miércoles, 18 de junio de 2014

Alguien del pueblo está estrenando amante

1
Los llamaré... Panda y Salmón.

Panda y Salmón son roomies. Viven en un pequeño apartamento muy cerca de mi casa. Panda es amiga mía y Salmón fue alumno de mi amigo Abraham. Son los mejores roomies del mundo, se van al gimnasio a las 4 de la mañana, comparten gastos, comparten gatos y comparten comida. Mucha comida.

Hace unos días Panda andaba muy de malitas, no podía quedarse en su casa y me pidió asilo. Le dije que sí.

- Pero tengo que trabajar en la noche ¿eh?
- Ajá
- Pero mañana me tengo que ir temprano ¿eh?
- Seeeeh
- Pero tráete un Jack Daniels
- Ajá
- Pero no me vayas a tocar, lo odio
- ¡Ya séeeeeee!

Nos echamos unos whiskis, platicamos un rato de sus tribulaciones, me puse a trabajar y luego me fui a dormir. Supongo que Panda cayó como tronco porque nomás la oía roncar (ronca como oso).

2
Al otro día mi alarma sonó a las 7 de la mañana, me paré porque tenía que salir temprano y fui a despertar a Panda. Desde lejitos la piqué con un palo de escoba:

- Panda, Panda, despiértate
- Ayyy
- Panda, ya me tengo que ir, ya párate
- ¡AYYYYY!
- Si quieres te paso a dejar, me queda de camino, ya párate
- ¡AYYY! ¡AYYYYYY!

Veinte minutos después ya estábamos afuera y pasé a dejarla. Estacioné el auto en la esquina de su casa y caminamos a su puerta porque traía un mochilón. Un tipo estaba lavando un auto y nos saludó.

- Panda, que todos tus problemas se resuelvan…
- Gracias
- ... o no
- Cállate
- ... o sí
- Cállateeeeee

Le di un abrazo de General del ejército, ella me dio una palmada de regreso mientras me dijo "¡ja! ¡Te toqué!" y nos despedimos. El tipo que estaba lavando el coche se me quedó viendo y sentí su mirada inquisidora cuando me subí al auto.

3
Me olvidé del asunto. Días después platiqué con ella:

- Memo ¿te acuerdas del tipo que estaba lavando el auto?
- Ajá
- Es el portero del edificio
- Ajá
- Desde hace mucho cree que Salmón y yo somos esposos
- JA JA JA JA
- Y últimamente lo he notado raro
- ¿Eh?

Lo que supimos después es que el portero nos vio llegar y pensó "¡Al joven Salmón, le están poniendo los cuernooos!", y seguramente sufrió en silencio pensando si decía algo o no. Él y Salmón se llevan bien, pero fueron días en los que se le quedaba viendo feo a Panda, no le abría la puerta, le echaba ojos de pistola y le contestaba golpeado.

4
Un día Salmón le dijo a Panda:

- El portero habló conmigo, me dijo que... que... que me estás poniendo el cuerno
- ¿Qué?
- Que "mi esposa" me pone el cuerno
- ¿QUÉEEEE?
- Que te vio llegar en la mañana, muy temprano con un hombre
- ¿QUÉ QUÉ QUÉEEEEE? ¿Y qué le dijiste?
- Que no es la primera vez que me lo haces U__U
- ¿QUÉEEEEEE? ¿Y qué te dijo?
- Me dijo que "ánimo, joven" ¡ja ja ja ja!

Panda quedó como la mala del cuento, yo como el amante y Salmón como el cornudo. No está chido, pero tampoco hay que dar explicación a nadie. Pensamos cómo solucionar eso. El plan vino de ella:

Un día que el portero estaba lavando los autos en la mañana, Panda me llamó. Hice lo mismo de la otra vez, estacioné en la esquina, me fui para su casa y el tipo se me quedó viendo como tratando de reconocerme. Cuando vió que me acercaba al edificio, sentí su odio, ese odio que solo los hombres sentimos hacia nuestros semejantes. Yo me le quedé viendo amablemente y le dije:

- Buenos días
- ¿¿¿Ò____Ó???


En seguida bajaron Panda y Salmón, nos saludamos efusivamente y nos fuimos todos abrazados como borrachos, nalgueándonos, ante la mirada estupefacta del portero que, sin saber qué decir, solo alcanzó a soltar desde el fondo de su ser un largo y profundo "Chaaaaaaaaleeeeeeeeeee".

3 comentarios:

  1. No en verdad... muero de risa... pero mal plan

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  2. Jajajajajaj muy buena historia, lo que pensó el portero no quiero imaginarlo jajaja, pero bueno es cierto no hay que dar explicaciones a medio mundo.

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  3. No podía parar de reír xD muy buena historia :P

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