domingo, 26 de noviembre de 2017

Días de Gym



Hace como tres meses decidí ir al gimnasio. Antes de continuar debo decir que este no es uno de esos posts de superación personal ¿eh?

El primer día que asistí entré al vestidor de los hombres y vislumbré lo que sería el espectáculo más deprimente de mi vida, y que se repetiría durante las siguientes semanas: un montón de señores gordos, desnudos, con el pilín al aire, platicando del clima y de la vida. Y es que el gym al que voy no es uno de esos mamones –con mujeres despampanantes y hombres musculosos–, sino un deportivo viejito (son las viejas instalaciones de la YMCA en el centro).

La característica principal de mi gimnasio es que el 70% de los que van son personas que quieren hacer ejercicio, pero no tienen buena forma. Es más: solo hay un entrenador que pone las rutinas y después se va a comer chilaquiles con huevo. En el piso de abajo de donde yo estoy dan clases de karate y, un piso más abajo, hay natación. A la hora que yo voy, también asiste un señor que debe de pesar unos 100 kilos y que se sube a la bicicleta mientras escucha música.

No sé qué tanto ejercicio haga, pero no creo que haya bajado un gramo desde que yo lo he visto.

A veces también hay una chica que se sube a la caminadora que está a mi lado y que habla por el celular mientras camina a 4 kilómetros por hora durante 15 minutos. Creo que yo camino más tiempo cuando voy a La Merced.

Me gusta correr mientras veo a los que hacen karate. Un día le pregunté al maestro si podía tomar clase con él, porque tengo cierto conocimiento karateka (eso es cierto). Me miró de arriba a abajo y me dijo que por el momento no estaba dando clases a novatos. Me ofendí un poco. Luego me enteré que el maestro no es tan bueno: tiene dos alumnos que llevan dos meses sin poder levantar la pata y que cuando se ponen a hacer ejercicios de defensa, parece que está bailando payaso de rodeo.

Aún así me gusta el gimnasio donde voy. Todo menos las regaderas, que parece el reino del terror ¿O será que ya estoy viejito para esas cosas?

2 comentarios:

  1. Buena anécdota, pero como no termines como ellos te puedes dar por bien servido. Saludos.

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  2. Don't forget idos de la mente!
    Un placer leerte (:

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