martes, 16 de septiembre de 2014

¿Qué celebramos?


Antes de que huyan, este no es un post quejoso de "¿Qué celebramos? Si el país está bien mal bla bla bla?".

Ayer recibimos en el estudio al historiador Jorge F. Hernández, tipo loquísimo (loco, en serio) y sabio hasta más no poder. Fue a hablar de la Independencia y de los mitos alrededor de ella.

Todos sabemos que la historia de México no es como nos la cuentan: el cura Hidalgo no se parecía al Loco Valdés, los Niños Héroes no eran niños ni héroes. Maximiliano fue la primera persona que celebró el grito y Porfirio Díaz lo cambió al día 15, porque el 16 era su cumpleaños y quería hacer pachanga. Hasta en las escuelas vamos vestidos como charros y chinas poblanas (¡eso no había en 1810!). Es más, celebramos el inicio de la Independencia y no su culminación (creo que somos el único país en el mundo en el que lo hacemos).

El grito presidencial cambia de sexenio en sexenio y hasta de año en año. A los insurgentes los mataron a los pocos meses de que inició la revuelta. Todos sabemos que nuestra historia es una serie de mitos y mentiras ¿y? Que en las escuelas siguen enseñando la historia oficial, con buenos y malos, en la que Morelos era un tipo con paliacate y Allende es el de las patillotas. Así que ¿qué celebramos?

Bueno, Jorge F. Hernández dio en el clavo: es obvio que hay que celebrar algo. Hay que sentirse orgullosos de no-sabemos-qué, ni modo que todo en el país sea malo. El punto es ponernos de acuerdo: comparto la idea que la gente en México es chingona (no todos, pero muchos). Celebro la diversidad que tenemos y cómo nos podemos poner a pelear por cuestiones como las quesadillas sin queso ;D Celebro que a pesar de todo la gente ayuda lo más que puede y que todos estamos de acuerdo en que tenemos que erradicar el gandallismo y la trácala.

Imposible negarlo: ningún extranjero puede venir a decirnos "pinche país feo" porque le soltamos un trancazo, o de menos lo vemos feo. Jorge nos decía fuera del aire: "usemos todos nuestros recursos, todo lo que tenemos a nuestro alcance en cuestiones tecnológicas para decidir de una vez por todas si queremos repetir siempre lo mismo. Si de verdad queremos una historia de puros cobardones que se echan para atrás en el último momento".

Así que escojan su motivo para sentirse orgullosos. Si me dejan escoger, pido la diversidad y el derecho de todos por ser tan diferentes como quieran, siempre y cuando no afecten a los demás. Vivan los cholos, los hipsters, los punks, los fresas y los nacos como yo. Menos los reggaetoneros, a esos mándenlos al mar ¡ja ja ja ja! (no es cierto -_-).

2 comentarios:

  1. Jajajajajajajaaaaaa no puedo parar de reír (ya me ven feo en la oficina) tu final fue lo mejor jajajajaaaa ¡soy tu fan, Memo, soy tu fan!

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  2. Hola Memo, sólo soy una Bolsa de Porquería Andante o un Costal de Huesos Putrefacto, y te sigo desde casi el inicio de tu blog. Coincido contigo, a los chacas san-judas-moneo quémelos y tírenlos al río >_< jjjjjj pero, si me lo permites, quisiera disentir con el historiador Jorge F. Fernández con base en el siguiente argumento:

    "El tipo de orgullo más barato es el orgullo nacional. Quien está poseído por él, revela con ello que carece de características individuales de las que pudiera estar orgulloso, pues de lo contrario no echaría mano de algo que comparte con millones de personas. El que posee méritos personales relevantes advertirá con toda claridad los defectos de su nación, ya que los tendrá siempre a la vista. Pero el pobre idiota que no tiene nada de lo que pudiera enorgullecerse se agarra al último recurso: estar orgulloso de la nación a la que pertenece. Eso lo alivia, y, agradecido, se mostrará dispuesto a defender con uñas y dientes todas las taras y necedades propias de su nación."

    Arthur Schopenhauer

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