martes, 8 de agosto de 2017

Rius


Conocí a Rius, en persona, hace relativamente poco tiempo. Fue en un Festo, festival de cómics que en su primera edición se llevó a cabo en el Centro Cultural España. Ya lo había visto antes, de lejitos, pero en esa ocasión me animé a saludarlo y a platicar brevemente con él. No le pedí autógrafo ni una foto con él, porque no soy de esos. El día de hoy, que murió, me arrepiento un poco de no haberlo hecho.

Pero conocí sus libros en mi lejana niñez. Ave me dijo en la mañana que Rius logró desarrollar el método didáctico perfecto para los mexicanos: texto, monitos, mucho humor. Mucho sarcasmo e ironía. Cuando me sobraba algo de dinero iba a comprar sus libros afuera del metro Balderas donde hasta el día de hoy se venden como pan caliente. Para mí, en esos años, Rius era la antítesis de la educación oficial: si en la tele decían que el PRI era chido, Rius sacaba un libro explicando por qué no. Si la iglesia predicaba el amor por diosito, Rius atacaba con todo. Hay una playera por ahí, muy famosa que dice "Soy ateo gracias a Rius": no creo que sea precisamente cierto, pero sí influyó en muchos de nosotros.

Pero Rius también se equivocaba: al final, hablaba de muchos temas de manera sencilla y cometió muchos errores en sus libros que muchas veces se iban mejorando en ediciones posteriores. Pero sembraba la semilla: sus libros sobre alimentación o marxismo te dejaban con la cosquilla de que había algo más. De ahí, muchos saltamos a la biblioteca. Mucha gente de mi generación tiene más de 20 libros en su biblioteca, que siempre incluían "El Supermercado de las sectas" o "El Yerberito ilustrado".

Dicen que en sus últimos años se vovió iracundo y grosero. Nunca me tocó verlo así. Y le tengo especial admiración y respeto por echarse a cuestas la ingrata tarea de que los demás lean, desde los abuelos, los papás y los niños más pequeños, lográndolo con gran éxito. Para mí, Rius representa el autor mexicano más exitoso de todos los tiempos. Descanse en paz.


1 comentario:

  1. Yo lo conocí en la primera FILEY. Fue una emoción enorme. Mi primer recuerdo sobre un libro, es uno de Rius, y se lo dije y sonrió, fue muy amable. Me firmo uno de sus libros y lloré con la noticia de su muerte, pero agradezco haber tenido la oportunidad de conocerlo.

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