miércoles, 25 de agosto de 2010

Dos guitarras y un muertito

1) Mi amigo Juan Alberto fue a comer tacos, pero ya le andaba de la pipí desde antes de llegar al local. Se dirigía con toda prisa al baño cuando vió que adelante de él un trovador (de esos señores que se meten a echar canciones con su guitarra a los restaurantes) tenía la misma intención de meterse al único baño disponible.

Juan apretó el paso (y la vejiga) llegando al mismo tiempo que el guitarrista. Cuando éste volteó y vio a mi amigo dijo:

- ¡Maestro Monarrez! ¡Qué honor!
- ¿?
- ¿Va a entrar al baño, Maestro Monarrez? ¡Pásele por favor!
- Seeh, compermiso

El trovador de cantinas confundió a Juan con un compositor a quien -debo decir- no se parece en nada. Todavía se despidió "¡Adiós maestro, un gustazo!".

***

2) Ayer venía caminando del metro a mi casa y oí unos mugidos como de becerro atropellado. Cuando llegué a la esquina ví que eran dos niños, de no más de 12 años con una guitarrita bastante estropeada por el uso. Eran limosneros, pero no pedían nada, nomás lloraban bien gacho:

- ¿Por qué chillas? -le dije yo a uno
- Es que un ratero nos buu buu quitó buuu buu el dinero buuu y no nos podemos regresar a Tolucaaa buu
- Chale, no chilles ¿cuánto les quitó? Ten una lana.

No soporto ver a la gente chillando en la calle, mi mente se acuerda de las películas sobre la bomba atómica donde la gente llora sin rumbo en las calles. Si me mintieron, allá ellos, pero mientras se me estruja el corazón de pollo. Blumpi me contaba que una vez, un señor que pedía ayuda desconsoladamente tocó la puerta de su casa: se le había muerto un familiar. Blumps no estaba, sólo su morra. El tipo señalaba una casa donde -efectivamente- había un muertito. La morra de Blumpi le soltó casi su quincena completa.

Cuando regresó Blumpi le dijo a su morra:

- ¿Pero quién te vino a tocar?
- Un señor así y asá
- ¡En esa casa no vive nadie así!

Concluyeron que era un tipo que se dedicaba a recorrer las calles para ver dónde se había muerto alguien y pedirle "cooperación" a los vecinos. Chales.

4 comentarios:

  1. ay Memo tú y tus historias esa de tu amigo jajaja que risa jajajaja y lo peor es que no se parecia al maestro... ojalá los morros no te hayan choreado, y lo de la ultima me recordó a un señor que pasaba a una tienda donde yo trabajaba (cuando vivia en edo. mex), siempre pedia dinero para su autobus porque lo habian asaltado y vivia en chiapas, hasta que una vez nos hartó y le dijimos que si se queria ir en avión, porque ya llevaba un mes pidiendo dinero (claro que nunca le dimos ni un peso) :P

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  2. Yo por eso no les doy nada a esos güeyes, me refiero a los que piden para el muerto o para la misa (que ahora ya hasta los pinches reggaetoneros piden para la misa de su amado San Monitas y en realidad es para comprar activo). Una vez un infeliz me despertó a las 2 am porque "quería lana para el muerto"...y lo único que recibió fue el contenido de un cenicero desde mi ventana. Medio me arrepentí, pero luego supe que nada, era un viejillo teporocho de 2 colonias adelante...así que lo merecía.


    Saludos Enfermos.

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  3. Yo no le doy agua ni al gallo de la pasión, si tienen tanta urgencia pues que trabajen, no le hace que tengan una pata de palo o un parche en el ojo.

    La burra no era arisca, los palos la hicieron.

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  4. Sí, uno nunca sabe cuándo es verdad o no. Me ha pasado lo mismo, a veces sí les doy dinero. Y me da gusto poder ayudarles. Hay todo tipo de personas.

    ¿Escuchaste de la chica de EUA que dijo que tenía cáncer y se rapo la ceja y la cabeza? Subio imagenes y recaudo fondos para ir a Disney por que era su sueño.

    No me sorprende mucho, me causa un poco de admiración ¿Tú nos habías contado de algo así aquí en el blog? Ya no me acuerdo.

    Lo que nunca me ha pasado es eso del muerto, por acà no le hacen así. Pero ahora ya sè ;)

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