martes, 31 de marzo de 2015

Dejen de candidatear a gente pendeja


Pensaba el otro día: si somos gente inteligente y bien pensada ¿por qué dejamos que nos gobiernen los pendejos como Hilario "Layín" Ramírez, alcalde de San Blas?.

Usaré la palabra "pendejo", no como ofensa, sino como un adjetivo que se refiere específicamente a sus capacidades intelectuales. No encuentro otro adjetivo para gente como él que le levanta la falda a las muchachas, pero que se ofende cuando le mencionan a su mamá. O como al candidato "Bronco" de Nuevo León, que se compara con el Llanero Solitario.

La respuesta a mi pregunta es la siguiente: dejamos que esa gente nos gobierne porque el sistema está corrupto. Porque preferimos darle a nuestra lucha personal -sea cual sea- en vez de estar en la política. Sin embargo creo que cualquiera de nosotros podría "gobernar" (<--- entre comillas) mejor que... digamos... Sabrina. O Lagrimita. O Cuauhtémoc Blanco.

Nos han hecho creer que ser político y gobernar requiere de una gran capacidad intelectual, pero no se trata más que de organizar las cosas. Y creo que yo organizaría mejor que Julión Álvarez. No solo lo creo sino que estoy convencido de ello.

Pero como ni ustedes, ni yo, nos vamos a meter en política he pensado otra alternativa. Hay que exigirle a los partidos, por ley, que dejen de candidatear a gente pendeja. ¿Cómo lograrlo? Ah, pues eso es lo interesante.

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La única manera de saber si alguien es pendejo o no, es por lo que hace o dice, y no por su cara. Uno puede tener la cara de bobo, pero si hace las cosas bien hay que dejarlo. Y al contrario: si tiene la cara de gente sesuda pero se comporta como si tuviera dos dedos de frente, a quitarlo. Las reglas serían:

1) Cualquiera puede tener un desliz: pero si hace o dice tres cosas que suenen a pendejada, pos es pendejo. Si sale con declaraciones como "las mujeres deben de ver telenovelas", hay que ponerle el ojo encima. Si reincide dos veces más, solo queda decirle:

- Señor gobernador, es usted un pendejo
- Pos sí
- Agarre sus cosas y váyase, pase por su cheque
- Pos ya ni modo

Si así nos la aplican en las empresas, también hay que hacerlo en la política. Les damos su caja de cartón y el que sigue.

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2) Para prevenir esto habrá que hacerles un examen de cultura general. Tampoco hay que exigirles que sepan de Mecánica Cuántica, aunque sería lo deseable. Digamos Carmelita Salinas:

- Señora Carmelita ¿sabe quién es Pedro Páramo?
- Uhhh, mijito, conozco tanta gente que ya ni sé
- Muy bien ¿sabe hacer una regla de tres?
- Nooo, pues eso de las matemáticas no se me da
- Perfecto ¿sabe qué es un plurinominal?
- ¡Yo apenas hablo español!
- Señora Carmela, lo sentimos mucho pero es usted una pendeja

Y ya ¡Es muy sencillo! Si ese examen lo pasa cualquier niño de secundaria, pues con más razón quien nos gobierne.

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3) El otro examen sería sobre lo que ellos piensan que es ser mexicano. Esa es una pregunta capciosa, pero interesante. Mucho daño nos hizo Pedro Infante con su grito de "¡ay ay ay ay, viejas tan chulaaaas!", así que hay que ver si dejaron atrás ese pasado. El examen tendría las siguientes preguntas:

- ¿Usted piensa que si le levanta la falda a la muchacha, y se ríe, es porque está feliz?
- Supongamos que ya llegó al poder ¿no cree que se merece una fiesta en donde toque la banda local aunque cobre mucho dinero?
- ¿Piensa que puede no ser inteligente, pero que está lleno de buenas intenciones?
- ¿Confía en que su popularidad como actriz, cantante o deportista, le va a acarrear el voto del pueblo bueno?
- ¿Cree que la ciencia, las artes, la literatura o la danza son cosas para los intelectuales fufurufos?

Y la más importante:

- ¿Piensa que los homosexuales no deben tener los mismos derechos por ser jotitos, que las lesbianas son así porque están feas, que los negros nomás salen en las películas, que las mujeres que usan minifalda son provocadoras, que la virgencita nos cuida desde una nubecita y que los hombres deben ser muy hombres porque son hombres?

Si contestan con un Sí, a cualquiera de estas preguntas (en especial la última), no hay duda: son pendejos.



7 comentarios:

  1. En general, la clase política de cada país es una muestra representativa de cada pueblo, te guste o no debe haber miles de "layines" en México, el fallo (si es que se debe llamar así) esta en todo el país, los políticos mexicanos son parte del pueblo, no son una raza aparte, el cambio debe ser mas profundo para que mejoren arriba.
    Lo segundo es que si bien sería deseable hacer un examen de cultura general, dejaría fuera a muchos sectores que no tienen ese conocimiento (Campesinos, ganaderos, agricultores, etc), se entiende el punto pero la democracia esta hecha para que todos puedan quedar representados de alguna forma.

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  2. La gente, la enorme mayoría, es quien trae este tipo de mamarrachos a puestos de poder simplemente porque es lo que se merece; tanto gobernantes (o candidatos, específicamente en este caso) como gobernadores son una runfla de pendejos. Me gustan tus opciones, pero creo que son tan utópicas como mi sueño guajiro de que un día salgamos todos a ajustarles cuentas a todos esos cabrones empalándolos a la vista de todos, probablemente en la plancha del zócalo, para que sirvan como escarmiento.


    Saludos Enfermos.

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  3. Perdón, era "tanto gobernantes como gobernados". Me quedan 2 strikes, jajaja.

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  4. O, en su defecto, podríamos promover una ley que proteja el voto en blanco como una expresión del no. Así como en Colombia.

    Si vemos que los candidatos son muy pendejos, votamos en blanco. La elección debería repetirse pero ningún candidato podría volver a postularse a ese puesto, dado que la gente ya dijo que no.

    Saludos.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Voto_en_blanco#Voto_en_blanco_en_Colombia

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    1. Me parece que en Argentína también se aplica el voto en blanco.

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  5. jajajaja amé la parte de la señora Carmelita jajaja

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  6. Yo creo que somos gobernados por pendejos por tres motivos: Por desidia, por ignorancia y por la educación que hemos recibido.
    Primero por desidia. Es decir, el mexicano vive siempre pensando que otra persona va a hacer lo que le toca a uno. Basamos nuestras vidas en el "Que lo haga otro" y el "Y ¿yo por qué?, por lo tanto nos resistimos a tomar una acción por nuestra propia cuenta, ya sea por flojera, por no asumir responsabilidades o para mantener un perfil bajo.
    Segundo la ignorancia. Básicamente desconocemos cuales son los instrumentos que tenemos a la mano para poder hacer válida nuestra voz y si las autoridades hacen alguna modificación a la ley para limitar ese derecho tampoco nos interesamos en saberlo.
    Y por último la educación, la que viene desde nuestras casas y la que recibimos en los medios de comunicación. Desde pequeños se nos enseña a celebrar a aquellas personas que tratan de hacerse los graciosos insultando, agrediendo o denigrando a los demás y por otro lado normalmente se nos presentan muchos de estas personas (artistas, políticos, mirreyes, etc.) como personas de éxito viviendo en un estatus al que deberíamos aspirar llegar.

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