lunes, 21 de julio de 2014

Amanecer en el Tejo



La estación de autobuses sur de Madrid es un lugar en el que igual puedes tomar un camión a Portugal, que a Rumania. Es igual de caótica (o más) que una estación mexicana en el que se ven mujeres como matronas discutiendo con el de la taquilla porque solo las dejan llevar 125 kilos de equipaje. True story.

Los autobuses no tienen baño y sus pasajeros son una mezcla de multiculturalidad. Las maletas las tienes que acomodar tú, porque no hay un cargador, como en México. Cada tanto el autobús para en alguna estación para llevar más pasaje, como guajolotero. Después de unas horas el chofer grita:

- ¡A estirar las piernas y cenar, nos vamos en 20 minutos!

Y nos bajamos en una cafetería donde compartí cigarro con un italiano.

El camión rodea pueblos y se para en alguno para cargar gasolina. Luego sigue su camino y por la ventana veo ríos, campos, señales de paso de venados. Trato de dormir.

Despierto justo antes de cruzar el Tejo, el río más largo y ancho de la península. El sol a mi derecha pinta el agua con mil reflejos. Paso un puente largo, hermoso, con una preciosa ciudad blanca del otro lado.

Creo que ya es hora de pensar en regresar a casa.

3 comentarios:

  1. Que hermosa postal: "El sol a mi derecha pinta el agua con mil reflejos. Paso un puente largo, hermoso, con una preciosa ciudad blanca del otro lado". Si ya llego la hora, bienvenido :)

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  2. Imaginé al italiano escribiendo en su blog:

    "...compartí cigarro con un japonés"

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  3. me imagino que son los autobuses más baratos?

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