domingo, 27 de diciembre de 2015

El comedor familiar

Imagen metafórica de mi mamá sirviéndole a todos sus invitados hambreados y gorrones XD (o sea sus hijos)

Hace treinta años mi mamá tenía un comedor rectangular. Era feo como patear a un bebé. Mi abuelo se sentaba en la cabecera y le servían sopa de fideos con frijoles.

Ese comedor duró muchos años en mi familia hasta que mi mamá le dijo a mi papá que comprara otro. Hace veinte años el comedor elegido fue redondo "porque todos somos iguales". Era de madera pesada como bulto de cemento.

Ese comedor redondo vio las mejores cosas de mi familia: lo recuerdo lleno de alimentos deliciosos, tamales, cazuelas de guisado, pan, tazas de café que no acababan. Pláticas felices y pláticas tristes. Mi mamá sacaba cosas ricas de la estufa y todos le dábamos hasta quedar rechonchos. En ese comedor tuve conversaciones serias con mi mamá:

- Mamá, me acaban de contratar en una editorial
- Estás tonto
- Es en serio
- ¿ES EN SERIOOO?

En ese comedor mis hermanas dieron buenas y malas noticias. Lloramos pérdidas familiares y gozamos cuando nació mi sobrino Sebastián (con más comida, porque mi mamá es de esas). Pero hace unos años el comedor se comenzó a caer de viejo :P

Hace una semana le dije "Mamá, hay que cambiarte ese comedor" "¿Pa' qué? todavía sirve" "ARGHHHH". Hoy la obligué a ir a comprar uno nuevo. Fuimos al mercado de muebles de Tlalpan y desde que llegó me dijo:

- Me gusta este
- ¿Quieres ver otros?
- Sí, pero me gusta este
- Okeeeey
- Pero está muy caro, hijito
- Cállese, mamá

Recorrimos el mercado y yo le decía "Este es más grande", "Este está mejor hecho" "Este tiene las sillas más cómodas". Y ella "Es que me gustó el primero"

-___-

Total que se llevó el que le gustó. No hubo poder humano para hacerla cambiar de opinión. Por supuesto, regateó el precio.

Escribo esto porque no me había dado cuenta de lo importante que le resulta a mi mamacita tener un comedor con el que se sintiera a gusto. No es el comedor, ni la mesa, ni las sillas. Es ese punto de reunión en el que ella se va a sentir cómoda agasajándonos con cosas deliciosas.

No soy muy afecto a las cosas materiales, pero estoy seguro que ella se veía llevando cazuelas a la mesa para sus hijos tragones. Qué curioso.

2 comentarios:

  1. Así es manito, bien lo has expresado con esa penúltima frase. Saludos Memosan

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  2. https://m.youtube.com/watch?v=g133N4Hj2ew

    Me recordaste esta rola

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