viernes, 14 de diciembre de 2012

Tráfico de fin de año

Apenas llega diciembre y el caos se desata en las calles de la Ciudad de México. Los capitalinos se vuelven verdaderos salvajes: todos detrás del volante peleando su espacio en las avenidas. Odio manejar. Nunca traigo mi auto al trabajo, prefiero usar el transporte público que es barato y eficiente (hablo del metro porque los microbuses son una desgracia).

Aún así los últimos días he tenido que manejar pues traigo y llevo cosas de la oficina. El horror: en vez de los 20 minutos que acostumbro a mi casa me he aventado hasta una hora y media ¿De dónde sale el caos? La respuesta está en los autos que se pasan el alto, luego los del otro lado se atraviesan, luego los otros pelean y todo se vuelve una fila interminable de trogloditas.

Pero entre tanto tráfico los villanos supremos de las avenidas son los policías de tránsito.

Estoy convencido de que los policías de tránsito reciben una capacitación misteriosa, creada en un laboratorio maligno y que por ese motivo sus mentes trabajan diferente de las nuestras. Si está el semáforo en verde, los policías paran a los autos. Si está en rojo, los dejan pasar. Si se juntan un montón de autos hechos pelotas en una intersección, levantan la mano para que no se muevan ¿Cómo se van a mover si están atascados?

El colmo de lo ridículo lo vi ayer, en el cruce de Barranca del Muerto y Revolución: yo avanzaba a vuelta de rueda y supuse que algo había pasado porque sonaban bocinas por todos lados.

Después de un rato, y cuando llegué a dicho cruce, vi que un policía de tránsito había atravesado su patrulla a media avenida ¡¡¡¿¿¿???!!! ¿Para qué? no sé. No es que obstruyera completamente el paso, ya que los autos se veían en la necesidad de rodear el vehículo para pasar al otro lado. Como rodeaban, se iban amontonando uno tras otro para pasar en fila, generando el tráfico. El agente de tránsito tenía las nachas recargadas en su cofre hablando por radio moviendo las manos a ritmo frenético.

Pensemos: ¿para qué puso su patrulla en plena avenida? 1) quería bloquear el paso y no le salió 2) pensó que con eso se iba a agilizar el tráfico (wtf?) 3) Quería sentirse el rey del cruce.

El mayor misterio para mí es ¿qué tanto hablaba por radio? ¿Estaba recibiendo instrucciones del más allá? ¿Por qué movía tanto las manos? Mi teoría es que echó una apuesta con sus compañeros policías sobre quién contribuía más al tráfico de fin de año y les estaba presumiendo. Seguro que ganó.

2 comentarios:

  1. Voy a evitar el "no no, pero también hay tránsitos buenos" porque es una jalada, probablemente haya uno en 1,000 oficiales.

    El otro día estaba en mi depa, muy tranquilo, y que se oye puuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuummmmgmmgfffggg!!! afuera, un muchachito ebrio se subió con su auto a la banqueta y destrozó el coche del vecino que en "la cinemática del accidente" salió volando y golpeó mi auto.

    Nooooooooo no no no, cuando por fin llegó tránsito 4 horas después solo se dedicaron a ver todas las irregularidades en las que estábamos: no que el coche estaba mal estacionado, que el vecino no tenía pagado su cambio de propietario, que el muchachito no venía tan borracho, que mi coche "no se veía tan golpeado" que porqué no habíamos hablado inmediatamente, que porqué el coche del vecino le faltaban las placas... no no no, parece que un tránsito (tal como dijiste) solo viene a causar problemas, en lugar de tratar de ayudar a la gente.

    En cambio, los bomberos que también llegaron fueron a todo dar, me ayudaron a mover mi coche, desatoraron al del vecino y limpiaron la calle, y no me aceptaron ni un ponchecito auque ya eran las 5 de la mañana.

    Malditos tránsitos, los odio.

    P.D. Sí sí, seguro hay unos 2 o 3 que sí hacen su trabajo, no me han tocado muchos de ellos...

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  2. ¿TRÁFICO O TRÁNSITO DE FIN DE AÑO?

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