domingo, 10 de febrero de 2013

El fino arte del amor freelancero

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Trabajar de freelance (en tu casa, yendo uno o dos días a entregar trabajo) tiene sus ventajas: ya saben, pueden trabajar en pants, no hay que lidiar con el tráfico todos los días. Si uno lleva una rutina bien disciplinada puede resultar bastante agradable.

De cuando en cuando el frelancero se casa (por motivos cósmicamente imposibles de explicar, ya que casi nunca sale). El matrimonio así puede funcionar: uno está en casa trabajando y tu esposa se va a trabajar: cuando ella regresa sigues ahí, platican, cenan y luego se van a dormir. A veces pasa que la esposa también es freelancera y entonces ambos se quedan en casa todo el día (conozco casos).

Sin embargo, he visto con amigos (y me ha pasado) que poco a poco va ocurriendo un fenómeno extraño: la pareja se acostumbra a que todo el día estás en la casa y si algo altera esa rutina, se nota inmediatamente. Ejemplo:

a) La esposa sabe que el wey está todo el día pegado a la compu. Un día le habla por teléfono y no está ¿qué estará haciendo? Le habla al celular y no contesta ¿a qué se habrá salido? La duda, señores, la dudaaaaaa.

b) La esposa sabe que el wey está todo el día en su casa... todos los días, todo el día ¿Estará con alguien? Si sabe que yo no regreso en todo el día ¿meterá viejas lagartonas a la casa?

Son esas cosas que nadie dice abiertamente pero que cuando lo freelanceros o los exfreelanceros nos ponemos a platicar, coincidimos que es cosa de todos los días.

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Pláticas de esposa y freelancero:

- Oye ¿no te aburres de estar todo el día en casa?
- ¿Eh? No, no, me conecto a facebook a platicar con mis amigos
- ¿Ah sí? ¿Y con quién platicas?
- Con mis amigos, ya te dije
- ¿No te estarás ligando mujeres por internet?
- WTF? ¿Qué te pasa?

Otra:

- Oyeeee, amooor
- ¿Mmmmh mjú?
- Es que me invitaron a una fiesta las chicas de la oficina
- ¡Chingón! ¡Fiesta!
- Er... pero es para puras mujeres
- ¿QUÉ? Ay sí
- Además tú no las conoces, como te pasas todo el día en casa, pos no las conoces ¿o sí las conoces?
- Ah pues no ¿verdad? Bueno, ps ya ni modo : /

Así es eso.

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Muchas veces ocurre que el freelancero encuentra trabajo en alguna oficina ¡yeeei!. La esposa salta de gusto al principio (¡por fin una entrada fija de dinero!), hacen planes, organizan sus gastos, se compran ropita (no puede ir uno a la oficina con pants) y adiós mi amor, que te vaya bien.

Y ocurre lo que nos ocurre a todos los freelancers: ya que la esposa se acostumbró a tenerlo todo el día en casa ¿a dónde estará ahora? Le llama al celular, le llama a la oficina ¿ahora que conoce más mujeres no me cambiará?. Y es que ahora el esposo tiene amigos nuevos, compañeros de trabajo, se va a comer todos los días fuera... y tiene amigas que ve toooodo el día.

Nada hay más difícil que tratar de mediar entre el "estoy todo el día localizable" al "ahora ya no sé ni dónde anda mi esposo". Entre mis conocidos todavía no sé de un caso en el que la esposa sea freelancera y el esposo se ponga celoso de que su morra no está en casa. Pero a casi todos mis amigos les ha pasado algo como lo que acabo de contar. Es el fino arte del amor freelancero.

2 comentarios:

  1. El amor freelancero, jajaja, al final les pasa a todos no importando si son freelanceros o trabajan en oficina.

    Es mas una entrada de celos =P

    Joako

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  2. Tuve que leer el título cuatro veces para entender que era "FREELANCERO" y no "FRANELERO" Chales. Creo que necesito dormir.

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