viernes, 25 de julio de 2014

Reciclando monumentos



Va uno caminando tranquilamente hacia la Baixa de Lisboa en medio de palomas que te atacan (en serio, te atacan) y pasas por una plaza que no es especialmente bonita, pero es importante porque a ella llegan las siete colinas de la ciudad: se llama Plaza de Rossio. En la esquina hay una panadería muy bonita, al fondo se ve el teatro nacional, las casas alrededor son monas y -aunque la plaza es grande- no tiene mucho chiste.

Lo curioso es que en medio se levanta un monumento a Dom Pedro I de Portugal y IV de Brasil... que no es Don Pedro IV. A ver, atínenle:


Nuestro querido Maximiliano de Habsburgo, Emperador de México, villanazo de la Reforma se levanta para ver a los lisboetas ; D ¡Ja ja ja ja!

Una leyenda dice que alguien encargó hace muchos años la estatua de don Maxi a un escultor parisino que se llamaba Elías Roger. No contaba con que Benito Juárez iba a hacer de las suyas y se quedó arrumbada. Poquito tiempo después llegaron a decirle:

- Que necesitamos una escultura de Don Pedro, que si se la puede echar rapidito

Elías agarró la estatua de Maximiliano y le puso algunos detallitos :P y listo, don Peter.

Otra leyenda dice que la estatua ya iba camino a México en un barco, procedente de Austria. Iban por el río Tejo cuando se enteraron que a Maximiliano lo habían fusilado y abandonaron la estatua en la ribera. Alguien dijo "¡Es Dom Pedro!" y Dom Pedro subió a la columna. Total ¿quién iba a subir a ver si se parece?

No se queden con la duda, este es el pobre Dom Pedro que no tiene estatua.


1 comentario:

  1. Bueno, al final de cuentas, don Maxi y don Pedro eran primos, así que no había mucho pierde.

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