martes, 21 de mayo de 2013

Aprendiendo a conducir (II)

Mi papá me enseñó a conducir... a medias.

Un día trató de enseñarme en una combi blanca (lo recuerdo bien) y me metió al estacionamiento de una Bodega Aurrerá como a las 5 de la mañana.

- A ver, dale. Ya se te ahogó. Dale. Ya se te ahogó. No le des. Dale. No, dale.
- ¿Dale qué, papá? ¿Dale quéee por amor de dios, dale quéeeeeeee?
- Tú dale, a ver. Dale. Daleeeee
- ¿POR AMOR DE DIOS QUÉEEEEE?
- ¿Qué de qué? Dale, tú dale

Supongo que él pensaba que yo ya sabía manejar y que sólo debía "darle" ¿? Así es mi papá, serio y escueto.

Un día llegó con un Nissan automático. Me dijo "este es más fácil porque con la combi no pudiste. Nomás una cosa: nunca presiones el freno con el acelerador al mismo tiempo. A ver, dale".

Oiga usted, qué diferencia. Me enseñó en los circuitos de Ciudad Universitaria un fin de semana, que están vacíos y antes estaban abiertos. Ya iba yo manejando despacito pero imaginándome cómo iba yo a ser de grande, con auto prestado y subiendo a las morritas ¿Un aventón? ¿Te llevo sabrosiana? Jo jo jo.

En eso mi papá dijo la frase más funesta que le he escuchado.

- ¿Ya le agarraste? Bueno, ahora salte a Insurgentes
- Pero pero pero pero PERO PERO pero pero ¡papá!
- ¡Que te salgas! ¡Dale!

Pos al papá no se le niega nada. Me salí a la avenida encomendándome a todos los santos mientras decenas de autos pasaban a mi lado pitando y mentándome la mamá. Yo sudaba. Avanzamos un buen tramo y le dije:

- ¡Ahhhhh! Ya estuvo. Te dejo el volante.
- ¿YA ESTUVO? ¡Métase al periférico, óraleeeee!
- ¿QUÉEEEE?
- ¡DALE, ya dale! ¡Daleeeeee!

Ñiaaaaaaaa. Todos los autos me tocaban el claxon porque yo apenas controlaba el volante. Mi papá me daba instrucciones: "Pásate a la derecha", "no, todavía no", "dale", "Frena despacio", "dale, que le des, daleeee"

Cuando llegamos a casa le dijo a mi mamá "Ya le enseñé a manejar, se trajo el carro desde Ciudad Universitaria"

- ¿QUÉEEEEEEE? -dijo mi sacrosanta
- Yaa, yaaa, no le digas nada, no chocó

Yo llegué con las patitas temblando y con la camiseta mojada de puro sudor. Fue la última lección de manejo que me dio :S

4 comentarios:

  1. Mi padre me daba cachetadas si veia la palanca y un día me regaño demasiado y del coraje lo atropellé y solo vi como robada de bajadita, bueno tiempos.

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  2. 1. Quienes aprendimos a manejar en la Ciudad de México sabemos manejar en cualquier lado. Lo digo por experiencia.

    2. Una semana después de aprender a manejar, mi siguiente reto fue la carretera: de México a San Luis Potosí. En la garita de Tepozotlán iba temblando, pero después de Palmillas el miedo se disipó.

    Lo que me tenía con pendiente es que los tráilers me rebasaban y no fueran a sacarme de la carretera con su estela. Qué tiempos

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