lunes, 14 de mayo de 2012

Crónicas del Mezcal

Medio ebrio, medio sobrio en El Veinte

Primera parte

El Veinte es un lugar detrás del mercado del centro de Oaxaca, que no sé si definir como mezcalería, cantina o pasillo lleno de borrachos. Es largo como un chorizo, entras y pasas unas mesas, luego una cocina casera y al final hay más mesas con una pantallita de televisión. La gente se sienta a tomar mezcal o cervezas, pone música en unas rocolas y no molesta a los otros. A veces viene un muchacho muy simpático que se llama Alex y te da tostadas de salchicha oaxaqueña, patas de puerco encurtidas en vinagre o pozole. No conocía el lugar, pero en diez minutos ya me sentía como en casa.

Es muy barato, mucho más que los locales comerciales, porque afuera no hay nada que te indique que puedes entrar a tomar. Entré con tres hermosas escritoras (Iliana, Gilma y Ave) a mediodía a refrescarnos porque el calor estaba durísimo. Perdónenme por no mencionar sus nombres pero ya sabrán porqué.

Las tres literatas y yo pedimos cerveza y mezcal: la actividad conocida como chelemezcalear es deliciosa aunque produce lagunas mentales y borrachera instantánea. Pero era medio día y teníamos que estar en una mesa redonda a las 7 de la noche. Hice cuentas y dije "tres horas aquí y nos vamos a dormir". Sí cómo no.

Chela y mezcal, chela y mezcal. Las botellas se acumulaban en la mesa. Nos parábamos a poner canciones del Buki, de Juan Gabriel y de banda. Cantábamos y pedíamos más. Platicábamos de todo, estábamos divertidísimos y fue uno de los momentos más felices de los últimos meses. A las tres de la tarde les dije "bueno, pues ya vámonos yendo ¿no?".

Ustedes no saben lo que es estar con tres bellas mujeres y que al mismo tiempo te pongan en tu lugar con ojos de fiera diciendo "preocúpate a las 5 o a las 6, ahorita estamos bien", mientras me pedían un mezcal más.

Foc ¿Han tenido esa sensación de "estoy borracho pero debo estar medio cuerdo por lo que vaya a pasar"? Como soy muy hombre y a mí nadie me reta, seguí dándole a las bebidas. Pero el gusanito ya estaba en mi cerebro.

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Mi cachito de mesa a las tres de la tarde

Segunda parte

A las cinco de la tarde, viendo que eso no tenía ni pa' cuando, pedí la cuenta por amor del señor. Hasta eso, con todo lo que tomamos no fueron ni 500 pesos. Las agarré a las tres, salimos a la calle, el sol nos pegó en la cara y sentí todas las miradas de la gente encima de nosotros. Éramos como una publicidad decadente de Los colores unidos de Bennetton.

Yo traía mi playera con cara de trollface y sentí que se reía de mí. En automático caminé hacia el hotel arreándolas. Caminaba cinco pasos con una de la mano y las otras dos se quedaban atrás. Me regresaba para agarrar a las otras dos y la que se quedaba seguía caminando. Soltaba a las otras dos y corría por la otra. Se sentaban en la banqueta y yo las levantaba como podía. Al grito de "tú ni shabesh dónde nosh llevash, no te hagash" caminamos y caminamos las diez calles, serpenteando a la gente. Como pude llegamos al hotel, pedí sus llaves, las metí a sus cuartos, les dije "báñense y en 40 minutos les hablo". Me iba a dormir pero pensé que no me iba a despertar, así que me puse a dar vueltas como pinacate.

A la media hora todo estaba sospechosamente silencioso.

Entré al cuarto de una y estaba desparramada en la tina del baño con el agua cayéndole encima. La saqué como pude, le eché una toalla encima y le grité "vístete yaaa". Fui por la otra que acababa de vomitar y medio le acomodé el pelo. Cuando busqué a la otra estaba encerrada, le toqué, abrimos la puerta y estaba medio vestida. Busqué su ropa y lo mismo "¡vístanse yaaaaa, que ya tenemos que irnooos!".

Fue divertidísimo ;D Si hubiera estado sobrio hubiera sido el momento sexy de la vida, pero no: un momento de histeria con las tres gritando al mismo tiempo.

Las formé, les dije que nos íbamos. "Sí, papá Memo" fue lo que obtuve de respuesta :( Me cambié la camisa y ahí les voy con ellas a la conferencia. Igual, a trompicones. Al llegar les pedí un café bien cargado, esperamos un rato, empezó la conferencia y todo salió a pedir de boca :D

Cómo nos hemos reído de eso. Me deben una borrachera porque la mía se me bajó del susto :P Pero como bien dijo una cuando estábamos en El Veinte: "cuando seamos viejos nos vamos a acordar de esto y diremos 'eso era la vida'".

Y sí, eso es la vida :)

***
Epílogo: lo que no saben ellas es que soy borracho profesional y no pierdo la consciencia. En la noche caí como tabla de tanto estrés, supongo. Y llegamos al hotel gracias a Google Maps ¡nerdos for the win!

11 comentarios:

  1. Jajajajaja definitivamente eso es vida

    Chingona anecdota para tus nietos!

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  2. Si algún día haces un libro, compra segura de mi parte. :D
    @SR_ISAI

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  3. Jajajaja, hubo cosas que mi pudor me impide decir :P

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  4. Y lo mejor que puede haber en este mundo es quien te cuide mientras estas en estado etilico, te aseguro que tus compañeras de alipuces siempre te recordaran con un inmenso cariño

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  5. Que mejor manera de empezar el día que leer las anecdotas de Memo. Me haces feliz :D

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  6. Tres mujeres que solo logras ver desnudas por estar borrachas?

    Uff! super sexy.

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  7. Cuando yo estudiaba en Acapulco, me puse varias así y es hermoso ahora recordar aquellas pedas sabrosonas con mis compis del alma. Ujuuuuu vivan los jueves pozoleros de Acapulco, otro rollo no?....y creeme cuando mis nietos tengan edad de saberlo si se los platicaré....jeje, pero solo hasta la peda....mmm lo demas es pa mi....

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  8. se antoja agarrar la jarra con uste' caballero! jajaja sueva divertido

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  9. Desnudas y borrachas?...eso es excitante¡¡¡

    Pero saben que ud es un caballero que nmo tiene deseos ocultos y de líbido controlada... bueno I suppossed...

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  10. No tengo la líbido controlada, pero me gana más la angustia for real D:

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