lunes, 24 de octubre de 2011

Y ahora que sobra el dinero...

El año no lo recuerdo. Sólo sé que yo era un loco enamorado de una chica de pelos rubios que tenía unas piernotas tamaño avestruz, pero con mucho más carnita. Ella se llamaba... no lo sabrán. Digámosle Laura. Ella se llamaba Laura, ella se llamaba así.

Yo trabajaba redactando textos en cualquier revista que me lo pidiera. Pero la carestía y las crisis económicas me obligaban a darle la mitad de mi sueldo a mi casa, ya que en ese entonces yo era un arrimado con mis padres. A veces les daba más dinero, así que cuando recibía mi pago me quedaba apenas con unos centavos. Eran épocas duras.

Laura quería salir, claro. Yo tenía que ingeniármelas para hacer malabares con mi poco dinero y al mismo tiempo darle gusto. Si ella quería ir al cine yo primero consultaba la cartelera y hacía tiempo para llegar deliberadamente tarde:

- Mira Memo, hubiéramos llegado antes, acaba de empezar
- Híjoles Lau, qué mala suerte
- ¿Y si entramos a ver otra?
- Nooo, yo quería ver esa
- Está bien, caminemos un rato


Y así me ahorraba lo del cine. Qué genialidad.

A veces ella quería comer, yo revisaba discretamente mi cartera y hacía cuentas mentales. Ella pedía una pizza, dos cervezas, papas, unas alitas de pollo, ensalada de entremés. Yo le decía a la mesera "a mí nomás tráigame una cervecita"

- ¿No vas a comer?
- Ya comí
- No es cierto, llevamos todo el día juntos
- Es que me siento mal de la panza
- Deberías tomar pastillas, siempre estás malo
- ¿Si verdad?
- Deben ser lombrices


Decía eso mientras le zampaba un bocado a su hamburguesa de 130 pesos. Al final tiraba las sobras y yo salivaba como perro de Pavlov. Si me rechinaba la tripa decía "son las lombrices jejejeje"

Lo peor era los días que quería ir al hotelazo. Pues ni de dónde. Yo me inventaba pretextos "es que tengo trabajo", "es que tengo que entregar algo", "es que voy a meter un proyecto". Me quedaba en casa leyendo Notitas Musicales.

Ella se enojaba porque estaba ansiosa de mi ser, mientras yo estaba ansioso de no tener. Un día habló seriamente conmigo:

- Tú ya no me quieres
- ¿Por qué dices eso?
- Ni me buscas, ni salimos, ni quieres tener sexo contigo
- Es que... es que...
- Es que nada. Terminamos. Llévame a mi casa

Ese día pasé a echarme unos tacos de bistec, pura delicia.

24 comentarios:

  1. cuanta verdad Memo! parece que estabas contando mi historia ;)

    ResponderEliminar
  2. Me recordaste a mi mismo hace 10 años, cuando corté a mi entonces novia para poder comprarme unos tenis Jordan, de esos bien nacos que decían "AIR" en todo el costado del zapato.


    Saludos Enfermos.

    ResponderEliminar
  3. mala mujer con poco sentido comun...:| haha aveces yo invito a mi novio y aveces dejo que el me invite,cuando los dos andamos pobres pagamos cada quien su parte... hay que ser concientes de que no siempre se tiene aunque muchos lo vean mal :p

    ResponderEliminar
  4. Para las noches de pasión hubieses usado el "Rape kit", que contiene: un frasco de cloroformo, una cuerda, cinta adhesiva tipo ducto.

    ResponderEliminar
  5. Jajaja ay bueno ni era tanto el amorsss... creo jaja.

    Ay pero para qué hotel, habiendo tantos rinconcitos oscuros! jajaja

    ResponderEliminar
  6. ...Y poco después te largaste a tomar un café sin azúcar, a comprar una revista y aplastarte a leerla en un café. Ah si, y te topaste a Karina, que nomás vino a empeorar todo. Pobeshito.

    En ese caso, mejor la hubieras invitado a cenar algo preparado por ti mismo. Las mujeres caemos rendidas ante un hombre que sabe cocinar, y más si logra hacerlo bien (sin trampas). Eso de caminar también cuenta si le pones su encanto al paseo, ¿qué tal un parquecito con fuente como ambiente, un par de cursilerías ingeniosas y unos chocolates comidos de forma sugestiva? ¡Y todo eso te sale con menos de 150 pesos!

    Ya sabes, pa' la otra nomás usa tu imaginación.

    ResponderEliminar
  7. Pos vivía con mis papás Firey, ella lo que quería era cenar jueras,

    ResponderEliminar
  8. Como soy fan de tus historias, que señor tan experimentado es el Memo.
    Es lo malo de ser hombre, que llevan la parte dificil en cuanto a gastos, ahora los tiempos son otros y podemos compartir los gastos ¿no? Tu pagas el hotelazo y yo las chelas y lor refrigerios :)

    ResponderEliminar
  9. ¡Bah, puros pretextos, Memo! La culpa la tienes tú por fijarte en chavas frívolas que no saben apreciar los detalles hechos con cariño. Siga participando.

    ResponderEliminar
  10. Si tuviera valor invocaba a la susodicha, pero me da el sacatito hermano :P

    ResponderEliminar
  11. jajaja no se me alebreste Memo, sabe bien que es cotorreo... A muchos nos ha pasado lo mismo :P

    ResponderEliminar
  12. es deseperante estar sin dinero pero sabes Memo no tenias que dispararle nada (ya es otra era aprovechala) y es doloroso decir que estas sin dinero pero la honestidad es esencial en una relaciòn, ¿no?

    ResponderEliminar
  13. Yo no esperaría que me pagarás todo, yo soy más de cada quién lo suyo; pero ¿qué cuando ni lo suyo se puede pagar?
    La chava te aguanto mucho, porque hasta las actividades se limitan... Oops!

    ResponderEliminar
  14. =3


    ja ja ja

    Cuando tenga novio no haré que me compré hamburguesas de $130

    n.n

    ResponderEliminar
  15. Por eso, Jabba, puse el título, que es una canción de Estelita Núñez :P:

    "Y ahora que sobra el dinerooo, no se oye un te quieroooo!"

    ResponderEliminar
  16. Asi pasa a veces,¡¡¡maldito dinero!!!!{pose de delfín}

    Pero ps lo del hotelazo si estaba gacho, hubieran buscado lugares alternativos, como le parque, le baño, le coche, o cualquier otro y le hubieras dicho "pa prendernos mas" y ps ya en las ultimas le hubieras dicho la verdad, ps al final terminaron.
    130 Pesos una hamburguesa???????? con eso como 3 o 4 dias! Que bueno que no me han tocado, mujeres tan manchadas en eso.

    ResponderEliminar
  17. Y apuesto que quería ir al climatizado!

    ResponderEliminar
  18. Jajaja... 'che Memo!

    No solo contaste tu historia, sino la de muchos de nosotros.

    ResponderEliminar
  19. El hambre como sea te la aguantas pero... ¿cómo le hacías para aguantarte las ganas? o.O hahahaha digo, siendo hombre como que se complica más el asunto ¿no?

    ResponderEliminar
  20. Estee... pero no que no paraguas? según algun relato de IdM anterior, después de un patín karateko de tu hermana ya ni con la bombita de andrés garcía


    D.

    ResponderEliminar
  21. jajaja
    el último comment

    Tu historia me recordó a los tiempos de 15a20.

    Pues ya lo pasado, pasado :) Enhorabuena!

    ResponderEliminar
  22. Jajajajaja che Memo no manches, jajajaja...

    Yo sé que cada vez que escribes te digo que eres el Ibargüengoitia de mis tiempos, jaja, lo sé pero esque es neta jaja, con tu frase de "Ella se llamaba... no lo sabrán" jaja es igualito a "La mujer que no" de Ibargüengoitia que dice "Debo ser discreto. No quiero comprometerla. La llamaré.. ." Jajaja, no manches, tú deberías escribir libros completos y ganar premios y millones de dólares y cosas así.

    Bueno te dejo la liga nomás pa que veas jajaja aquí mero y aquí también por si acaso no jala.

    La neta que chido blog, cuando sea grande quiero ser como tu.

    ResponderEliminar

Ustedes hacen el blog :)