domingo, 28 de agosto de 2016

Guía de Guías 2016 de Chilango

Una foto publicada por El Memo (@guillermo_ga) el


Contábales hace unas semanas que un día recibí una llamada de la editora de Chilango pidiéndome ir a una junta porque estaban preparando la Guía de Guías 2016, que no es otra cosa que la recomendación de los mejores restaurantes, las mejores tiendas o las mejores cantinas. Yo que ando de acá para allá quedé muy espantado:

- Queremos hacerlo muy completo -me explicó- que nos digas si hay estaciones del metro cerca, si hay ecobicis, sus horarios, su teléfono, cuál es el tip secreto del lugar, su mejor platillo, etc
- Okeeeeey
- Y que no rebase de los 350 caracteres por lugar
- ¡OKEEEEY!

Uno pensaría que es sencillísimo, pero yo que estoy acostumbrado a extenderme como verdolaga cuando escribo, me resultó complicadísimo meter en 350 caracteres los tips más importantes.

***

Los días que hice esta guía andaba un poco mal de ánimo. Me ayudó mucho ir de acá para allá metiéndome en cada local, conociendo gente. Tomé mi bici y fui negocio por negocio, preguntando y echándome una chela cada vez que se podía. Por ejemplo, como la cantina favorita del Centro tuve que sacar a mi querido Tío Pepe porque no tiene comida (aunque su barra es preciosa) y elegí la Nuevo León: una cantina con una entrada pequeñísima, pero con buen servicio y excelente para platicar. Vieja y fea como debe de ser, pero muy segura y animosa.

La Nuevo León

Me tocó cubrir una zona casi inexplorada por mí: la Narvarte, que ha crecido mucho estos años. Ahí hay dos lugares que me encantaron: el pan de Costra, con una escuela panadera mexicana impecable y el café de Alma Negra, que es simplemente delicioso. Recorrí y entré en cada uno de los negocios recomendados (por lo menos las zonas que cubrí). No tiene errores, todo lo hice con sumo cuidado. Me di cuenta además que todo el equipo de Chilango con el que me tocó trabajar son personas que conocen la ciudad tan bien (o mejor) que yo, y que les encanta su trabajo.

También me pasaron cosas extrañas. 

***

Yo no me dedico profesionalmente a hacer recomendaciones de restaurantes, cantinas o antros. Me gusta ir a visitarlos y después decidir si estuvo bien o no. Pero, es obvio, debe de ser un negocio sumamente redituable para algunos recomendadores. No es el caso de Chilango, se los aseguro, porque acá todos somos tragones por amor (y cuando digo "por amor" es cierto porque la junta que tuvimos fue una especie de orgasmo culinario "vayan a comer las papas de acá" "ay qué rico" "vayan a comer las alitas de acáaa" "ya cállateeee") .

Bueno, una vez entré a un negocio a pedir informes de sus horarios: era un antro en el Centro. Un buen lugar, pero no en niveles de excelencia. Pasé con el dueño que se veía mafiosísimo:

- ¿Qué necesitas?
- Informes nada más, si tienen acceso para discapacitados, horarios y demás
- ¿Cuánto me va a costar?
- ¿Eh?
- Sí, yo tengo varios antros en el Centro: hagamos un win-win. Tú me dices cuánto quieres y mételos en tu revista
- Er... no, yo no trabajo así
- A ver, vamos a echarnos un trago y platicamos ¿qué botella quieres?
- ERRRR... NOOO O_o

Sobra decir que no metí nada de ese wey, yo no trabajo así. Pagué cada una de mis cervezas y cosas que comí en cada lugar. Claro que algunos de ellos me ofrecían chelas y tragos cuando les decía a qué iba, pero pos yo no U__u

Sin embargo, debe ser una práctica común (es obvio, no hay sueldo que alcance para ir a un restaurante nuevo cada día). Yo no sé cómo se manejen esas cosas y lo digo con sinceridad. Se necesitaría una integridad a toda prueba para decirle al restaurantero "te acepto la comida gratis, pero si está gacha voy a hablar mal de ti ¿ok?". Supongo que para eso tienes que hacerte un buen nombre como crítico y recomendador.

***

Pero esos fueron pocos casos. La abrumadora mayoría se portaron amables conmigo :) En especial hubo un tipo de una tienda (no diré de qué), cuyo local recomendé hace un año en un post. Cuando llegué me dijo:

- ¡Tú! Tú nos recomendaste, eres el Memo
- Ajap, vengo a ver tu negocio para saber si sigue igual de bueno y recomendarlo otra vez
- ¡Pues fíjate que nos cayó mucha gente! ¿te acuerdas que nuestra tienda era pequeña?
- Ajá
- Pues conseguí un inversionista y ahora somos la más completa de la ciudad, ya no cabemos
- ¡¡¡O_o!!!

Ese tipo me ofreció una botellita de agua porque iba sudado de andar en la bici. Se la acepté gustoso. Está bien chido que la gente le meta ganas a su pequeña empresa y genere más empleos :D Así que si tienen un puesto de revistas cerca, vayan a comprar su revista Chilango ¿esto ya me hace chilango honorario? ¡dame las llaves de la ciudad, Mancera!

El 123

3 comentarios:

  1. Hola! donde consigo la revista? o una version online?

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    1. La revista la compras en los puestos. Cuesta 38 pesitos :) En línea no está porque se supone que es pa' que andes de un lado a otro con ella :P

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  2. ¡Qué emocionante! Me dan ganas de hacer mis recomendaciones potosinas.

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