viernes, 8 de agosto de 2014

El 95%



Compartiré un poco de mi experiencia con proyectos. Ejem, ejem. Es sabiduría de viejitos.

Cuando se arma un proyecto grande hay que hacer la planeación de todo: cómo va a quedar, cuánto tiempo se va a tardar, los proveedores, el dinero. Todo tiene que quedar bien especificado hasta el día de la inauguración. Eso pasó con un auditorio que acabamos de inaugurar y en el que se trabajó meses y meses.

Pero el gran secreto de un proyecto exitoso es identificar cuándo se cumplió con el 95% de la meta. Y a partir de ahí, pensar que ya se terminó :0 Qué irónico. Es un secreto de profesionales.

Explicaré: en una cosa enorme, nunca queda todo terminado. Nunca sale como se planeó desde el principio, porque una cosa es ponerlo sobre papel y otra cosa armarlo en físico. La experiencia dice que justo cuando vas a terminar algo siempre salen detallitos: que la alfombra se levantó un poco, que faltó un letrero, que se acabó el dinero para poner esmalte mate. Puedes tenerlo caaaaasi acabado, pero en ese 5% te puedes llevar semanas y semanas: de hecho, ya que quedó terminado, siempre salen pequeños problemas.

El problema de los atrasos en la inauguración casi siempre es en ese pequeñísimo porcentaje. Y es lógico: uno le mete tantas ganas al asunto que es fácil que te pierdas en cosas chiquititas.

Ahora que si piensas que el que no tenga luz o que se caigan las sillas porque están mal puestas, es tener el 95% el que está mal eres tú ¡ja ja ja!

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