martes, 17 de marzo de 2015

La libertad de expresión



En los últimos días, con los acontecimientos de Carmen Aristegui y MVS, he recibido una avalancha de dulzuras como la que está arriba.

Meh, está bien.

Soy, en este caso, un espectador de segunda fila. No estoy fuera de la jugada, pero tampoco soy actor principal. Sé más o menos lo que pasa adentro, platico mucho con la gente que está en primera fila. No me toca decir nada porque no es mi papel. Aunque tampoco soy novato en el asunto: llevo muchos años en los medios haciendo lo que mejor sé hacer, que es trabajar. Hago mis cosas, cobro mi sueldo y listo. Nada más que eso.

A veces me piden que fije una postura al respecto pero ¿por qué debería hacerlo? Es como si un amigo del Instituto tuviera pleitos con el director: es su problema, no el mío. Ellos lo resolverán como mejor puedan.

Sin embargo, hay varias cosas que quiero aclarar porque... pues es mi blog y como he dicho siempre, Internet es nuestra trinchera:

1) Tal parece que a la gente se le está olvidando que en el Panismo hubo mayor libertad de expresión que nunca antes. No fue debido a la ideología del PAN sino a su inexperiencia. Antes del 2000, la figura del presidente era intocable. En los 90, pfff, olvídenlo. Antes de eso, era cosa que te mandaran a la cárcel.

Cuando llegó Fox, todo era un relajo. Puro chacoteo en los medios. Podías decirle "pendejo" y no pasaba nada (pasó, debo decirlo). Cuando llegó Calderón trató de ponerle orden al asunto, pero en los periódicos era un desmadre. Podías cuestionar hasta que era un borrachales. Personalmente puedo decir que era un buen papá. Borracho pues ¡hasta yo lo soy! ja ja ja. OJO: no quiero decir que era libertad total, pero después del PRI, eso parecía. Eso parecía :(

Pero nunca recibí, de manera directa o indirecta, en ninguno de los medios en los que trabajaba, una orden de la presidencia de "ya bájenle al relajito". Debido -ya dije- a la inexperiencia y a esta transición a los medios masivos como Twitter. Nomás no sabían de qué se trataba.

Pero llegó el PRI de nuevo...

¿Hay censura del PRI? Claro. Tan obvio como el ejército de Peñabots que inundan twitter. Un poco de manera velada (contratos prometidos, "puedes tocar tal tema, pero este no", etc). Es lógico: una maquinaria tan grande como la gubernamental va a hacer todo lo posible por tener una buena imagen: que se sepa lo bueno y no lo malo. ¿Que si yo he recibido censura de manera directa? Bueno... pues alguna vez ;)

2) Es un poco triste ver que con el asunto Aristegui tengo amigos que se pelean. Los Carmelitas contra los Antiaristeguis. No vale la pena porque este caso es muy muy complejo. Tan complejo que solo las partes involucradas saben bien de qué se trata. La gente de a pié somos los que estamos haciendo el asunto más grande.

Pensar que hay un bueno (Carmen), un malo (el presidente) y un feo (MVS) es una versión simplista de las cosas y me he decepcionado viendo que muchos de mis amigos creen que así es. No lo es. Además, MVS no solo es el dueño de la empresa. Es toda la gente que trabaja ahí. El otro día platicaba con la gente de redes sociales:

- Estamos desesperados, queremos hacer nuestro trabajo pero es inútil
- ¿Qué pasa?
- Pues no importa lo que pongamos. Yo hago mi trabajo bien, trato de llevar las cosas con neutralidad, soy periodista. Pero no se puede.
- Nope, hay mucho troll

Pos sí.

3) La libertad de expresión es una cosa que no existe en los medios tradicionales. PUM. Duro. No existe porque cada quien escoge el medio que vaya más acorde a tu forma de pensar. Si eres de derecha, te vas a tal periódico y piensas "ora sí me dan libertad". Mentira, te dan libertad porque estás en un medio que va con lo que dices.

Si eres de izquierda agarras una revista como Proceso y dices "ora sí estoy a mis anchas". Pero tratar de entrarle con una corriente a una publicación contraria, ahí sí, esa estaría buena. Y no hablemos de temas políticos: pensemos una cosa civil como... el matrimonio entre personas del mismo sexo. Si tu anunciante principal es Farmacias Guadalajara y no lo quieres perder, suavizas el tema. Me ha pasado. Y he estado con quien se ha enfrentado contra ese gran mal que es la publicidad y las notas pagadas.

Porque, en los medios tradicionales, es dinero dinero dinero. Dinero que se le paga al de limpieza y dinero que se le paga al reportero. Dinero que sirve pa' pagar la luz y pa' pagar las computadoras.

El punto fino es ¿qué tanto estás dispuesto a ceder según tu ética periodística? Y ese es un tema completamente diferente.

4) Ya pa' finalizar:

El caso Aristegui no es la enfermedad. Es el síntoma de una cosa más grande. Es el síntoma del descontento de la gente que se esfuerza en el trabajo y ve como no sirve para nada, porque el Banco de México no hace su chamba, porque metieron a un pendejo de Juez o porque encarcelan inocentes. Es el síntoma de ver cómo las diputaciones plurinominales están apartadas para pagar favores. Es esa rabia de ver que las cosas no funcionan, que el gobierno sigue gastando como loco. Esa es la enfermedad: nuestro sistema político.

¿Cómo hacer el cambio? Pues... aventando chayotes a una cortina, no ¿eh? Tampoco se va a lograr enalteciendo a los idiotas que salen en la tele. Pero tampoco se logra con fanaticadas. Vean los matices, los grises de cada caso. Analicen, sean observadores. No logran nada con tuits de odio.

Carmen Aristegui tiene todos mis respetos. Hizo cosas en MVS que pocos harían. Mi pregunta es ¿acaso era la ÚNICA reportera que decía la verdad? ¿por qué no hay más Aristeguis? ¿sólo una persona en 100 millones de habitantes?

Mientras pensemos que una sola persona tiene la responsabilidad de todo un país, estamos fritos.

5 comentarios:

  1. Exacto, aparte ella también trabajaba bajo el mismo "sistema", quiero decir, también había cosas que le decían que debía decir y otras que no. A veces ni siquiera sé cuál es la verdad de tan mal que están políticamente las cosas en México y no es todo la culpa del gobierno, nosotros también tenemos la culpa porque sabemos las cosas que suceden y eso nos hace cómplices.

    Y estoy de acuerdo con:

    "El caso Aristegui no es la enfermedad. Es el síntoma de una cosa más grande. Es el síntoma del descontento de la gente que se esfuerza en el trabajo y ve como no sirve para nada, porque el Banco de México no hace su chamba, porque metieron a un pendejo de Juez o porque encarcelan inocentes. Es el síntoma de ver cómo las diputaciones plurinominales están apartadas para pagar favores. Es esa rabia de ver que las cosas no funcionan, que el gobierno sigue gastando como loco. Esa es la enfermedad: nuestro sistema político".

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  2. A mí me ha sorprendido en sobremanera la victimización que hacen de Carmen Aristegui como si fuera una reportera sin medios para defenderse o trabajar sin el apoyo de MVS. Hay muchas cosas que no sabemos del verdadero problema, pero tampoco me parece un atentado a la libertad de expresión que una empresa PARTICULAR -a muchos se les olvida eso-, decida deslindarse de algo que será muy polémico, en este caso Mexicoleaks.
    Y completamente de acuerdo en que no hay libertad total en los medios de comunicación, simple y sencillamente por que hay muchos intereses de por medio (no sólo económicos). A veces ver tanta protesta sin fundamento, de forma visceral y sólo por llevar la bandera de revolucionario/moderno, me deprime por que demuestra que las masas somos manipuladas muy fácilmente.

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  3. Yo digo que te apliquemos fila india hincado por ser alto y feo... En nombre de la libertad de expresión, claro.

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  4. Hola Memo, como siempre genial y muy elocuente tu texto, concuerdo contigo en casi todo, sólo me gustaría hacer una observación en torno a tu postura, pues, hasta donde entiendo intentas permanecer neutral y objetivo (de hecho me recordaste el rollo Trainspotting donde no se tiene por qué elegir algo, y si así fuera, se elije no elegir, ¡fuck yeah!), cuestión bastante respetable, empero, considero que en ocasiones no hay que ser tan "tibios", y empleo el término en el menor sentido peyorativo posible, pues tampoco quiero que esto tome un cariz fundamentalista o maniqueo tipo "si no estás con nosotros, estás en nuestra contra", sé perfectamente que no todo es blanco o negro y que aun el gris tiene varias tonalidades, pero digo esto porque me sacó de onda que eliminaras una publicación de tu cuenta de Facebook en la que subiste una imagen satírica de la Aristegui como si fuera una virgen o algo así, estaba chida y consideraba que reflejaba tu postura respecto a cómo se estaba haciendo una apoteosis bien estúpida del asunto, de hecho, yo mismo comenté esa publicación e intenté hacerlo de la manera más imparcial y objetiva posible, pero tal vez te sonó más apegado a la fanaticada imperante en ese momento, la cuestión es que eliminaste ese post, me parece el mismo día que lo pusiste, y no es que esté pidiendo explicaciones (je, je, te imagino pensando -jum, nomás eso me faltaba- jjj) pero sí fue algo que me destanteó. Ahora bien, para ser sincero, me resulta aberrante y deleznable la idea esa de que "el cambio está en uno mismo", más aún en un terreno político y coyuntural, pero, como bien dices, tampoco creo que la respuesta esté en los chayotazos; de igual manera, considero una perogrullada el que se crea que un país o un movimiento se cimbre sobre una sola persona, es algo simbólico y esquemático, y sí, también creo que deberían de existir miles de Aristeguis, y sé que de hecho hay muy buenos periodistas a nivel micro, el problema y lo preocupante es ¿por qué no se pueden contar ni siquiera con los dedos de las manos a los buenos líderes de opinión en este país?. Es innegable que, en la era de la información, dichos líderes inciden sobre el grueso poblacional tanto crítico como acrítico, lo de Aristegui creo, tiene que ver con el clima ético del país, pues, como ya lo dije, los líderes de opinión fungen como modelos sociales y morales, luego entonces, otro de los dilemas es una de las tantas consecuencias no deseadas de la acción en la posmodernidad en que estamos inmersos: la falta de asideros, pero bueno, eso es otro tema y no quiero que parezca una artera digresión, retomo mi observación central que va encaminada al daño que puede ocasionarnos el ser indecisos y displicentes en mayor medida, y lo ejemplificaré con un poema de Martín Niemöller (pastor luterano alemán, oficial naval en la Primera Guerra Mundial y después pacifista) "Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio porque yo no era comunista (ni socialdemócrata, ni sindicalista, ni judío). Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar". Un abrazo de tu amigo PielHuesos Y Despojos ;)

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