miércoles, 18 de febrero de 2015

El depa

Tomando cubas de Matusalem


El departamento donde vivo hoy, en la calle de Holbein, lo obtuve gracias a la recomendación del monero Blumpi, que vivía acá a la vuelta. Tiene dos recámaras y dos cajones de estacionamiento. Es viejo y tiene sus achaques: por ejemplo, la puerta del baño nunca cerró y no hice nada por componerla. Aún así, nadie abrió nunca cuando otro estaba haciendo popó.

Las paredes las pinté de blanco, de morado, de rojo y de azul. Como inquilinos temporales tuve a mi amigo Yorko y a Sopelana. Mi perro Teo sabe cómo llegar aquí sin problema.

Hace unos días me lo pidieron. Ya lo tengo que entregar. Ningún departamento ha tenido tantas visitas, ha visto tantos dramas, ha albergado tantos borrachos como este. Aquí la gente se ha besado, enojado, gritado, dormido, drogado, reconciliado y muchas veces, ha llorado. También ha visto muchas risas y tonteras. Sirvió como mi centro de trabajo y esparcimiento, y como mi hogar durante casi 4 años. Los muebles han ido de un lado a otro sin ton ni son.

Muchos de mis amigos lo visitaron y muchos se quedaron a dormir en el sillón viejo que tengo o en la cama del estudio. Tengo muchos recuerdos bonitos de este lugar.

Pues ya. Otra casa nueva. El fin de una era. Me quedan como 20 días aquí, que espero vivir apasionadamente :D

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