viernes, 30 de diciembre de 2016

Adiós, 2016

Haciendo café

Estamos en medio de la selva. Estoy esperando a que hierva el agua que puse a calentar en una olla vieja, para preparar café. El lugar en el que me encuentro se parece mucho a una comuna hippie, con gente de todos los lugares (por lo menos he visto a alguien de León, de San Luis, una francesa y una británica). A pocos pasos de mí hay unos chicos que llegaron a las seis de la mañana y que tiritan de frío. Les compartiré un poco de café caliente, pero ellos no lo saben aún.

En diez minutos subirá Ave Barrera a la cocina, con tamales de maíz y panes de trigo. Cómo está lloviendo, se pondrá su impermeable gris.

Me va a gustar platicar en este blog del lugar donde me encuentro, pero todavía no es tiempo. Sólo diré que es increíble, que los zanates graznan a mi lado y que hay algunos perros echados a mi lado. Que huele dulce, a hierba y a madera. Y que el río corre a unos metros de la cabaña donde estoy. Y que a cincuenta metros al poniente, la selva se comió los sueños de un hombre necio.

***
Hace unos días le pregunté a Sonecito y a Laura García cómo podrían definir su 2016 en una palabra. Laura dijo que "inesperado": se deshizo de lo que ella llamó 'gente tóxica', aunque por otro lado le fue muy bien de trabajo. Sonecito dijo que nefasto: al parecer no le fue nada bien en nada.

Yo dije que este año fue caótico para mí: mi vida emocional y sentimental sufrió una voltereta. La vida me pasó por encima y me llevó entre las patas. Dejé de trabajar en Chilango porque el cerebro no me daba para más. Me apoyé de algunos amigos -pocos- y pasando la segunda mitad del año comencé a recuperarme.

He pasado los últimos meses haciendo muchas cosas para realimentar mi cerebro. Es como nutrirlo de nuevo con cosas bonitas, y poco a poco comienzo a sentirme muy feliz :)

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La niebla baja por la montaña, pero no siento frío. Es extraño, pero aquí puedo andar con una playera y pants. En la Ciudad de México ya estaría con dos chamarras encima. Le serví café a los nuevos visitantes de la casa.

Dejo atrás 2016. Un año extraño, pero que terminó bien. También comienzo el año 10 de este blog. He pensado mucho si quiero seguirlo como hasta ahora o si llegó el momento de darle un giro más personal. Lo pensaré más los siguientes días y regresando a la Ciudad de México pondré manos a la obra.

Tengo mi celular en Modo Avión para desconectarme de todo, aunque es un poco inútil porque aquí la señal es cuasi inexistente. Dejaré este post en espera, ya se publicará en algún momento.
Espero que su año haya sido bueno. Y que el siguiente sea mejor. Un abrazo a todos :)

- Memo

6 comentarios:

  1. ¡Un abrazote hasta donde sea que estés, amigo! (y otro para Ave) :)

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  2. Se te extraña bastante Memo! Que la estés pasando de lujo y vuelvas pronto, un abrazo!

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  3. Feliz año!!
    Mis mejores deseos y espero esté lleno de sorpresas, comida rica, buena música y muchos viajes.

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