jueves, 13 de agosto de 2015

Desventuras públicas

Dado que hace unas semanas tuve un percance con mi auto del que salí ileso, pero pobre, estoy viajando en Metro. Lo cual no me molesta, sino al contrario, porque puedo leer en los 40 minutos que dura mi trayecto al trabajo.

Estoy terminando el último libro de Juego de Tronos, mamotreto de 1400 páginas.

Iba yo en la mañana agarrado de un tubo, con el libro abierto. Pasó un bocinero que al ritmo de "yo no te pido la Luna, tan solo quiero amarte" me empujó, y Daenerys Targaryen salió volando de mi mano, con tan mala suerte que cayó en el regazo de una chica que traía minifalda.

Mi primera reacción fue levantar el libro, pero luego vi sus piernotas, así que hice un movimiento como quien va a meter la mano en un horno y se arrepiente de último momento. La chica se sobó -porque eso de que te caiga de golpe el peso de la literatura no está bien- y supongo que esperó a que yo lo recogiera, lo cual no pasó.

Ambos nos quedamos viendo con cara de "¿quién lo toma?". En ese momento el Metro frenó, los Lannister resbalaron de sus muslos (¡oh Tyrion, qué ironía!) y cayeron al piso. "¡Ay mi libro!" pensé, y me agaché a recogerlo, como quien persigue una gallina.

Pero con mi cabeza y pelos puntiagudos le pegué a las pompas de una chica que iba parada con su novio. El horror.

La chica a la que le mancillé el trasero soltó un "¡ay!" y su galán dijo "¿qué pasó?". La chica dijo "me tocaron" y yo estaba en la peor posición posible: encorvado, con la mano estirada y con mi cara a la altura de su bum bum. Yo dije "¡perdón perdón, es que se me cayó mi libro!".

El tipo se me quedó viendo, se le quedó viendo al libro, se le quedó viendo al trasero de su novia y dijo una leperada que no voy a repetir. Nunca me he sentido más humillado. Se movieron de lugar.

La chica de las piernotas se apiadó de mí y se agachó para alcanzar mi libraco. Pero resultó tan hábil como yo, porque al hacerlo se dio un golpe en el cachete con el tubo transversal que estaba junto a su asiento. Fue como una escena de comedia barata. Me dio tanta pena que de un movimiento me agaché de nuevo, tomé el libro y me bajé en la siguiente estación repitiendo un "permiso, permiso, compermisito".

Esperé el siguiente convoy. Que me lleven los dragones :(

6 comentarios:

  1. Me imagine toda la escena y no pude evitar reir... lo siento Memo...

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  2. Hijolas Memo¡ qué te digo! yo tengo maestría y doctorado en desventuras en transporte público.Un día se me cayó un zapato a las vías del metro, mi novio tuvo que bajar por él, ni modo que me fuera con la pata pelona, me he caido en las escaleras, la puerta del metro me ha apachurrado la mano, me han roto una blusa y la lista sigue...

    He pensado en escribir un libro sobre mis avennturas :P

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  3. Memo,
    Al huir perdiste la oportunidad de conocer a las de las piernotas :)

    Saludos

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  4. Memo mejor comprate un kindle para cuando leas libros gordos jaja eso de andar con librotes es demasiado incomodo :(

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  5. Le hubieras dicho algo al bocinero... leí que ya no los iban a dejar subir al metro, veo que no es así.

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