viernes, 20 de diciembre de 2013

El teléfono en la sala


Cuando yo era un niñazo, el teléfono de mi casa era muy parecido al que está arriba. Nomás había uno en la casa y estaba en la sala. Era el único medio con el que uno podía comunicarse con el exterior... y estaba a la vista de todos.

Una de las cosas que ya no tendrán nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, es pasar por la penosa situación de que te hablaba una morra a tu casa y tu mamá decía:

- ¿Sí quién eeeeees?
- Ramona, señora
- ¿Qué deseaaaaaaaa?
- Hablar con Memo
- ¿Para quéeeeeee?
- Para saludar
- ¡MEMO TE HABLA RAMONAAAAAAA! ¡TE QUIERE SALUDAAAAAAR!

Acto seguido, tú tomabas el teléfono y tratabas de ser lo más discreto posible

- Sí, ajá. Sí (yo también te quiero) AJÁAAAA Sip, eso (¿entonces a qué hora nos vemos?) (¿En Plaza Universidad?) (Sí, ajá) Muy bien Ramona, cuídate. Adiós.

Mi mamá, que pelaba el oído, decía:

- ¿Quién era?
- Ramona, tú contestaste
- Sí, sí, pero ¿quién es?
- Una amiga
- ¿TU NOVIAAA?
- No mamá, bueno, sí, bueno, voy a salir ¿eh?
- ¡Pónte suéter mi'joooo!

Por eso, en cuanto hubo teléfonos inalámbricos, los hermanos hacían la cooperacha para comprar uno. Pero como dije, eso es cosa del pasado, ahora las mamás se enteran en Facebook de que su hija anda perreando con un gañán ¡Pero no te llevaste suéter mi'jaaa!

2 comentarios:

  1. En mi casa había unos igualitos! Eran 3, pero en ninguno había discreción caray!

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  2. ¿No manches que tu mamá también paraba oreja cuando te hablaban por teléfono?
    /mode sarcasm off
    El mejor remedio que usé para eso, fue contestar:
    -Moshi moshi? Hai, genki desu...
    Y mi madre: ME CAGA QUE TE HABLE TU NOVIA DEL JAPONÉS!!!
    #ComboBreaker

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