lunes, 15 de julio de 2013

Aprendiendo nuevos lenguajes


Todo se trata de lenguajes y códigos.

Enseñarle Windows 3.11 a mi mamá (en tiempos de la prehistoria computacional) fue una tarea infructuosa y difícil. Aunque la interface era gráfica (como se puede ver en la pantalla de arriba, para los que no lo conocieron) estaba llena de cosas que -en teoría- una mamá no utilizaría. Muchas mamás de esa época se quedaron en jugar Solitario y Buscaminas.

"No sé usarlo, está muy difícil para mí", era la queja común.

Este fenómeno "el programa es muy extraño y no le entiendo" generaba una idea extraña: la computadora era la inteligente y la persona era la tonta. Equivaldría, creo, a que alguien que hablara alemán tratara de comunicarse con uno que hablara japonés: por más intentos que uno hiciera, las cosas no iban a resultar bien.

Aún hace años unos pocos años traté de mostrarle a una persona mayor (de más de 70 años) cómo descargar canciones de internet. Para uno, este proceso es sencillo: sabes dónde están los links de descarga o cómo buscarlo en las entrañas de la red. Para esta persona todo le resultaba enredado y no sabía qué ver o qué estaba viendo en la pantalla. Ahora tiene una tableta con la que puede comprar canciones rápidamente. Le cuesta, claro, pero lo entiende. Es pagar por la sencillez.

Poco a poco el lenguaje ha ido evolucionando: la comunicación entre los dispositivos y los humanos es más simple. Cada vez nos entendemos mejor, consecuencia de que los desarrolladores han aprendido que la simplificación y el lenguaje natural, funciona mejor.

Pero de un tiempo para acá, el asunto ha dado un giro completo:

Estoy acostumbrado a leer documentos en mi iPad. Uso Flipboard, que es sencillísimo de usar y muy útil: uno hace clic en una equina, se despliega la información, con otro toque se cierra, pasas la página. Todo de manera sencilla e intuitiva. Hace unos días probé otra aplicación que trataba de hacer lo mismo, pero... no funcionaba bien. Tocabas algo y te pasaba a la otra página. Tratabas de señalar y no tenía precisión. Cuando tocabas una esquina todo se ampliaba. Terrible.

Pensé "Este programa no sirve, está medio tonto". Es decir: ya asumimos que el programa debe estar para lo que tú necesites y él es el que se tiene que adaptar y no al revés. Asumo que en este caso los desarrolladores no hicieron bien su trabajo y que están trabajando con un lenguaje diferente que uno no tiene porqué saber: ya no asumo que yo sea el ignorante sino que ellos son los que están fallando.

Los gestos táctiles, los toques, el scroll o el doble clic son parte de ese código universal. Es el lenguaje que está uniendo a todo el mundo, independientemente de que la interface esté en inglés, chino o español. Como dije: toda la vida digital se basa en el lenguaje y en códigos que estamos aprendiendo de manera intuitiva.

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