miércoles, 20 de noviembre de 2013

¡Oh Magno, llegaste a mi vida limpiando!

Todos los martes en la mañana Magno llegaba a mi casa con su mochilita. Ponía su radio y se ponía a lavar trastes.

Todos los martes yo le dejaba su dinerito en la mesa, fruta en la cocina y comida en el refri. Y Coca Light.

Todos los martes en la noche yo llegaba y desde las escaleras sentía que Magno había estado en casa. Abría la puerta y llegaba el olor a Fabuloso, Pinol, cloro y jabón. Uno se sentía como en casa nueva. Pero ya no más: Magno, mi fiel escudera, la chica que me ayudaba con la limpieza se fue como llegó, sin decir nada, porque es muy calladita.

Un día me contaron una historia sórdida de Magno: una niñez terrible, traumas que ninguno de ustedes ha pasado (estoy seguro) y aún así se las arregló para ser una buena chica. Un poco extraña como verán a continuación:

1) Cuando lavaba las paredes de mi baño las tallaba hasta quitarles la pintura. For real
2) A veces yo acomodaba la sala y a ella no le gustaba. Movía muebles para que se viera mejor.
3) Si se encontraba yerbarajos en la sala, los escondía muy bien entre mis chones
4) Cuando mi amigo Jorge estuvo en casa, hasta a él le doblaba su ropa :O
5) Un día decidí que Magno llevaba mucho tiempo ganando lo mismo. Le dije que le iba a dar más dinero "No, cómo cree" me dijo. "Pues es que dejas muy bien la casa", le contesté. Las dos primeras semana no me aceptó el dinero :O
6) Hubo un tiempo en el que mi casa se convirtió en una comuna hippie: llegaba gente y aquí se estacionaba todo el día. Nunca me dijo nada ni me la hizo de jamón, acomodaba todo lo que mis invitados trajeran.

Pero ya no más. Magno trabajará toda la semana en otro lado y nomás me mandó un whatsapp diciendo que ya no puede venir acá :( Mi casa regresará a ser un mugrero ¡Oh Magno, no te vayas! :'(

1 comentario:

  1. Yo puedo ir a limpiar tu casa! Al gin que soy nini.

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