sábado, 12 de julio de 2014

Cosas típicamente europeas



1
Me metí a una Peep Show: es un sitio en el que hay varias cabinas alrededor de una mujer que baila sensualmente. Uno echa una moneda de dos euros y puedes ver el espectáculo sexoso durante cinco minutos.

Sin embargo quien me bailó eróticamente era una mujer entrada en carnes (y en años) que me causó el mismo deseo que cuando veo a alguien recoger una cuchara -o sea, nada. 

Ayer vi a Pepe y a Soledad, mis exvecinos uruguayos que vivían en la Ciudad de México y que por azares del destino fueron a parar a Lisboa. Viven desde hace tres años aquí con su hijo Jonás y se les ve de lo más feliz. Pepe no puede creer lo buena que es la vida lisboeta.

Fuimos a la Boca del Infierno, que es donde prácticamente se acaba el mundo europeo, la orillita de la orillita del océano. Me paré como seguramente se paró Cristobal Colón hace más de 500 años, sobre el acantilado, viendo al horizonte, pensando si más allá del mar estaba una ruta hacia las Indias. Pensé: "hace un mes estaba en Veracruz, justo del otro lado del mar y tengo la misma sensación que en ese momento. Es decir: hambre".


3
Fui a un concierto en la calle donde unos músicos de no sé dónde tocaban un estilo que parecía entre latino trompetudo y jazz. Alrededor de mí estaban unos 2000 jóvenes tomando cervezas de a un euro (baratísimo). Era uno de esos conciertos que se ven en las películas, con gente de todas las nacionalidades y que gritaban en idiomas extraños:

- ¡Masangala ña abuladabalá!
- Osh ko losh ko losh kolosh
- ¡Viva Meshico cabrones! ¡Ay la la la lá qué bonito es Shihuahuaaaaaa! - gritaba yo

Nos vemos Portugal, yo me voy a París :P

1 comentario:

  1. Que buno ya te hayas hecho internacional, yo viaje para alla el año pasado y la mera verdad no te da tiempo de nada, espero volver pronto

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