Que sí es hombre ¿qué botón has presionao?
- El primero, el Marlboro
- Pues si eso es
- Este no es, este sabe más suave
- (Entra a escena el dueño del lugar) ¡Venga! ¿Qué pasa?
- Que no es lo que he pedido
- ¡Que sí es! Venga, vale, es Marlboro
- (Sale a escena un cliente) Sí es, joder, es que han cambiado el diseño
- ¡Que no es! -el viejo se aleja refunfuñando

Lo que siguió a eso fue una discusión de que si sí era o si no era. Pfffff, españoles ;D

19/7/14

Postales madrileñas



1) Tomábame una cerveza anoche en una calle muy bonita cuando vi pasar una manifestación de unas 200 personas: trabajadores de la Coca Cola que gritaban "¡no queremos su dinero, solo queremos trabajar!" Y que señalaban el palacio del rey diciendo "¡ahí está ahí está la cueva de Ali babá!". Resulta que la Coca despidió a 3000 personas.

Muchos negocios se ven cerrados por todos lados. La crisis, pues.

2) Hoy me levanté muy temprano y salí a la calle como a las seis y media. Por todos lados se ven borrachos que llevan toda la noche de juerga, tomando heineken en lata y uno que otro me pidió un cigarro. Los servicios de limpia y la policía también salen a esa hora a barrer las calles con manguera y a sacar a los borrachos de las escaleras del metro. Un ciclo que se repetirá todas las vacaciones.



3) Me metí a tomar un café con churros en la mañana, en un cafecito que atendía un hombre muy amable. Eso de que los españoles son groseros es puro mito, a mí me han tratado muy bien.

- Calor ¿eh? - me dice el señor
- Pero han dicho que hoy baja la temperatura -contesto
- ¡Hablas muy bien español!
- Pues si soy de México
- ¿De México? ¡Pensé que eras de Japón!

-_- eso me lo han dicho por lo menos cuatro veces en dos días

La madre que nos parió



Llegué a Madrid hace un par de días. Lo único bueno de llegar de París es que todo se te hace baratísimo: cervezas de a un euro (y hasta por 40 céntimos) y la comida es buena (hay muchas opciones sin carne).

Salgo por la mañana a la Puerta del Sol, me pego en el pecho y pienso "ahora sí ya llegué a la Madre patria, de donde salimos los mexicanos, yiajajajai". Doy un paso y veo a un tipo vestido en una botarga de Pocoyó que pide dinero con otro que va vestido de Mario bros. Madrid está lleno de gente que pide dinero por cualquier cosa: indigentes, músicos, hiphoperos, cantantes de flamenco. Camino por la tarde y veo una horda de africanos corriendo con sus costales llenos de bolsas piratas, escapando de la policía.

Ay Madrid.

Estamos a 38 grados y la gente se guarda en sus casas a eso de las 4 de la tarde. Todos los negocios cierran, no hay manera de salir. Pero a las 8 todo se reactiva y comienza la ciudad nocturna, llena de restaurantes y bares. Miles de turistas en la calle echando cervezas, decenas de personas ofreciéndote un lugar para beber, las muchachas van muy arregladas como para ir a fiesta de XV años y los hombres con su camisa desabrochada.

Yo tomé manzanilla, que es como un vino dulce y frío, en una de las tabernas más viejitas del barrio de las letras, comiendo aceitunas frescas cuyos huesitos se avientan en un trastecito de barro. Me puse una pedaaa :'P


17/7/14

Turismo en el Louvre



Según las noticias matutinas, Francia recibe cerca de 100 millones de turistas al año. Eso equivale a que todo México agarrara su maletita y cruzara el mar. Impresionante.

Pero París está hecho para recibir a esa cantidad de gente y más. No hay calle que no tenga su cafecito y no hay cafecito que no tenga clientes, extranjeros o no ¿Cómo saber cuál es turista y cuál es lugareño? Sencillo: los turistas llevan bermudas y huaraches. Y los parisinos cuando los ven hacen los ojos para arriba y ponen boca como caballo diciendo "pffff".

El gesto "Pfffff" es característico cuando un turista hace cosas muy de turista: digamos ponerse sandalia con calcetín, quedarse a media calle sin cruzar parando el tráfico, o andar por el andén del metro con un mapa enorme intentando ubicarse. Una cosa muy de turista es ir al Campo Marte (el jardín junto a la Torre Eiffel) y hacer pose como de Power Ranger para que te tomen una foto. Esas personas suben sus fotos al Face para que todos sus amigos digan "ooooh, parece que estás agarrando la Torre ¡qué original!"

Pero tal vez el lugar donde se ve a más turistas haciendo tonteras es en el Museo de Louvre:

Entrar al museo es sencillo y todo está tan bien organizado que es imposible que falles. La famosa pirámide de Cristal es en realidad el techo del vestíbulo, donde están las taquillas y el guardarropa, aunque tanto cristal encima hace un efecto como de prisma multiplicador del rayo del sol y ponerse debajo de ella equivale a entrar a una rosticería ¿por qué la hicieron así? Misterio.

Más del 60% de los turistas del Louvre son asiáticos. Tampoco sé la razón de esto. Se juntan en grupos y el líder lleva un abanico o un palito con un plumero para que los demás lo vean. Todos (sin excepción) llevan la cámara en la mano y todos (sin excepción) se dirigen a ver a la Monalisa, ubicada en el ala este del museo. Y todos le toman foto, o se toman una selfie con ella de fondo, o toman un video de ellos mismos entrando a la sala. Los que logran acercarse a ella se le quedan viendo con la mano en la barbilla como reflexionando. Yo la vi de lejitos y con eso me bastó, preferí tomarle foto a la gente aventando codazos.

La Monalisa al fondo

La Monalisa es la joya de la corona del Museo. Después de eso los turistas ya no saben qué hacer: a lo mucho van a la sala de arte egipcio, de ahí a la cafetería, a la tienda y a la calle. Pero eso sí, en el camino le toman foto a todo y me di cuenta de una cosa que de tan ridícula es imposible de creer. Hay muchos que ni siquiera ven el cuadro, pasan como hormiguitas tomando fotos ¡de las cédulas donde viene el nombre del cuadro! O_o

Estaba yo frente a cinco cuadros de Leonardo Da Vinci ¡CINCO! que nunca pensé ver en vivo. Frente a mí pasó un grupo de chinos tomando la foto de su nombre. Nunca voltearon para arriba, ni siquiera vieron de qué se trataba. Me los imagino llegando a su casa, googleando el nombre de San Juan el Bautista y pensando:

- ¡Qué bárbaro, qué vacaciones tuve y cuántos cuadros ví!

***
Nota que no tiene que ver con nada: recorrer París como los parisinos, en bicicleta, no tiene madre :0