miércoles, 13 de marzo de 2013

De regreso a las cavernas

En mi trabajo (un lugar con 18 edificios y más de mil personas trabajando al mismo tiempo) se nos cayó el internet. Y no se nos cayó como cuando se cae en casa: se nos cayó de a deveras, por una razón desconocida pero tan fuerte, que todas las redes colapsaron, incluyendo teléfonos, redes internas y acceso a la red universitaria. Todo cayó y vivimos así desde hace días.

Volvimos a la época de las cavernas.

Para que se den una idea de la magnitud de las cosas voy a contar un ejemplo:

Un compañero de piso recibió un documento en su iPhone que tenía que imprimir para entregar a la Rectoría: descargarlo fue un rollo (usamos nuestra red de celulares), lo bajamos vía bluetooth (¡bluetooth!) y... no podíamos imprimir porque todas las impresoras están conectadas al servidor central. Así que aunque tengas tu súpermáquina junto no puedes mandar nada porque no hay conexión.

Conexión directa, conectar y desconectar y... no había drivers. Que no podemos descargar. Un rollo.

Al grito de "¡saquen las máquinas de escribir!" se hacen los memorandums. Si me quiero comunicar con una persona del edificio 5, no puedo porque no me sé la extensión (el directorio de las extensiones está en línea). En vez de imprimir papeles, usamos post-its. En vez de dar visto bueno por mail, me pasan una tarjetita y pongo un "ok" con mi firma.

Pasaron cosas buenas: pasé toda la mañana arreglando mi oficina que era un asco. Saqué cajas de las bodegas. Revisé documentos que tenían días en mis pendientes. Caminamos más, nos visitamos de un cubículo a otro. En vez de hablar por teléfono me voy a tomar un café con algún investigador. Aprovecho el cigarrito de mediodía para platicar cosas con la abogada.

Por otro lado, no me enteré que hay nuevo Papa. Tampoco puedo actualizar el blog, ni meterme a Facebook a menos que sea con mi cel. No sé cuánto tiempo sigamos así, pero eso sí, creo que estos días he hecho más que cuando dependemos totalmente de la compu.

De regreso a las cavernas.

5 comentarios:

  1. :S Acá en la oficina, lo más rudo que ha pasado es que nos quedemos sin Internet conservando líneas telefónicas. Y sí, se modifican radicalmente las actividades oficinescas y yo, que casi no le entro al chisme, pues me pongo al tanto de lo que pasa en el trabajo.

    Saludos.

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  3. ¿Regreso a las cabernas, Memo? o ¿despertada a la cruda realidad?. La tecnologia es una herramienta increible, pero nosotros estamos diseñados para un mundo analogico. al final te sientes vivo de desprenderte de tantos bytes.

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  4. Pero que tal en el zócalo con 20 gigas de banda ancha, ehhh? :P

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