lunes, 31 de octubre de 2016

Crónicas de viaje: Pozolapan/ Teterete





El Lago de Catemaco es enorme: el tercero en tamaño de todo México, debajo de Chapala y Cuitzeo. A su alrededor se encuentran varias localidades, de bajos recursos, cuyos habitantes van y vienen en taxis colectivos, camiones y camionetas comunitarias. El pueblo de Catemaco se encuentra en la orilla norponiente y desde ahí salen lanchas que te llevan a recorrer la laguna por menos de 100 pesos.

Lejos de ahí, en el lado sur de la Laguna, se encuentra un pequeño poblado llamado Pozolapan. Para llegar a él hay que rodear en carretera, llegar a un pueblo llamado Victoria y de ahí seguir por un camino enlodado y lleno de agujeros. No todos los taxis quieren ir para allá, y en el mejor de los casos tienes que caminar dos kilómetros en medio de campos de café.

Ir en auto o en lancha son dos opciones. La otra, más imprudente y solo para valientes (o gente que no tiene idea de nada) es irse en kayak. No es recomendable porque, según Google Maps, son 11 kilómetros a puro músculo.

Pero como el sábado no teníamos ni Google Maps, ni teníamos idea de cómo llegar, Ave y yo nos aventamos así, en dos pequeños kayaks de color rojo y con un clima riquísimo, sin chaleco salvavidas y con el firme propósito de pasarla bien. Ya ni para qué decir más: regresamos como fideos y con los brazos como de Popeye.

***


Resulta que en Pozolapan, hace más de dos décadas hubo un proyecto de planificación familiar para toda esta zona. Ya saben: educación sexual para los más jóvenes, en una región que no tiene mucho acceso a ella. Mexfam abrió una clínica en Catemaco y escogieron Pozolapan para poner un centro de educación. Se llamó "El Teterete" nombre local para un animal que comúnmente llamamos basilisco y cuya característica es que puede caminar rápidamente sobre el agua.

El Teretere fue quedando relegado como centro de educación sexual, aunque hoy conservan un cuarto de lectura. Terminó como un lugar para descansar, con cabañas y temazcal, y con el mejor restaurante de toda la zona. Es famosísimo: todos alrededor saben que El Teterete es el lugar donde se come bien.

¿Qué hace especial al Teterete? Es sencillo: todo lo elaboran con verduras y productos de la región y lo preparan en un gran fogón. Más simple imposible: una técnica básica y tan auténtica que sería imposible repetir ese sabor en otro lado. Granos de sal, chile. Raíces que no se conocen en el centro del país como la yuca o la malanga. Chayotes echados al fuego, calabazas, camotes, zanahorias. Pescados que sacan a pocos pasos de la mesa. Todo forma parte del mismo ecosistema. Es increíble.



En un principio este proyecto fue impulsado por japoneses y dicen que heredaron algunas técnicas de cocina, aunque no sabría decirlo con exactitud. Lo cierto es que la experiencia de estar en medio de los árboles, a un lado del río, rodeado de pájaros e insectos, es inigualable. Un lanchero que pasó contaba que había visto lagartos. Ahora me entero que había un pequeño herpetario, con víboras de la región.

Este restaurante quedó lejos de las zonas frecuentadas por los turistas. El que llega ahí, es porque sabe que va a pasar un rato en un lugar hecho de bambú, barro, lianas, madera y gente amable. Que la comida no tiene complicaciones. Si van a Catemaco, dejen su hotel, olvídense de la comida procesada y disfruten.



Ojalá en la Ciudad de México se acostumbrara comer malanga o yuca. Jamás había comido esas raíces. Y no hay manera de describir lo deliciosas que son. Es un viaje gastronómico a un lugar en donde se nota el amor por comer lo que crece a su alrededor. Magnífico.

3 comentarios:

  1. Wow nunca había escuchado de esas raíces... Investigaré si es posible conseguirlas, tengo deseos de probarlas *o*
    Saludos Memo!

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  2. Memolito; deberías de probar también las rizomas de bambú, son buenísimas. Me acordé porque vi esos bambúes en la foto

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