jueves, 13 de noviembre de 2014

M.

Hace veinte años, mi mejor amigo -en ese entonces- estaba enamorado de la chica M. Enamorado en serio: de componer canciones y toda la cosa.

La chica M. era esas mujeres muy simpáticas y guapas que abrazan a todo el mundo, y que caen bien nada más de verlas. Yo apenas le hablaba porque era un nerdazo que se hacía pipí con las damitas. Hace unos 18 años yo trabajaba en el Museo de las Ciencias y, casualmente, la chica M. trabajaba en otro museo de la Unam. Como ambos comenzábamos en la onda museística nos hicimos buenos amigos.

Salíamos mucho. Yo pasaba por ella a comer y platicábamos durante horas. Comíamos sopa de haba y pechugas asadas. Cuando había una inauguración, íbamos juntos. Me presumía los libros que diseñaba y las expos donde participaba. Tengo por ahí una foto donde salimos abrazados.

Mi mejor amigo me decía:

- Cómo eres malo, mano, yo quiero con ella y ustedes salen
- Nomás somos amigos
- Naaaaah

Ella se encontró un buen hombre, se casaron y tuvieron un hijo precioso, listísimo. Luego de eso, nos veíamos ocasionalmente en reuniones y nos tratábamos con mucho cariño. Cuando me divorcié, y estaba jodidísimo emocional y físicamente, la vi en una cafetería:

- Estoy de la chingada
- Se ve
- No mames, me duele todo el pinche cuerpo
- Pasará, siempre pasa
- Ay, M. hasta me duele el lomo
- Ven, te abrazo

Así arreglaba las cosas.

***

Hace dos años me enteré que a la chica M. le diagnosticaron cáncer. En ese momento ya estaba separado de mi grupo de amigos de la Universidad -siempre fui el paria- pero por una amiga en común me iba enterando de cómo le iba.

- ¿Cómo está M.?
- Mal
- ¿Va saliendo?
- No, está muy mal, ya le quitaron ambos senos

Este año, cuando estaba en España, me avisaron que M. estaba internada y ya no la libraba. Casi casi bajando del avión de regreso fui a visitarla. Tenía unos tres años de no verla. Pasé a la habitación donde estaba y apenas me vió dijo:

- Ora sí ya me morí
- ¿Qué?
- Pos pa' que vengas a verme es que ora sí ya me morí y no me avisaron
- No la amueles, ni que estuvieras tan mala, ahí te traen tu desayuno
- Pura fruta, Memo
- Me hubieras dicho y te traía unos tlacoyos
- Hubieras pensado eso antes de venir, estoy re flaca
- Cuál flaca, ve esas piernotas
- 'Toy hinchada por la quimio
- ¡Pos aaaahhh!

Le agarré la cabeza y le di un beso en el pelo. Platicamos un rato de cómo nos había ido en la vida. En 10 minutos nos actualizamos desde que nos dejamos de ver:

- Saaaaale, eres gente importante -me dijo
- Nada qué, nomás puro trabajo
- Pos dame chamba ¿no?
- Ora que salgas y que te pongas buena, vete pa'l Instituto
- Órale pues

En la habitación estaba su hermana y platicamos un rato más. La chica M. me dijo:

- Escríbeme una bendición en este papelito ¿no?
- No, pos qué pasó, yo no hago esas cosas. Además ya mero sales.
- Ándale Memo
- Nah, ni sé qué poner
- Bueeeeno. Pues vamos a tomarnos una foto
- Noooo, foto no
- ¿Qué? Igual cuando vuelvas a venir estaré en el piso de arriba, donde ya se van al panteón
- 'Tas mensa, no digas eso
- Pos sí

Su hermana nos tomó una foto con su celular. No sé cómo habrá salido. No le escribí nada, pero le dije que la veía cuando saliera. Hasta mi mamá la quiso mucho y le mandó agua bendita. Hoy pienso ¿debí escribirle algo?

***

La chica M. salió del hospital a los pocos días. El diagnóstico fue que el cáncer le hizo metástasis en todo el cuerpo, incluyendo el cerebro.

***

La semana pasada estaba en Monterrey cuando me avisaron que murió. No pude regresar al velorio, ni al entierro. Mejor así: creo que no habría sabido qué hacer.

Realmente quise mucho a la chica M. Tenía un carácter entre inocente y buena onda. Por unos meses se convirtió en la persona que me daba consejos, y yo a ella. Se sabía guapa, pero nunca se aprovechó de eso. Recuerdo que muchos trataron de ligarla por ese carácter amable, pero ella siempre tuvo los pies en la tierra.

No creo en el más allá. Pero si alguien se merece estar en paz es ella. Fue la luz de muchos: ese nodo que arreglaba todo con un "ya déjense de mala onda y hay que brindar ¿no? ¡saluuud!"

Voy a extrañar su risa y su buenaondita que no dejó nunca, hasta el último momento en que la vi en su cama de hospital. Extrañaré su suéter blanco o unos trapos extraños que se ponía en el gaznate. Ese vestido color vino que detestaba ("pues es que no tengo otro, wey") o su "odio mis dientes, parecen de conejo". Esa vez de "me anda ligando un wey, yo creo que le digo que sí", yo le dije "pos aviéntate, mensa" y de ahí al altar.

Pinche Mirta, pa' qué te mueres. Te voy a extrañar.

3 comentarios:

  1. Que tristeza da cuando una persona joven muere. Afortunadamente pudiste verla cuando todavía estaba consciente.Se ve que era una persona muy agradable, y aunque ya no se frecuentaban la vas a extrañar. Si en verdad hay cielo, ella se lo merece.
    Saludos
    Minervita

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  2. Me suena el nombre de Mirta, siento que habías escrito de ella, antes. En algún lado leí, que cuando alguien cercano muere, no desaparece o deja de existir. Los que lo conocimos y en los que impactó de alguna manera los llevamos pa' todos lados, me gusta esa forma de ver las cosas. Tu la llevas por siempre, recordándola como la persona chingona que era.

    Y esto del cáncer cada vez me da mas miedo. Hace un par de años, que veo una racha de muchas personas cercanas o cercanas a mis conocidos, son diagnosticadas con eso...

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  3. Ay Memo que linda y triste historia, sentí re feo mano :(
    De veras que el cáncer si está de la chingada... yo ya llevo 8 personas cercanas que mueren por cáncer :(
    Y pensar que uno ve a la gente tan guapa, jovial, alegre con su familia bonita y jamás se imagina que terminarán así :'(

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