jueves, 24 de enero de 2013

Cabezón

Desde muy temprana edad me di cuenta que tenía la cabeza grande -sin albur, señores, no sean corrientes, caray- porque me pegaba en los quicios de las puertas y porque mis compañeros me decían "cabezotas". En la adolescencia, cuando el cuerpo crece por partes (primero brazos de gorila, luego el torso y luego las piernas) veía mi cabeza y decía "no, pos sí, cabezón sí estoy". Claro que me preocupaba más que en los pies tengo sólo un dedo, pero esos no se ven. Er... esto último no es verdad.

Aún así tuve una etapa de usar gorras que no me quedaban, por supuesto, porque todas están hechas como para que las use un hobbit. Usaba cachuchas de esas que tienen seguritos por atrás -como de trailero- que irremediablemente tenía que recorrer al último botoncito. Algunas reventaban.

Mi abuelo usaba sombreros, que a veces trataba de ponerme y me quedaban como bombín.

Inundado de lágrimas en los ojos iba con mis padres adorados y les decía "mamá, papá ¿estoy cabezón?"

- No hijo, es que tienes mucho cerebro

Me sentía Einstein.

Malo, por ejemplo, cuando me tenía que poner un gafete o la credencial de la escuela colgada del pescuezo. Casi siempre esas madres tienen el listón muy corto y mientras todos mis compañeros se las ponían enfrente de todos, normal pues, yo me iba a un rinconcito a embutírmela como quien trata de poner un liguero en una pierna de jamón. Me raspaba la nariz para que entrara a como diera lugar y regresaba todo rojo, pero con la credencial al cuello. Chingón.

Luego, de un momento a otro, me volví alto. Por lo menos mi cabeza combina con mi estatura y no me veo como tan mal, creo. Lo feo nunca se me quitó.

Uno de los momentos culminantes de mi vida fue cuando oí a dos morritas de prepa platicar enfrente de mí y una le dijo a la otra:

- No manches, mi novio está bien cabezón
- Jijijijiji ¡Ay qué rico!

Yo, en mi inocencia pensaba "Qué chingón, los cabezones somos sexis". Luego me enteré que se referían a otra cosa. Pobre Memo cabezotas :P

4 comentarios:

  1. También soy cabezona, pero a diferencia de ti soy bajita :P ¡imagínate la desproporción! jaja, aunque me consuela saber que los cabezones tenemos fama de ser 'inteligentes' (ay ajá)

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  2. Un día me preguntaron si de niño era melindroso para comer, y sí lo era pero ¿qué niño no lo es?

    Cuando pregunté ¿por qué?, me dijo que porque para crecer hay que comer variado, y que viendome se notaba que me faltó crecer, porque no correspondía la proporción de mi cuerpo con mi cabeza

    =S

    me dijeron cabezón, pero tratando de ocultarlo '-.-

    Joako

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  3. Yo también estoy bien cabezona Memo, ora que lo dices, como que lo cabezones somos guapos ¿no?

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