martes, 19 de julio de 2016

Entender al norte



A El Fuerte se llega en camión: los "Azules" como todos los conocen. Se entra por la Obregón, que es la avenida principal y que te deja a una calle del mercado. Las calles son polvorientas, con algunos perros vagando por ahí y que se echan en la sombra.

A las 3 de la tarde no hay nadie en las calles. Es imposible, pues el calor está a todo lo que da.

Bajo del camión en este viaje cuasi Rulfiano para tratar de entender al norte, esta parte de México que es desconocida para los chilangos, y para buscar el origen de algunos asuntos personales. Traigo mi mochila en el hombro y pido una habitación en un hotel del centro. Me atiende una chiquilla:

- Son 500 de la habitación, pero se la dejo en 300 con desayuno incluido
- Está bien
- No tenemos clientes, así que avísenos cuando quiera desayunar
- Está bien, solo pediré café y jugo
- Tenemos machaca
- No, gracias

Dejo mis cosas en la habitación y prendo el cooler. Por unos momentos el cuarto se llena de un delicioso frío. Salgo y el calor me pega de lleno. Veo un viejo termómetro en la pared: 39 grados.

Camino media calle y me meto a un bar. Los lugareños me ven con desconfianza. Me acerco a la barra y pido una cheve "¿Qué tiene?" "Tecate roja y azul" "Deme una azul".

Apenas le echo un trago y un hombre viejo sin dientes y que huele a salitre, se me acerca: "Todos somos iguales", me dice. "" "Invítame una caguama"

- Te invito una de la que estoy tomando -contesto
- Juega

El viejo me dice que es de Choix. Lleva dos días sin comer porque no tiene dinero y lo que gana se lo gasta en cervezas. "Cultivo mota, allá en la sierra", me dice. "Tenemos que hacer lo que tenemos que hacer", le digo. "Eeeeeei", contesta y se lleva su cheve.

***

Hay mujeres en el bar. Se dejan tocar y que los hombres, con sombrero y camisa abierta, las sienten en sus piernas. Una mujer de 40 años me dice que qué hago ahí.

- Nada, estoy tomando
- ¿Quieres divertirte?
- No
- ¿Dónde te estás quedando?

La veo y pienso que en la Ciudad de México sería muy admirada. Es bonita, de ojos grandes y cansados. Pero en El Fuerte, va en decadencia: las mujeres aquí se embarazan a los 15 y a los 18 ya tienen dos hijos.

- No busco nada, nomás estoy tomando -le digo
- A la verga ¿te estoy molestando?

Un tipo de gorra y barba canosa nos ve desde lejos y se acerca decidido. Agarra a la chica del brazo y la avienta: "A la verga, órale, deja tomar a mi amigo". Le digo que no hay problema, que nomás estamos platicando. Me ve enojado y en seguida ve a la mujer "Órale, a la verga", le dice.

- No estaba haciendo nada -le digo
- Cuando mande a alguien a la verga, deja que la mande a la verga, esa mujer es muy enfadosa

Es en ese momento cuando entiendo que cuestioné su autoridad como sacaborrachos. Pido tres cheves más y le dejo veinte pesos de propina. Dejar propina es algo que nadie hace aquí. El de la gorra se despide agradecido.


1 comentario:

  1. Gracias por regalarnos tus anécdotas Memo, un día quiero recorrer el mundo de esa manera en la que tú lo haces. Espero tomarnos una cheve algún día (:

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