viernes, 8 de junio de 2012

Ray Bradbury: una anomalía de la ciencia ficción


Casi todos los especialistas coinciden que Issac Asimov y Arthur C. Clarke deben ser dos de los pilares de la ciencia ficción moderna ¿quién sería el tercero? ¿George Orwell? ¿Robert A. Heinlein?

En uno de sus múltiples ensayos, Issac Asimov arroja luz sobre el tema y considera que el otro pilar de la ficción debía ser Ray Bradbury, porque propuso un cambio que iba de una ciencia ficción rigurosa, científica y metodista, hasta hacerla casi poética. Y va más allá: si bien Asimov tuvo una educación universitaria que le otorgó el título de bioquímico o en el caso de Clarke estudios de matemáticas y física, Ray Bradbury no tuvo la fortuna de poder asistir a la escuela. Su formación se dió de manera autodidacta lo cual le dió a su obra un estilo distinto y en donde las acciones tenían más que ver con las emociones humanas que con la ciencia rigurosa. De hecho, su libro Crónicas Marcianas es más parecido al estilo de vida estadunidense del siglo XIX en vez de sumergirse en los cambios tecnológicos propiciados por el final de la segunda guerra mundial y la guerra fría.

Bradbury fue, según Asimov "una anomalía de la ciencia ficción". No era científico, ni pertenecía al selecto grupo de autores que publicaban en la revista Astouding Science Fiction la más reconocida y longeva del género; de hecho, nunca fue considerado para escribir en la revista de manera regular, teniendo que vender sus relatos a revistas menores. Al conocerlo, el autor de origen ruso dijo que "Bradbury parece hostil a la ciencia y sus personajes tienden a ser excéntricos. Su literatura cae más del lado de la fantasía que del lado riguroso de la ciencia. Ray Bradbury se convirtió en el apóstol de los gentiles, por así decir, en el embajador de la ciencia ficción ante el mundo exterior. La gente que no leía ciencia ficción, y que estaba desconcertada por sus convenciones extrañas y su vocabulario bastante especializado, descubrió que podía leer y entender a Bradbury (...) Esto llevó a que la ciencia ficción lo perdiera. Él se fue arriba y afuera".

A Bradbury nada de esto le preocupaba. Su gran secreto era disfrutar lo que hacía. En varias entrevistas declaró que era un férreo defensor de las bibliotecas, a las que asistió durante tres días a las semana durante diez años para sustituir la educación universitaria “En mis últimos años me he mirado al espejo cada día y encuentro a una persona feliz observándome” escribió en 2005, en su libro The Bradbury Chroniclesocasionalmente me pregunto por qué puedo ser tan feliz. La respuesta es que cada día de mi vida he trabajado solo para mí y para la alegría que recibo al escribir y crear”.

Descanse en paz. Idolazo :)

4 comentarios:

Ustedes hacen el blog :)