sábado, 26 de noviembre de 2016

Manual para comportarse en sociedad. Hoy presentamos: Bellas Artes

¡Oh la lá, señor francés!


La semana pasada asistí a un concierto de la Filarmónica de la Ciudad de México en Bellas Artes. Se presentó una sinfonía dedicada a Paco de Lucía y los boletos estaban realmente accesibles. Ave y yo decidimos que Bellas Artes bien vale una buena salida así que nos fuimos muy fufurufos, ella con vestido bonito y yo con zapato boleado.

Claro que no es necesario ir de tacuche a un concierto, pero a veces es bonito disfrazarse de gente decente (no hay que esperar a una boda para ponerse guapetón). Plus: creo yo que si los músicos ponen todo de sí y van rechinando de limpios, uno debe hacer lo propio. Eso se debe a que mi hermana es música y les tengo mucho respeto.

Desafortunadamente no toda la gente piensa igual y nos topamos con tres personajes muy extraños que, al parecer, nunca habían ido a una cosa de la alta cultura chilanga. Sírvase usted, bella damita y caballero, escuchar estos consejos pa' que no haga lo mismo *dice esto mientras se come una torta de chilaquiles*

No platique
Ahí tienen a la orquesta afinando mientras todos se acomodan. Esto equivale a ver los cortos en el cine. Uno puede cuchichearle al otro en el oído "ya va a empezar", "mira al panzón de los platillos" o "los brazotes de la violinista parecen troncos".

Luego de eso, es indispensable guardar silencio porque... pues así es. Uno va a escuchar, no a chismorrear. Desafortunadamente las chicas que estaban detrás de nosotros no pensaban igual y comentaban todo lo que sucedía en el escenario:

- Ira, manita, al de la trompeta
- ¡Ay! ¡Qué guapo el director!
- La de las percusiones se mueve muy chistoso

Me voltée esperando encontrar a Doña Márgara, pero no, ahí estaban dos chicas muy monas a la risa y risa. Les eché "La Mirada ©": un invento de mi mamá para callar a cualquiera. Me odiaron, pero luego de eso se comportaron.

2 No se vista con poliuretano
La regla es que una vez que empieza el concierto, no se debe dejar pasar a nadie hasta que comience el siguiente movimiento (esto da unos cuatro minutos de descanso). Hay lugares muy estrictos que ni esto permiten.

Casi al final, cuando la sinfonía estaba a 20 minutos de acabar, llegó una familia compuesta por papá, mamá, hijo pequeño y abuelita. Mi teoría es que no encontraron estacionamiento y por eso llegaron tarde. Eso digo yo.

El papá iba vestido con una de esas chamarras de futbol americano que sirven perfectamente en Milwaukee, pero que en la Ciudad de México se ven mal porque acá no cae nieve. Seguro las han visto: son tan infladas que uno parece John Cena. Bueno, pues el papá estaba tan incómodo que se movía como gusano en comal durante toooodooo el movimiento. Nunca lo hubiera notado de no ser porque su chamarra hacía ese ruido de plástico que se fricciona "cuiiiij, cuuuuuij".

Si va a estar incómodo, póngase una ropa que no suene cuando se mueva, por favor.

3 Si se aburre, no saque el celular
Poner atención durante 80 minutos a un grupo de músicos que lo único que saben es leer pentagramas y mover sus manos con precisión, puede resultar aburrido. Claro que un concierto de Julión es más entretenido, sobre todo porque ahí uno puede tomar cerveza, cantar y -si te aburres- te pones a bailar con las muchachas.

Si usted es de los que piensa así, le pido por favor que no saque el celular para desaburrirse. No revise una y otra vez las mismas conversaciones de Whatsapp. Haga un ejercicio de autocontrol, gobiérnese a sí mismo y no saque el smartphone en medio de una sala de conciertos. Aplica también para el cine y el teatro.

Debo decir que junto a mí no se sentó nadie que lo hiciera, afortunadamente. Pero más abajo, 30 filas adelante de mí, allá, muy cerca del escenario, un tipo sacaba repetidamente su celular, iluminando la sala como un faro de desolación y aburrimiento.

La luz de ese celular no solo me molestaba a mí sino a las 468 personas que estaban a su alrededor. Sugiero, en todo caso, cargar una sopa de letras, un sudoku o un Capulinita, pa' matar el rato.

3 comentarios:

  1. En una ocasión yo no había dormido nada y mi mamá me hizo acompañarla a la sala Nezahualcóyotl, huelga decir que me quedé dormido, que oso, pero lo peor fue que mi hermano estaba en la misma situación y empezó a roncar

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