viernes, 19 de agosto de 2016

Día de la fotografía


En casa siempre hubo cámara fotográfica. A mi papá le encantaba tomar foto de todo: tuvimos una Kodak a la que se le ponía un flash de cubito como el de arriba, una Polaroid que usamos poco tiempo porque el papel era carísimo, y alguna vez me regalaron una cámara que adoraba y que tenía un rollo muy pequeñito. Fotos y fotos de todas las cosas que hacíamos, los lugares que visitábamos y que mi mamá iba guardando en sobres -aunque de manera desordenada- en una hielera roja que guardaba celosamente debajo de un mueble.

A veces, por diversión, abríamos la hielera y recordábamos cada momento registrado.

Cuando entré a la carrera necesitaba una cámara réflex. Como no teníamos mucho dinero mi papá me llevó al Monte de Piedad para escoger una que fuera barata y que no estuviera en mal estado. Escogí una Fuji con pocas funciones, pero que estaba a buen precio. Esa cámara me acompañó a muchos viajes. En el taller revelaba los rollos a mano, como se ve en las películas viejitas, meneando las tinajas con revelador y colgando las impresiones con pinzas en tendederos improvisados. Me encantaba.

Nunca fui fotógrafo profesional, ni mucho menos aunque puedo decir que alguna foto mía aparece en la solapa de un bello libro ;). Apenas si le puedo escoger bien las funciones y hoy tengo una Canon que me encanta. Me gusta tomar fotos: de hecho el primer gadget que tuve fue una mini cámara digital que tomaba imágenes de 320 pixeles por lado (¡!) Para mí era una maravilla aunque hoy que veo las fotos apenas si se distinguen las cosas :P

***

Sin embargo tengo muy pocas fotos donde salgo yo, sobre todo en estos tiempos de la selfie. Una de las razones es porque me da mucha pena pedirle a la gente "tómame una foto" (vayan a pensar que soy un vago vanidoso) y la otra es porque tengo una cara muy chistosa: entre cachetón y visionudo. Nunca me gusta como salgo. De hecho estos últimos meses en los que nos hemos tomado decenas de fotos en la cabina de radio, yo prefiero sacarlas, a salir.

Pero le aprendí muy bien a mi mamá: mi computadora es hoy esa hielera donde van quedando los recuerdos de las cosas que he vivido y -cada vez que cambio de computadora- es lo primero que paso de un lado al otro. Me emboba revisar cada folder y me río mucho de las caras que hacen los demás. Además me asombra mucho la cantidad de lugares en las que he estado. Lejos quedaron los días en las que las fotos de rigor eran en Chapultepec o en el parque de Tlalpan, para llenarse de experiencias memorables. Así que, hoy que es el día mundial de la fotografía, felicidades a mis amigos fotógrafos y a todos los que sacan su cámara a la menor oportunidad para capturar un pedacito de vida ;)







5 comentarios:

  1. Hola Memo:

    Siempre te leo, lo hago desde que escribías en mi revista de juventud ..cof, cof, cof... y en todas las publicaciones que haces para distintos medios.

    Últimamente he notado que tus entradas al blog casi no tienen comentarios, y eso me angustia, ya que eres excelente en lo que haces...

    Por fa, no dejes de compartirnos un poco de ti .....

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    Respuestas
    1. Es que lo descuidé bastante. Pero ya regresé :)

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  2. Cómo olvidar la aventura de ir a revelar los rollos a algún estudio fotográfico y comenzar a ver las fotos por primera vez.

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