viernes, 8 de noviembre de 2013

Anécdotas expositoras

He ido a muchísimas Expos: expo café, expo computación, expo ñoños, expo coreana, expo lo que sea. Como visitante uno va a ver qué venden y a curiosear. Si es expo de cómics, uno también va a ver a los que se disfrazan. Si es expo de cine, te encuentras a gente famosona deambulando por ahí.

Pero también he ido de expositor a muchas. Esta semana estoy en un Congreso de Ingeniería atendiendo el stand del instituto y reclutando futuros ingenieros. Pero de las que quiero hablar es cuando tienes un pequeño negocio y quieres ir a vender tus productos: estoy seguro que a muchos les ha pasado.

Lo primero es ver cuánto cuesta el stand: siempre es caro. Echas números: si vendes 200 jabones (o revistas, o licores o artesanías), sacas lo del stand y lo demás es ganancia "¿200 jabones? ¡Fácil!" Sí cómo no. El que organiza la expo trata de convencerte: "Mira, estamos esperando a 30 mil personas ¡alguna te tiene que comprar!" Al final llegan 100, pero ese es otro cuento.

Luego, preparas con cuidado lo que vas a llevar: mantel, letreritos, pósters pa' que se vea bonito. Una pantallita -los más pudientes- para mostrar cómo se usan tus jabones. Empacas todo bien y llegas al lugar: hay otras 10 personas vendiendo jabones con un stand más bonito que el tuyo. Te sientes horrible.

Dentro de las expos es una mafia: si se te olvidó el másking, ahí te lo venden a 50 pesos. No puedes colgar cosas de las paredes. No puedes maltratar el stand. No puedes enchufar más de dos cosas al mismo tiempo.

Intermedio: Una vez estaba en Monterrey en una expo y uno de los mafiosos me dijo "Lo que necesita tu stand es una edecán, mira, te traigo un catálogo" Parecía que estaba traficando esclavas. Había de distintos precios (entre más güeritas, más costaban, lo juro) y al final me dice "Te las dejo baratas: 3500 por los dos días. Y a estas puedes invitarles la cena al final de la expo y a ver qué pasa". Lo mandé al diablo.

Total que después de que acomodas todo, llega el momento más feo: la espera eterna. Empiezan a llegar los visitantes, poquitos al principio y pones tu mejor cara pa' que se acerquen. Nadie te compra. Cambias de estrategia: gritas como merolico del mercado "Compre, levántele, mire, está barato". Los visitantes huyen asustados. Cambias de estrategia: te pones indiferente, viendo para otro lado. Nadie se acerca. Al final usas todas las estrategias alternadas: gritas como merolico, con tu mejor cara, pero viendo para otro lado. Ni así :(

Llega un momento en el que casi no hay clientes y allí están todos los expositores sentados en su stand, viéndose como canónigos del coro. Te acercas a platicar con alguno:

- Está re mala la venta ¿no?
- Seeeeh
- ¿Ya sacaste lo del stand?
- No
- ¿Todos estamos igual?
- Seeeeh

El único que acaba su mercancía es el que vende papas y refrescos, y que es -casualmente- el organizador de la expo -_-

4 comentarios:

  1. De hecho por eso nunca me he animado a estar en una expo, me han invitado muchas veces, pero es meterle mucha lana a algo que no sabes si va a funcionar.

    Ya me tocó ver una expo en la que participaron unos primos. Ni publicidad hicieron del evento, casi nadie vendió y fue un show a la hora pagar porque a nadie le alcanzaba :/

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  2. Voy a vender papas y refrescos en el festo del año que viene muajajajajaja

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  3. amo tus historias :)
    la parte de las edecanes fue la mejor

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  4. Algo así me platicó hace un par de años un expositor de la UAM en una feria del libro del Museo de Antropología. Igual le pierden re gacho.

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