martes, 6 de septiembre de 2016

Nicolás


Según me cuenta una persona muy cercana a mí –que lo conoce desde pequeño– Nicolás Alvarado es muy culto y tiene una memoria prodigiosa. Nacido en el seno de una familia que se ha dedicado toda su vida a la cultura y la farándula, el pequeño Nicolás vestía traje y moño desde los 8 años. Era el típico niño raro que creció apartado de los demás porque simplemente, no estaban en su liga. Y quiero aclarar esto: uno puede ser el más friki, otaku y nerdo del mundo, pero si te hacen crecer en Iztapalapa, vas a ser el extraño. O el mamón, en su caso.

Según lo que me cuentan, algo así pasó con él.

Ya pasó una semana desde que publicó su columna sobre Juan Gabriel que le costó la cabeza como director de TV UNAM. Ayer que platicamos con él le pregunté si no era demasiado abrupta su salida y si no era mejor que se hubiera aguantado un poco más: me contestó que el Rector de la Unam y él son muy buenos amigos y que no podía hacerle eso, es decir, atraer los reflectores a una institución universitaria con un escándalo tan grande. Reconoció que no debió escribirlo justo en ese momento, pero que no se arrepiente de lo que dijo.

En fin. Mi postura es la siguiente: Nicolás tiene todo el derecho de decir lo que quiera, pero como dice mi amigo Rafael Tonatiuh "yo podría ejercer mi libertad de expresión y decir el 12 de diciembre que la Virgen de Guadalupe es naca, iletrada y elemental, pero no lo voy a hacer, porque estoy loco pero no pendejo".

Creo que como director de una entidad universitaria que fomenta la diversidad, el respeto y la apertura, no debió decir eso. Por otro lado, desde hace años escribe en periódicos y revistas, así que es libre de hacer lo que quiera en su tiempo libre ¿o no?

Creo que el caso de Nicolás deja un precedente ¿tienes derecho a escribir lo que quieras cuando eres director de una institución? ¿Eres periodista/ columnista todo el tiempo o debes asumir tu cargo? Me parece que lo que no le perdona la gente no es que haya hablado mal de Juan Gabriel, sino su mamonería.

Y para mamonería, tenemos a nuestra clase política. Como diría el dicho "para mamón, mamón y medio".


2 comentarios:

  1. Mamón y además pendejo, parece que tantos libros leídos no formaron en él el sentido común. Me parece que solamente quería llamar la atención y polemizar, pero lo hizo de una manera no muy inteligente. Nicolás Alvarado, si lees esto, me cagan tus lentes de pasta y tu pose de sabelotodo.

    ResponderEliminar
  2. Yo también creo que el problema fue el momento... ¿Por qué? ¿Por qué?

    ResponderEliminar

Ustedes hacen el blog :)