lunes, 24 de marzo de 2014

La Carolina


Hace unos meses mi amigo Felipe Sobreiro me mandó un mensaje desde Brasil:

- Oye, va mi hermana Carolina para allá. Si se le atora algo le echas la mano ¿no?
- Ya vas

Nunca pensé que ese "ya vas" sería toda una experiencia loca.

***
Carolina llegó a hacer un proyecto para ayudar en lo que se pueda a comunidades indígenas en cuestiones legales. Como es antropóloga, básicamente lo que hace es ir donde el gobierno quiera pasar una carretera encima de una comunidad y echarles la mano. Estuvo ayudando en el Amazonas y ahora la mandaron a México. Es buena persona.

Hace varios meses salí a cenar con ella y le dije "Oye, tu hermano me dijo que si algo te pasaba acá, me hablaras. Me hablas ¿va?". "Si Memiño" contestó.

Estuvo vagando por México y hace como mes y medio me dijo que se había quedado sin casa. Me pidió uno de mis cuartos prestados "No voy a estar mucho, nada más quiero tener dónde dejar mis cosas y poder bañarme para seguir viajando". Le dije que sí.

Carolina llegaba a casa toda polvosa. Se metía a bañar y luego se dormía: no había poder humano que la despertara al día siguiente. A veces se quedaba un día o dos y luego encontraba un papelito "Ya me fui a Xalapa, regreso en una semana". Yo seguía mi vida normal.

Cuando se quedaba dos o tres días, platicábamos sobre cómo es la vida en Brasil y en Colombia, que es donde ha vivido. Aprendí muchas palabras de por allá, mucha música nueva. Cocinaba con yerbas que en mi vida había probado. Luego se iba de nuevo. Me contó que viajó por toda Sudamérica en bici. Es bien ruda.

Hace tres días empezó a empacar para irse de regreso a Brasil: "Me devuelvo, Memiño, muchas gracias por todo". Carolina y yo tuvimos una relación de rommies (de carnalitos, porque yo a su hermano lo aprecio bastante). Lavaba sus trastes, ella medio limpiaba. Nunca tuve que hacer nada por ella, más que cambiar sus sábanas y cobijas de vez en cuando.

Pero toda esta diatriba, en recuerdo de la Carolina, es porque la experiencia de tener a una persona extranjera en casa es buenísima. Aprendes mucho, tan solo de estar platicando y si tienen oportunidad, deberían hacerlo ¡Adiós mi manita Carolina!

1 comentario:

Ustedes hacen el blog :)