domingo, 22 de enero de 2017

Cascadas de Micos y la Montaña Calavera

La foto salió rara porque la tomé con una Action Cam. Toing.

Las Cascadas de Micos siempre aparecen en esos videos que muestran lo bonito que es México: sus aguas son de color turquesa y la vegetación es abundante. Además, en las fotos de promoción siempre salen turistas saltando de una cascada a otra (son siete en total), con su chaleco salvavidas y haciendo cara de "¡cáchenme que ahí les voy!". Para entrar a ellas hay que irse por un camino lodoso y –después de pasar por los tradicionales puestos de tamales, elotes, pescados fritos y chancletas– se llega al lugar que ven en la foto de arriba: una apacible laguna con enamorados remando. Awww.

La entrada cuesta 30 pesos, pero cuando intentas meterte a echar un chapuzón te das cuenta que hay letreros regañones:

"Zona de remolinos, obligatorio el uso de chaleco salvavidas"

Yo por más que pelaba los ojos no veía ningún remolino, pero como soy persona obediente le pregunté a los lugareños que tienen puestecitos:

- Oiga, yo me quiero meter
- ¡Tenemos un paquete para que salten por las cascadas!
- Pero nomás me quiero meter
- ¡Cuesta 200 pesos por persona!
- ¿Y no se puede meter uno así nomás?
- Nope

Eso me sonó a puro negocio.

**

Pero uno lo entiende: esa gente vive del turismo, así que tratan de venderte lo más posible. Hubiera tomado el tour, pero nomás llevaba 250 en la bolsa e iba con Ave, así que era imposible: o uno o el otro. Afortunadamente Ave es mujer aguerrida, luchona, madre y padre a la vez, y me dijo:

- No pagues nada, vamos a explorar por nuestra cuenta y luego bss bss bss
- ¿Y qué tal si bsss bsss bsss?
- Listo, vente por este caminito y bsss bsss bsss

Nos trepamos por unas piedras, luego nos salimos a una carretera y después de pasar por un hormiguero llegamos a unas vías de tren:

¡Bss bss bss!

Las vías van por una ladera paralela al río. Uno puede caminar y escuchar el agua que va corriendo a 200 metros por debajo. También oye uno a mil pájaros, el mofle de los camiones cañeros y a los automóviles que pasan ocasionalmente.

Ya llevábamos varios metros caminando cuando le dije a Ave:

- Se me hace que estas vías no nos llevan a nada
- Ohh, tú camina, además está bien bonito
- ¿Sí, verdad? Otro ratito y ya.

El paisaje es muy lindo. Como fuimos en diciembre, la niebla bajaba por la montaña y parecía que en cualquier momento iba a salir King Kong. Decidí bautizarla como la Montaña Calavera, porque es enorme y parece que uno va por Tanzania. La verdad no sé ni cómo se llame.

La Montaña Calavera

Íbamos muy felices, cuando al bocazas de Memo se le ocurrió decir:

- Ah, qué hermoso lugar y qué bonito caminar por las vías
- Sip -dijo Ave
- ¿Te imaginas que de repente pasara el tren? <--- comentario baboso
- Ni digas porque...

¡TUUUUUU TUUUUUUUUUUUUUUUU!

O_o
o__O

¡¡¡¡PATAS PA' QUÉ LAS QUIERO!!!!

Afortunadamente el susto hizo que nos bajáramos por una central hidroeléctrica que estaba en la orilla de la carretera. Yo como soy bien maricotas no me quería meter, pero cuando voltee, Ave ya se había saltado la reja como ninja boscoso.

**
Y qué bueno que lo hizo, porque llegamos sin querer a la primera cascada. Ni un alma alrededor, un lugar que se caía de lo puro bonito:

¡Chulada!

Aventé mis zapatos y al grito de "soy muy macho y nado como tritón", me tiré al agua. Quisiera decir que sus aguas termales aliviaron mi alma de Godín, pero no, lo cierto es que estaba bien fría (pues si era invierno, qué esperabas, daaah); pero eso no importaba nada, porque de verdad que es que lo disfruté muchísimo, y yo me sentía como Tarzán con su Chita. Afortunadamente no me llevó ni un remolino y, aunque el agua corre deprisa, si das unas brazadas te libras de todo mal.

En esa estábamos cuando de repente escuchamos voces detrás de nosotros: era uno de los guías lugareños con un grupo de turistas. Sentí la mirada de "¡ah cabrones!, ustedes no pagaron el tour ¿qué hacen acá?", pero como somos unos cínicos seguimos chapoteando; después de mucho nadar –y ya que nos pegó el frío– decidimos regresar, pero ya no por las vías del tren, sino por una carreterita.

El fin de nuestro viaje quedó marcado cuando al tratar de volver por donde habíamos entrado nos dimos cuenta que ya no se podía, porque una caída de agua se había desbordado y el paso por la carretera era imposible, bajo riesgo de morir arrastrado. Calculé las posibilidades de saltar con una garrocha cuando la providencia nos mandó un camión de cerveza Corona:

- Oiga, échenos la mano, queremos pasar el agua desbordada y no queremos fallecer
- Híjole, no tengo lugar acá adelante, pero trépense al camión y agárrense duro para que no se caigan
- Sale

Colgados como changos, acabamos nuestro tour por las Cascadas de Micos. Qué ironía.

2 comentarios:

  1. Jajajaa que risa con tu anécdota, hace unos dias dijiste que tenías una hermosa pareja.... Ave es tu pareja??? ��

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  2. Jajajaja qué gracioso.

    Y que bonitas fotos :)

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