miércoles, 3 de septiembre de 2014

Días malos

Hay días buenos, hay días malos y hay días de tragicomedia:

Mandé hacer unas placas de metal que me encargaron muchísimo, para la inauguración de un edificio. De esas cosas súper protocolarias. Hicimos los originales, mandé pruebas de impresión, fui con el proveedor. Se las encargué muchísimo.

Pasaron 5 días.

Lo que pretendían entregarme era una mamarruchada: hicieron la letra más gorda "para que se vea bien", le pusieron un marquito alrededor de dos logos "para que se vea más bonito". Cuando les cuestioné porqué el logo de la Unam no tenía su dichoso marquito me dijeron "ah no, pues ese no" ¿¿¿???

A veces me pregunto si esa falta de profesionalismo es una cosa cultural .___. Y ahora, el que quedó mal soy yo +____+

En fin, hay gente que se la pasa peor. Como este tipo con ébola que se escapó y que andaba suelto en la calle. Yo no sé porqué nadie lo abraza, lo único que necesita es amor ¡amor!



4 comentarios:

  1. Muchos creen que con ponerle adornitos van a quedar bien y profesionales, pero ps si uno les pide exclusivamente-ciertas-cosas... no veo la necesidad de decorar lo que no queremos decorar.
    Qué mala pata, Memo, saludos.

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  2. Hola Memo:
    Creo que entiendo muy bien tu frustración. Hace muchos años, cuando yo vivía en SLP, había en la casa un ropero muy bueno, muy maciso, pero pintado de color azul cerúleo.Yo estaba todavía jovencita, y me avergonzaba el color, así es que decidí raspar toda la pintura, y lijar muy bien el ropero, lo que tomó meses hasta que estuvo completamente liso y listo para barnizarlo, que iba a ser con un barniz color oscuro; pero un día que llegué del colegio, me encontré con que mi papá había mandado el ropero a un carpintero para que lo terminara. El hombre se tardó meses en entregarlo y por fin cuando lo llevó, que barniz ni que nada, lo pintó burdamente, con pintura de aceite color mamey. Al ver al ropero me enfurecí, y le reclamé al carpintero y le pregunté que, porqué después de todo mi trabajo lo había vuelto a pintar, que mi papá le había dicho que lo barnizara. El carpintero socarronamente me dijo, Ay! seño, pero eso que usted y su papá querían es "acabado de muñeca" y eso yo no lo hago.
    ¿Cómo no dijo eso cuando se lo llevó?
    A pesar de los años que han pasado, aun me acuerdo del coraje y la frustración que sentí hacía el carpintero y mi papá también, porque me arruinaron mi proyecto, y el ropero ya nadie lo usó.
    Saludos
    Minervita

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  3. Es horrible, y cuando me siento tan mal no encuentro la manera de ver las cosas positivas, aunque sé que las hay, solo que es demasiado fuerte lo mal que te sientes como para sacar energía y cambiar de humor.

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