viernes, 15 de mayo de 2015

No votes si no quieres


-Dedicado a mi amigo Daniel, que anda muy preocupado con este asunto

Desencantados de la política mexicana (debemos ser uno de los países más apasionados con este asunto) el otro día me cuate Daniel -que trabaja en una dependencia de gobierno- se le ocurrió decir que él no iba a votar. Casi lo linchan.

Entiendo que la gente no quiera salir a votar con tanto marranero, con tantas trampas, políticos corruptos y campañas, perdonen mi francés, francamente pendejas. Así que para tranquilidad de él trataré de analizar si votar sirve de algo.

Y pues... no. Votar, el puro acto de votar, no sirve de nada. Matemáticamente -la ciencia por delante- hay modelos mucho más democráticos que el mexicano, como el de la Segunda Vuelta, que obliga a tener una mayoría de la población. En México un partido puede ganar la presidencia teniendo al 70% de la población en contra. Si el PRI tiene 30% de las preferencias, el PAN el 28, el PRD el 25 y la chiquillada el resto, es evidente que esta democracia sirve para puras papas.

Pero vayamos más allá. Olviden a su partido:

El país tiene muchos males. Tantos, que sería imposible numerarlos a todos: la corrupción, la falta de planeación a largo plazo, los atasques de presupuesto, pero encima de todos está la falta de educación. Educación cívica y valores morales modernos. Nuestro país fue educado en un clima de "lo extranjero es mejor" "el que no tranza no avanza" "ayúdame y móchate" "Año de Hidalgo, chin chin el que deje algo" y demás. Moralmente, estamos por los suelos: en la Ciudad de México es muy fácil ver parejas homosexuales, por ejemplo, pero si sale uno a Monterrey ya me los andan linchando. Tendría que cambiar.

Hay países que durante el siglo XX dijeron "o nos ponemos las pilas o nos carga la fregada". Ahí está Japón. Más cercano está el caso de Argentina, que durante el siglo pasado hicieron una campaña para estimular a la población.

Creo yo, que Internet puede ser el gran rasero en México. Ustedes están leyendo este blog desde no sé dónde y sé que ven las noticias de lo que ocurre en otras partes del país. Sin embargo, no es una idea que solo yo comparta: es evidente que la clase política (es decir, diputados, senadores y demás cuerpo legislativo) lo saben y desde hace mucho tiempo (yo lo sé, yo lo viví) preparan sus equipos para distraernos. ¿Suena a conspiración? No, para nada: cientos de distractores todos los días desde los Peñabots hasta los perfiles falsos en Facebook que alaban lo que hace Anahí. Yo que soy espectador de segunda fila lo sé.

¿Cómo cambiaría la situación de México? Lo he pensado mucho:

Esto no se va a arreglar en pocos años ni de manera inmediata. Se necesitan diez o veinte años para poder quitarnos ese chip arraigado que piensa que la clase política es intocable. Pero la generación de mi mamá es completamente diferente a la nuestra: es posible cambiar aunque sea muy lentamente.

Así que votar en este momento no ayuda mucho porque en campaña todos prometen cosas buenas, pero no hay una manera de que -como ciudadano de a pie- puedas cambiar las leyes o decirle "Oye, pinche diputado, no voté por ti pa' que hagas éstas mamadas, vas pa' fuera". Meh, así son las reglas del juego. Tampoco hay ningún presidente que diga "vamos a hacer un programa para capacitar a los maestros de primaria durante 15 años esté yo o no esté". Pero estoy seguro que algo se está moviendo y que estamos justo en esa etapa de transición en la que o nos volvemos a ir al hoyo o esto levanta.

Nomás es cosa de no distraerse mucho. 

1 comentario:

  1. Estamos a punto de cambiar, me parece que falta ya poco, con la reelección y/o un cambio a un sistema parlamentario donde exista verdadera oposición estaremos del otro lado, lo que falta es presionar aun mas, dejar de ser habitantes para convertirnos en ciudadanos.

    ResponderEliminar

Ustedes hacen el blog :)