sábado, 4 de marzo de 2017

Tengo más de 20 mensajes a medio contestar


- Tengo más de veinte mensajes a medio contestar -me dijo Ave en la mañana
- Yo también, tal vez más que eso
- Ya me tengo que poner al corriente
- Sí, yo igual -le contesté

Contestar mensajes entró en mi lista de pendientes. Antes, los pendientes eran entregar un texto o hacer el recibo de la quincena. Ir al banco o comprar aguacates. Ahora, hay que darse un tiempo para contestar mensajes.

Este es un fenómeno muy raro y sé que le pasa a la mayoría: uno vive haciendo cosas y de repente, en el momento menos esperado, te llega el mensaje de un amigo preguntando algo. Uno puede ir en el metro, estar comiendo sopa de lentejas o estar en el baño. Ese ¡ping! que llega en el momento menos esperado y que anuncia un mensaje que no puedes contestar en ese momento.

- Ya lo contestaré -piensa uno- nomás que me baje del camión

Pero ese momento no llega. Y los mensajes se van rezagando.

***

- Óyeme cabrón, contéstame mis mensajes, siempre me dejas en visto -me dice un amigo
- Es que he andado muy ocupado
- ¿Tan ocupado como para no contestarme un mensaje?

Pues... sí. Es que es diferente: poner un "Sí" u "Ok" no lleva más de dos segundos. Pero cuando alguien te pregunta "Oye, Memo, a ver cuándo nos vemos porque tengo que comentarte un proyecto en el que necesito que me ayudes", pues no puedes contestar "Ok" porque la otra persona se puede sentir ofendida de que le das el avión.

Pero también se ofenden si no les contestas. No hay por dónde ganar.

Entonces entra eso que yo llamo "la ansiedad de la pronta respuesta":

- Si dejo a un amigo en visto, espero que él piense que estoy ocupado en algo sumamente importante como para contestarle.
- De todos modos, si es algo muy importante de extraurgencia, pues me llamaría directo. Porque los mensajes no son para cosas urgentes ¿o sí?

***

Estos días he estado muy ocupado con lo de mi papá. A veces adelanto trabajo en Milenio para poder salirme una o dos horas antes, e ir al hospital con él. Mi razonamiento es "entre más tiempo pase con él, mejor".  Mis amigos cercanos saben que ando en eso y me mandan mensajitos, que yo nunca contesto, pero sé que lo entienden.

Pero el otro día me dijo otro amigo, no tan cercano:

- Oye ¿qué te pasa?
- ¿De qué?
- Pues no sé si estás encabronado o qué, porque ni me contestas, ni sé qué pedo, no creo ser tan culero como para que no me contestes, ya estuve pensando y nel, no sé porqué, ¿sabes qué? chingas a tu madre.
- Es que tengo a mi papá malo desde hace dos semanas
- ¡Ah! No, pos. Bueno, así sí.

O sea :'P No le echo la culpa a mi amigo, sino a la ansiedad de la pronta respuesta ¡Ay dios!




4 comentarios:

  1. Por eso mismo Memo, odio los teléfonos "inteligentes". La gente piensa que está uno a su disposición y que si no contestas en menos de 1 minuto, eres mal educado. Yo ya opté por decirle a todo mundo que si es urgente, mejor me marquen. Un abrazo.

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  2. Yo por eso ya ni pienso nada...si me contestan o no, digo. :P

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  3. Yo asi me tuve que acostumbrar con mi novio que es mas grande que yo y no es de traer el celular en la mano tampoco es de chatear mejor me espero a verlo y contarle todo lo que me paso en los dias que no lo vi. Y si me deja alguien en visto de hecho nunca me ha importado todo lo contrario todos tenemos una vida y a mis amigos que me llegaron a reclamar un visto mejor los mande al chorizo jaja saludos memo disfruto leerte!!! atte. lau

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  4. ¡Ay! Nomas sentí la descalabraba u.u

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