viernes, 7 de junio de 2013

¡Pelea pelea pelea!



Veía yo este video de un festival de golpes a mano pelona en Perú. Es como un Club de la Pelea de 30 segundos. No se dan tan duro y liberan tensiones así que supongo que está bien.

Sólo dos veces he estado directamente involucrado en peleas callejeras (el resultado de estas dos madrizas me lo guardaré en mi memoria :P) pero puedo recordar otras dos "peleas" si se les puede llamar así:

1
Estaba en una fiesta con mi amigo Manuel bailando cumbia con algunas sabrosianas. Era una fiesta multitudinaria así que había grupos de amigos por todos lados.

Quién sabe cómo se coló un grupo de punketos (y con "punketos" me refiero no a que les gustara la música punk sino que vestían como banda salida de los 70's: estoperoles, pelos parados desafiando la gravedad, chamarras de mezclilla negra). Uno de nuestros conocidos se puso muy borracho y les comenzó a gritar de cosas, que qué hacían allí y eso.

Los punketos sacaron unas cadenas como para amarrar a Hulk y le sorrajaron tremendo golpe a nuestro conocido. Dos punketos más se unieron a la madriza y le dieron patadas en el suelo. Manuel y yo nos dijimos telepáticamente "¿nos metemos?" "ni madres, se lo ganó por pendejo". Ellos con esas pinches cadenas y nosotros con nuestro vaso de plástico lleno de caguama. Les gritamos "ya déjenlo, déjenlo, ya llamamos a la patrulla". Nos metimos, pero para arrastrar al carnal. Quedó como santo cristo.

***

2
Hace poco un borracho iba molestando a una muy querida amiga en la calle (no diré su nombre para no quemarla, pero ella seguro leerá esto). Ella iba hacia mi casa, así que bajé en chinga y la alcancé como a cinco calles. Eso al borracho le pareció una descortesía -supongo yo- y me empezó a gritar de cosas. Yo hice como que la virgen me hablaba.

En eso sentí el familiar aroma de la cerveza Tecate desparramándose sobre mi espalda. El maldito borracho me aventó su lata. Pero como iba con la amiga no hice nada. En eso oí que alguien me gritó desde el otro lado de la calle:

- ¡AGUAAAAS!

Cuando volteé vi el puño del briagoberto dirigiéndose a mi cara. Fue un manasito de nena pero me tiró los lentes. La chica en cuestión me agarró del brazo y dijo con voz tipluda: "¡AYYYY YA VÁMONOOOOS!". Me dejó tremendo rasguño en mi bracito :P (ella, no el borracho)

El desenlace es que llamé a la patrulla que llegó como a los 3 minutos, localizaron al borracho y lo treparon a la parte de atrás. Me dijeron:

- ¿Ese es el tipo que le pegó?
- Sí señor
- ¿Y molestaba a la señorita?
- Sí señor
- Uuuuh, se me hace que lo encerramos un rato ¿Quiere que lo encerremos, señor?
- ¿Hay otra opción?
- Pues mire: podemos darle "un sustito"... si sabe a lo que me refiero
- Er... ¿sustito?
- Una calentadita, jefe, de aquí a que llegamos a la delegación y luego lo soltamos
- Bueno, miren, lo que hagan con él no me incumbe... pero que no le queden ganas de molestar a gente decente
- ¡Juega! ¡Pareja, ámonos!

Parece que les di permiso de que lo torturaran como a prisionero de Huantánamo. Hasta felices se fueron los patrulleros. Luego me sentí mal por el pobre borracho :(

No, no me sentí mal ;D

2 comentarios:

  1. Jajaja siempre que hay peleas hay borrachos, por lo menos en tus anecdotas :P

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  2. Pero no se pelieeeeeeeeen!

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