jueves, 3 de noviembre de 2016

Crónicas de viaje: Catemaco


De la Ciudad de México a Catemaco son 11 horas en camión. Hay pocos viajes hasta allá. Otra opción es irse al puerto y de ahí tomar otro camión pa' transbordar, pero agarré el viaje directo que va parando en muchos pueblos.

Me asomo por la ventana antes de llegar y veo las casas de Alvarado, junto a la laguna. Casas azotadas una y otra vez por la brisa, la humedad y ocupadas por ceibas, plantas y raíces.

Uno podría hacer menos tiempo para llegar, claro, pero la carretera es mala y estrecha.

Llegar a Catemaco es como viajar a un México de los años 80. La estación de autobuses es pequeña, sin ventiladores, con una pequeña tienda donde venden galletas y cocacolas. En el radio suena Luis Miguel. Algunos hombres se arremolinan con los viajeros que vamos llegando, ofreciendo paseos por la laguna y baratijas.


Hay restaurantes abiertos con la gastronomía de la región: pellizcadas y picaditas. Pido un café negro y pregunto si hay pan:

- No, pero compre algo en la tienda de enfrente

Me cruzo la calle y solo hay pan Bimbo. Desisto.

El clima no está tan mal: llovizna de vez en cuando y el calor es soportable. Se ven muchas lanchas varadas a la orilla del lago, que parece que no se usan desde hace mucho tiempo. La afluencia de turistas al lugar ha bajado -según me dicen- y los pobladores sobreviven de los pocos que llegan. Los hoteles del malecón están casi vacíos y se ven muchos puestos con peluches de monos.

Hay dos cosas que caracterizaban a Catemaco: los brujos y los monos.

"Ya no hay brujos buenos", me dice un taxista. Puro charlatán y dos o tres que conservan las tradiciones. De los monos ni hablar: una vez la Universidad Veracruzana trajo monos tailandeses que se adaptaron muy bien al clima de la región. Una isla en medio del lago se llama "Isla de los Monos" porque ahí encontraron hogar.

- ¿Todavía hay monos?
- En la isla casi no.
- ¿Por qué?
- Ya se los comieron.

No puedo creerlo...

4 comentarios:

  1. No se han comido a los monos, (de hecho, la carne de "mono" de los restaurantes, es de puerco), pero hasta donde tengo conocimiento, los iban a reubicar. Fueron un experimento de la UV, que atrajo turistas durante muchos años, pero la endogamia hizo la población insostenible y los iban a sacar a otro recinto.

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  2. Yo hace poco fui a Coatzacoalcos y luego a Agua dulce. Es así como lo describes. Si no fuera por una sucursal de la Aurrera y los 3 oxxos que hay en A.D. yo pienso que no habría otra actividad económica

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  3. Yo fui hace unos cuatro años, todavia habia monos y el puerto estaba lleno de señoras que casi casi lo obligaban a uno a dejarse leer la palma de la mano.

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