viernes, 28 de agosto de 2015

La beca para Jóvenes Creadores del Fonca



Otra vez, como cada año sucede, salieron los resultados de la beca del FONCA. Otra vez, como cada año sucede, mis amigos revisan los resultados. Y otra vez, como cada año sucede, algunos se quedan y otros no. Es ahí cuando comienzan los reclamos de "este sí se la merecía, este no ¿por qué no me la dieron? ¡ya será para la otra!"

Este año en narrativa gráfica se la otorgaron -entre otros- a Jonathan Rosas, buen monero :) Felicidades

Yo nunca he pedido beca para el Fonca, pero he estado muy de cerca (muy de cerca) en este asunto de tutores, jueces, producción y becados. Pensando en eso escribiré un pequeño post :)

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Obtener una beca parte de un principio fundamental: en teoría se le debe otorgar a lo mejor de lo mejor de una disciplina. Pero cuando son artistas ¿cómo decidir quién es el mejor? ¿le darían una beca a Picasso o a Dalí? Imposible saberlo. El arte no es un asunto que pueda catalogarse o calificarse, evidentemente, así que el sistema tiene que recurrir a una estrategia sencilla: el artista tiene que justificar su obra, lo cual es lo más anti-artístico del mundo. Hay que presentar un proyecto en donde muestre qué es lo que va a hacer, cómo lo va a hacer, muestras de su trabajo y además, se tiene que vender como el mejor escritor/pintor/monero/escultor de su generación.

Ahí está el error: la beca ya no se le da a lo mejor de lo mejor, sino al que mejor justifica ¿Es eso justo? La experiencia nos dice que no: he conocido proyectos terribles que tienen su dinero mes con mes. He conocido artistas excepcionales que no obtienen nada. Y es que si bien el arte es incalificable, el artista como persona sí lo es: puede ser una persona dedicada y disciplinada, o puede ser un baquetón.

Y no hay nada peor que darle la beca a un palurdo: los demás, los que hacen su lucha por conseguir apoyo, sienten que no vale la pena esforzarse porque -por mucho que lo hagan- siempre cabe la posibilidad de perder contra alguien que ni siquiera está a su nivel. Es como ser un boxeador profesional y perder con el vaguito de la esquina.

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Un sistema misterioso

Lo ideal sería que Conaculta tuviera una estrategia integral para que la gente leyera más -en el caso de los escritores-, que se abrieran más galerías de arte -en el caso de los escultores o pintores- o que se imprimieran más cosas -en el caso de los narradores gráficos.

Pero no: es mucho más sencillo tener una gran bolsa de dinero y repartirla entre 210 personas (que fueron los becarios de este año). Piensen la cantidad de artistas o creadores de menos de 35 años que hay en el país y en la posibilidad de ganarse una de las becas. Es pequeñísima.

Para repartir esta gran bolsa, el gobierno recurre a jueces y luego a tutores. Gente experta que decide quién se la merece o quién no: ¿bajo qué criterios deciden? Misterio. Se supone que por ser expertos deben de tener un sentido de honradez y honorabilidad a toda prueba. Si yo fuera juez, sería dificilísimo decidir si mi amigo Pancho se merece la beca o no, porque me ganaría la amistad. Y no en el mal sentido: yo sé que mi amigo Pancho realmente trabaja pero no sé si Juanita lo hace, así que se la doy a Pancho.

¿Quién decide quienes van a ser jueces o tutores? Otro misterio. Por experiencia nos queda claro que no siempre son los mejores y que a veces son verdaderas bestias (ni modo, hay que decir las cosas como son). ¿Están capacitados para serlo? Creo sinceramente que muchas veces no lo están y eso me consta de primera mano. Pero por ser personas honorables resulta casi imposible recriminarles algo. No puede llegar uno a reclamarles: "oye mano, escogiste a puro pintor fumado, no la chingues".

Entrar a una convocatoria en el que la deliberación va a ser subjetiva, con criterios misteriosos, con jueces que no conoces y con la única directriz de "promover la realización de proyectos originales, con propuestas imaginativas y novedosas" es de locos, créanme. Además vienen otros factores más allá: ¿le damos la beca a alguien que ya sabemos que sí trabaja? ¿y qué tal que alguien no concluyó su obra? ¿realmente sirve dar una beca?

No es un asunto sencillo y se han escrito cientos de textos al respecto. Busquen la edición 194 de Tierra Adentro titulada "La república de las becas" en donde se analizan todas las incongruencias de este sistema.

Ilustración de Jonathan Rosas para Tierra Adentro 194

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Una gran bola de perdedores

Yo, que nunca he pedido una beca porque no hay una beca para escribir blogs XD veo cómo mis conocidos se desaniman año con año. Desde afuera es muy claro que las reglas son injustas, pero son las que hay.

Mi postura sería la siguiente: la beca del Fonca es importante, nadie lo duda. Pues habrá que perfeccionarla: decir claramente qué es lo que se busca en cada disciplina, ser muy específicos y poner qué es lo que se entiende por "propuesta novedosa". No ser misteriosos con el proceso de selección para no crear desconfianza. Explicar porqué se seleccionó tal o cual propuesta (como pasa con los concursos de literatura, por ejemplo). ¿El tutor no puede justificarse y es incapaz de hilar dos frases seguidas? Pues escojan otro.

Un dictamen. Eso le daría certidumbre al proceso. Un dictamen inapelable: lo que se decidió se decidió y listo. Nada de protestar.

¿Imposible? De ninguna manera: me parece justo. Si se les pide justificación a los aspirantes, lo justo es que se explique porqué se otorgó. Si el aspirante tuvo que poner en papel su proyecto de arte, el jurado bien podría escribir tres renglones explicando su deliberación. Vamos ¿ni tres renglones?

Y ese es un pequeñísimo cambio que terminaría con muchas dudas del proceso. Lo que necesita este país es confianza en las instituciones. Y de paso, que den becas para bloggeros :P

2 comentarios:

  1. ¡Exijo becas para blogueros baquetones! ¡Marcha a las 19:00! ¡Paro nacional!

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    1. Si quieres podemos entrar a "Medios alternativos" ahí ponen cada fumada que bueeeeno :P

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