miércoles, 9 de febrero de 2011

Comida de grandes

Veo a mi mamá consintiendo a mi sobrino:

- Sebastián no come más que arrachera.
- Mamá, lo único que tengo en mi casa son salchichas viejas -le digo yo
- Nada. Afortunadamente traigo por casualidad un tupper con medio kilo de carne

Así es mi mamá.

Mi mamá nos daba de comer -cuando mis hermanas y yo éramos chicos- pura comida hecha en casa. Que si hay que comer mole, ella tuesta las pepitas. Que si hay que comer cochinita pibil, ella mata al puerco. O casi.

Cuando empecé a trabajar (léase, a los 13 años) no me podía poner remilgoso con la comida. En primera porque eran épocas difíciles y en segunda hubiera sido muy ridículo decirle al de la cocina económica:

- Así no se hacen las tortas de papa. Tráigame otra cosa.

Aprendí a comer de todo.

En algún momento, el hambre me enseñó que todo lo que esté cocido es bueno. Que el fuego mata los bichos. Así que con mis amigos iba a comer tacos de suadero, de nenepil, de lengua y de ojo. Hoy mi mamá -que nunca ha comido un pulpo a la gallega- me reclama:

- ¡Ay mijo! ¿Cómo puedes comer tantas cosas raras?
- No es raro mamá -le digo a medio bocado- se llama "tripa gorda" -o algo así

Pienso que mi sobrino Sebastián tiene esperanza. A mí me encanta comer pozole con carne surtida aunque a él le da asco. Un día crecerá y -cuando esté hambreado- lo llevaré a comer quesadillas de sesos, tacos de machitos y cabezas de pescado. Sufrirá de diarreas -el estómago se debe acostumbrar a la comida callejera- pero verán que lo acostumbraré.

Puedo imaginar a mi hermana Rosalía (su mamá) leyendo esto y levantando las manos al cielo implorando por mí el perdón de Dios. Lo siento hermana, te amolaste ;D

7 comentarios:

  1. ¿Tacos de sesos? Yuck! Paso!

    Yo también soy muy delicada con la comida, y si alguien ajeno a mamá cocina raro, mejor me callo, Pero si me preguntan, no les mentiré... sólo intentaré decir la verdad piadosamente.

    Hasta cuando escasea la comida, busco la forma de que me sepa mejor, si no no me la trago XDDD

    Saludos y buen provecho.

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  2. Provecho, Firey. Me debes una explicación :P

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  3. Bueeeeno... también tu madre se espanta luego de lo que como yo -sobre todo en las salidas al campo-. No eres el único :P

    Saludines,

    Rosalía.

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  4. Jajajaja Pobre de Sebas, deja que lea tus planes locos, ya no se va querer juntar contigo.
    Me da risa lo de:
    "Así no se hacen las tortas de papa. Tráigame otra cosa.
    Pues tienes razón, igual me pasó a mí, claro, nunca comería ojos de nada, ni cabezas de pescado, ni ostiones, ni sesos, ni huevos de tortuga. Otras cosas las probaría, pero comer, comer, no.
    Y como dices, pasa el tiempo y te vas acostumbrando a los nuevos sabores. Yo a veces pienso que no como picante, pero a comparación de otros sí.
    Son sabores y variedades que van aumentando y ni cuenta te das.

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  5. Coincido con memo, el hambre es canija y hay que comer, ademas los tiempos no estan para ponernos remilgosos

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  6. eso mi memin, enseñele a comer como se deve al sobrino, desde chavo debe agarrar su dotación de anticuerpos pa' que cuando este grande tenga tripas de caballo y no haya nada en la tierra que lo tumbe ...

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  7. asi es mi mamá :\ eso de "ahh de casualidad tengo un tupper aqui" es muy de ella jaja.. asi que cuando visites la casa, pura comida sabrotza y recién hecha.

    y yo que soy un cacahuate en la cocina :(

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