jueves, 6 de octubre de 2016

Yoga fire



Pues desde hace meses estoy usando la bicicleta para ir al trabajo, andar de acá pa' allá y salir de las borracheras en las noches. Hasta el momento solo una vez me he caído: andaba bien enfiestado y dije "yo puedo, yo puedo". Resultado: me caí al tratar de subir una banqueta. Unos chicos trataron de levantarme pero al ver que andaba como placa de trailer, se rieron y se fueron. Pinches gachos ;D

Las consecuencias beneficiosas para mi cuerpo es que después de todo este tiempo ya bajé la panza, las piernas se me pusieron como piedra y me canso menos. Nunca había estado en mejor condición física.

O eso creía.

En Milenio hay un grupo que se encarga de la comunicación interna y de hacer actividades para los trabajadores. A veces ponen promociones para comprar cosas o boletos para ir al teatro. Desde hace algunas semanas dan clases de aeróbics... y de Yoga. Yo dije "pos me vendría bien hacer estiramientos para la espalda" así que me inscribí.

Está bien: doy permiso para todas esas personas que han tomado yoga que se burlen de mí. Yo pensé que solo me iba a estirar como gato y que en algún momento me enseñarían a aventar bolas de fuego por la boca, como Dhalsim.

El grupo en el que estoy es muy disparejo, pero está bien: como la mayoría son trabajadores de Milenio hay una señora como de 60 años, una chica reportera, un policía, la chica de la cafetería, dos godínez del tercer piso, la señora de la limpieza y otros que no conozco. La instructora es una chica que se estira como si fuera de spaguetti.

Yo, que nunca había hecho yoga, supuse que iba a ser el hazmerreír y me puse hasta atrás de todos. Otra vez me equivoqué: si bien no sé estirarme, por lo menos tengo menos lonja y puedo guardar el equilibrio con bastante facilidad. En cambio otros compañeros de mi clase azotan como res, se van de lado como costal de sorgo o les dan calambres. Ya no me sentí tan mal.

A los veinte minutos de estar haciendo planchas, guerreros o perritos (posturas que me sonaban extrañamente sexuales) ya estaba sudando la gota gorda. La instructora se daba cuenta que en vez de estar dándole clase a seres humanos normales, tenía enfrente a oficinistas sedentarios que en su vida se habían trepado a un tapetito de yoga.

- ¡Alcancen sus pies!
- JMMMMM -pujamos todos
- ¡Bueno! ¡sus pantorrillas!
- ¡HMMMMMM!
- ¡Hasta donde lleguen!
- JMMMM PUFFFF

Le comenté a mi amigo Rafael Tonatiuh, que escribe conmigo en el periódico:

- Mira Memo, yo que sé de esas cosas debo decirte que el yoga es una cosa muy compleja
- ¿¿¿Tú sabes de yoga???
- Sí, mira: debes de meditar, dejar de tomar alcohol, ser vegetariano, hacer mantras, etc etc
- ¿¿¿¿TÚ SABES DE YOGA????
- Sí: además los chinos dicen que si, por ejemplo, no puedes llegar a las puntas de los pies, lo hagas solo con el poder de tu mente, y funciona igual
- Tona, se me hace que tú no sabes de yoga

Ya me veo la siguiente clase estirándome poquito, pero doblándome con el poder de my mind. Será hermoso :3

8 comentarios:

  1. No hago yoga, no hago ejercicios, no soy gorda, y no alcanzo mis pies. Lo intentare con eso de la mente a ver si es cierto. Pero quizás deba entrenarla a diario no? Ósea mentalizarme que alcanzo mis pies...
    Claro todo es broma, pero creeme que si lo intentare una vez nadamas para quitarme la espinita :P

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  2. ¡Que envidia! Me gusta la bici pero me asustan los coches, siempre pienso que me van atropellar y me pongo nerviosa y haaaa :O mejor camino.

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  3. memo! pero tu ya eres chino y vegetariano, yo creo que ya hasta puedes ser maestro de yoga :p

    un saludo!

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