domingo, 17 de febrero de 2013

El misterio de la acústica

El edificio donde vivo sólo tiene 4 pisos y 7 departamentos. Es viejo, la parte de atrás da a un patio (al que sólo tienen acceso las vecinas del 1) y mis ventanales al frente dan a la calle. Pero aún no logro descifrar el misterio de la acústica que lo rodea.

Estoy dormido y oigo que alguien está barriendo en la sala de mi casa. Como vivo solo eso indicaría dos cosas: que se metió un ladrón o que Magno, la chica que me ayuda con la limpieza, vino a deshoras. Como Magno siempre llega a las 10 de la mañana salgo armado con una chancla: nada, no hay nadie pero sigo oyendo que alguien barre. Me asomo y las vecinas del 1 están dándole a la escoba. Me vuelvo a dormir.

Los incrédulos dirán que el sonido rebota desde abajo hacia mi departamento, pero el argumento que contradice esta afirmación es que el depa que está debajo mío pertenece a unos recién casados: nunca he oído que tengan sexo (digo, eso se notaría) ni que se pongan borrachotes a media noche. Es como si no existieran. Con esa confianza, podría traerme a alguna morra y tener sexo sin preocuparme aunque ella hiciera ruidos de ardilla (aunque luego pienso que con mi extraña suerte se escucharía, digamos, en el departamento tres).

El departamento de arriba, por el contrario, está desocupado. Esta semana estuvieron unos albañiles trabajando y en mi casa se escuchaba desde que tiraban un desarmador hasta cuando raspaban la pared. A veces se oyen perros de otras casas y todas las mañanas cuando alguien prende su microondas. Lo peor es cuando llega alguien de visita y toca un timbre: se oye en todos los departamentos y todos los vecinos nos asomamos para ver si la visita no es para uno. Inevitablemente nos saludamos "¡Es para mí!", "¡Está bien vecino!", "¡Es para Elenita!", "¡Déjenla pasar!".

Pero si la acústica exterior es extraña, la del interior del departamento es peor. Si estoy en la cocina y alguien está en mi estudio no podemos platicar porque no se oye nada. De igual manera las conversaciones se pierden si uno está en la sala y otro en el cuarto. Pero parece que el punto donde confluyen todas las ondas sonoras es el baño, porque en cualquier lugar de la casa se oye cuando alguien se mete a hacer pipí o si se tira un leve pedito.

Por eso cuando hay visitas pongo la música a todo volumen, pa' que se disimulen los sonidos impropios :P

4 comentarios:

  1. Yo también vivía en un departamento antes y en la noche los trastes hacían ruidos como si se acomodaran o se cayeran.
    Pero luego, cuando te acostumbras, dejas de oír los ruidos. Todo se sigue escuchando pero tu te empiezas a acostumbrar y ya no le pones atención.

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  2. Me cae que ya solo con eso de que pones música para disimularla cuando hay visitas ya te ganaste el cielo :P

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  3. LO SABÍA!!! sabía que se oye todo en el baño!!!!!!!



    D:

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  4. Magno, el luchador retirado que te ayuda los martes. Ere

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