domingo, 15 de diciembre de 2013

Sobre la fauna del metro en el DF


Si usted, dama, damito o niño, viene a la Ciudad de México de vacaciones y se sube al metro, debe de saber que no todo es igual en ese transporte público. Según datos no oficiales, que me fueron revelados en la borrachera de anoche, en horas pico viajan en el metro más de 4 millones de personas. Eso quiere decir que bajo nuestras patas está un submundo que cohabita empujándose y arrimándose al prójimo.

Pongamos como ejemplo la línea 3 que lleva a la Universidad: está llena de estudiantes, así que es sencillo que encuentre aquí a jovenazos que leen libros y fotocopias. Algunos hasta sacan su tableta para leer. Los vendedores ambulantes lo saben y venden discos piratas de música de jazz y bossa nova.

En cambio la línea 8 que va a Iztapalapa está llena de trabajadores y -por alguna extraña razón- los vendedores se suben a ofrecer música cumbianchera y norteña. Iztapalapa tiene una población que supera a la de varios países de Europa y 14 naciones africanas. También es común que aquí encuentre a reggaetoneros, damitas que -como en la foto- terminan su arreglo personal a bordo del vagón y tiene el número de arrimones por usuario más alto de todo el DF (si lo sabré yo, que vengo de allá).

La línea 7, que va de Barranca del Muerto al Rosario, se divide en dos zonas, pero ambas se unen en el epicentro de la vida Godinez del país: Polanco. El 90% de los trabajadores de ahí visten de traje (brilloso de tantas planchadas) y las mujeres usan traje sastre comprado en abonos. Hay una nueva raza de trabajadores que trabajan en agencias digitales que visten cool y a la moda, pero esos casi no se ven porque llegan en bici a sus trabajos.

La fauna del Metro también se divide según días y horas:

- Los fines de semana, la línea 1 -que pasa por Chapultepec- se llena de familias que llevan a sus hijos a dar una vuelta al parque. Puede usted encontrar entre los niños sudados y progenitores, restos de elote y pedazos de chicharrón en el suelo. También verá usted globos, gorditas de chicharrón, envases de boing y juguetes de plástico perdidos.

- En cambio viajar un viernes por la noche en la línea 5, que va a la Central del Norte, es hacer un rally entre maletas, cajas de huevo amarradas con mecatito y mochilonas de gente que sale de la Ciudad.

Y como la fauna del metro no se acaba, este post continuará :P

4 comentarios:

  1. Buenísimo post Memo, queremos segunda parte! ;D

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    1. Para la segunda parte del post necesitamos que Memo haga scouting en el último vagón del metro (en hora pico).

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  2. La línea 9 va a Iztacalco y Venustiano Carranza, no a Iztapalapa (lo más cerca que pasa es en Iztacalco). La que va a Iztapalapa es la línea 6.
    Atte.
    El gruñón aguafiestas que corrige a medio mundo

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