martes, 26 de septiembre de 2017

19-S: Toda la ayuda cuenta


-Para Trucu, Ale Espino, Lady Love, Yorko y Sopelana

La mañana después del sismo, estuve sacando cubetadas de cascajo. Afuera del edificio donde estuve, llegó mi amigo Yorko y estuvimos platicando un ratito. Me dijo que se sentía inútil porque él sabe hacer cómics y sentía que su ayuda no servía en ese momento.

Bueno, como les contaba, yo no sé ni usar una cizalla: sólo sé cargar como caballo de carga. Pero este texto va para toda la gente que siente que pudo hacer más cosas. Los quiero a todos.

***

Durante años he contado la anécdota de una señora que quiero mucho, que se llama Patricia Rivera. Cuando fue el sismo del 85, doña Patricia prendió todas sus hornillas de la estufa, hizo una gran mezcla de harina con leche y se puso a cocinar decenas de hotcakes: los echó en unas cubetas y durante días estuvo repartiéndolos a la gente que estuvo trabajando para sacar a los que quedaron enterrados en aquel desastre.

Siempre he contado esa historia. Es como mi gran mito. Es la épica de una persona común y corriente que hizo lo que pudo para ayudar. Ya no sé qué tan cierto sea, pero en mi mente puedo ver a Doña Patricia caminando con sus hijas, ofreciendo hotcakes. Basado en eso:

- Necesitamos que tú, gente que sabe contar historias, abras bien los ojos. Necesitamos que saques tu libreta y escribas todo lo que sucede en este momento. Necesitamos que veas a los ciclistas que van entre los coches repartiendo cosas, a los brigadistas que hacían cadenas humanas para tirar bardas y a tantas personas que crean redes de apoyo en internet.

- Necesitamos a esos Community Managers, que saben escribir buenos copys. A los que están en contacto directo con las empresas, para que convenzan a sus clientes que hay que invertir un poco de presupuesto en apoyar a la sociedad. Que una parte de la publicidad se destine a la cultura de la prevención.

- Necesitamos que los escritores relaten lo que pasó estos días. Que en el imaginario colectivo se quede la historia de cómo la sociedad se levantó solita. Que no supimos de dónde salió la fuerza para levantar un bote de cascajo cuando los músculos ya no podían más.

- Necesitamos que los fotógrafos capten exactamente lo que está sucediendo. No piensen que es morbo: suban todas las fotos que puedan de los héroes anónimos que están repartiendo café, que se organizaron para dar herramienta o que están organizando a los voluntarios. A los que hicieron tortas de frijoles, que levantan la basura y a los que encontraron personas. Que dieron todo lo que había en su casa esperando que alguien más lo necesitara. A los doctores que atendieron desde un colapso nervioso hasta una herida grave.


- Pasaron 32 años desde el sismo de 1985. Piensen a largo plazo: ¿Cómo vamos a hacer para contarle lo que pasó a los niños que apenas nacieron? ¿Cómo decirles que en 2017 miles de personas se quedaron sin casa? ¿Cómo contarles de los perritos rescatistas? ¿Cómo decirles que hubo gente que se durmió durante días en la calle? ¿Y los albergues? ¿Cómo relatarles que hubo naciones que nos tendieron la mano?

Toda la ayuda cuenta. Tal vez en este momento, cuando la emergencia es inmediata, se necesiten más electricistas, más Topos, más albañiles o más soldados. Pero guarden sus fuerzas, creadores. Ustedes van a ser los que cuenten la historia de cómo un país –que parecía ser apático y sin esperanza– se levantó solito. Comunicólogos, diseñadores, publicistas, escritores, fotógrafos y bloggers: es su deber.

#FuerzaMéxico. Abracémonos todos y sigamos juntos.

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