martes, 20 de abril de 2010

Aridaí

Luis Sopelana es un amigo de hace años, que a veces lanza perlitas de sabiduría (a veces, no siempre jo jo jo). Ayer escribió en su blog el mejor post que he leído este año. Empieza así:

"Tercero de primaria. Departamento nuevo, escuela nueva en el sur de la ciudad, todavía un poco inhóspito y muy diferente al Centro que me había criado hasta entonces. Transporte escolar, y en la esquina donde lo esperaba cada mañana no había más que una niña: Claudia Aridaí Araiza Minquini.

Con ella conocí lo que era una verdadera relación amor-odio: cuando no nos peleábamos (ella siempre ganaba porque iba Un Grado Más Arriba y tenía la ventaja de poder jalarme las greñas Como Las Niñas) la visitaba en las tardes y nos encerrábamos en su cuarto a grabar "radionovelas" (tenía unos manteles de plástico que lo mismo podían menearse para simular relámpagos que atorarse entre dos cajones y convertirse en una máquina de escribir) o simplemente a platicar de, entre otras cosas, uno de los factores que tal vez nos unieron tanto: la ausencia de un papá."


El final es inesperado. Lean la entrada completa picando aquí.

2 comentarios:

  1. wo0ow
    no manches!!!
    si la verdad ni que decir cuando ya pasaron 18 años de muerte de tu hija

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