domingo, 20 de julio de 2014

¡Una caña para este tío!

Esta foto no tiene nada que ver, pero es del museo Sorolla, que es precioso








Caminaba por el Mercado del Rastro, el mercado de pulgas más grande de Europa. Es lo más parecido a un tianguis mexicano, con gente gritando a bocajarro "¡un euro un euro, todo lo de la mesa a un euro!" o "¡levante tío, eche una miradilla!". Es el mercado de las chácharas y la ropa, y en las calles aledañas hay muchas tiendas de antiguedades en donde encuentras una autopista scalextric como las que teníamos en México o un vestido de Sevillana.

También venden muchas playeras de a 10 euros y muchísimas tienen diseños salidos de Breaking Bad, que pegó con tubo de este lado. Pero como el calor pega me metí en una callecita donde encontré una taberna no turística, sino de esas que usan los lugareños. La describiré:

Entra uno por las puertas de madera y lo primero que notas es que es un muladar: el piso lleno de papeles sucios por todos lados. No te dan servilletas sino un papel raro (entre bond y estraza) con el que te limpias la boca y los dedos, y sin más lo avientas al suelo. Así, como pirata.

El señor de la barra era malencarado y cada vez que servía un trago, le pegaba a la mesa con el mismo vaso, desparramando el líquido. Pos así era. Le ayudaba su hija que lo mismo cobraba, que servía comida o aperitivos (que equivale a la botana de la comida mexicana): patatas bravas, unas empanaditas de atún o paella. Yo pedí setas al ajillo que ya había visto en otra taberna. Muy grasosas, pero muy buenas.

Los madrileños llegaban a la barra gritando "¡una caña!", "¡dame agua!" o "¡paella, vale!". Llegó un viejo a comprar cigarros, que en Madrid solo venden en bares y restaurantes, en unas máquinas expendedoras. No puedes encontrarlo en las tiendas ni se venden de mano en mano. Lo de los cigarros fue chistoso:

- ¡Dale, actívame la máquina! - porque las máquinas casi siempre están apagadas y hay que prenderlas de lejitos. El viejecillo apretó el botón de los Marlboro y recibió... unos Marlboro.

- ¡Eeeeh! ¡Que esto no es lo que yo he pedido!
- Que sí es hombre ¿qué botón has presionao?
- El primero, el Marlboro
- Pues si eso es
- Este no es, este sabe más suave
- (Entra a escena el dueño del lugar) ¡Venga! ¿Qué pasa?
- Que no es lo que he pedido
- ¡Que sí es! Venga, vale, es Marlboro
- (Sale a escena un cliente) Sí es, joder, es que han cambiado el diseño
- ¡Que no es! -el viejo se aleja refunfuñando

Lo que siguió a eso fue una discusión de que si sí era o si no era. Pfffff, españoles ;D

1 comentario:

  1. JAJAJAJAJA, me encantó el diálogo, creo que si es muy de allá, y las palabras que usas suenan 100% de españoles, jaa, saludos!

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